
La Universidad San Pablo-T surgió como una respuesta estratégica a la necesidad de vincular la formación académica con el mundo de la empresa, transformando el casco abandonado de un antiguo ingenio en un modelo educativo de excelencia. En 17 años de trayectoria, la institución experimentó un crecimiento exponencial, pasando de tres carreras iniciales a una oferta de 40 propuestas que buscan cubrir los nichos que el sistema tradicional no atendía, como el gerenciamiento agroindustrial o el diseño de indumentaria de exportación.
Para su fundadora, Catalina Lonac, el proyecto no solo representa una apuesta empresarial, sino una herramienta de transformación social capaz de cambiar vidas a través del conocimiento y la igualdad de oportunidades para jóvenes de sectores vulnerables.
El origen de la universidad estuvo marcado por el escepticismo del entorno empresarial local cuando Lonac decidió adquirir el casco del ex ingenio San Pablo. Al respecto, la empresaria recordó, en una entrevista para la emisora Cadena 3: “Nadie quería el casco del ingenio porque eran un montón de cosas hechas pedazos y cuando yo la vi dije 'Bingo, Eureca'... dije 'Acá voy a hacer la universidad'. Y todo el mundo me decía que estaba completamente loca, nadie creía en mí en Tucumán, nadie”.

A pesar de que inicialmente se sintió como una “extraterrestre” al buscar avales, su determinación creció con la resistencia del entorno. “Me decían todos que esto era imposible y cuando más me decían que era imposible yo más me entusiasmaba... me encanta remar contra la corriente”, confesó Lonac sobre los inicios de la que sería la primera universidad privada y laica nacida del mundo de la empresa en la provincia
La universidad se propuso desde el inicio evitar la saturación de profesiones tradicionales y enfocarse en lo que las empresas tucumanas necesitaban. Así nació la carrera de Gerenciamiento de Empresas Agroindustriales (GEA). Lonac explicó la lógica detrás de esta creación: “Los ingenieros agrónomos que salían de la nacional eran muy buenos entonces ¿para qué hacer más ingenieros agrónomos? Pero no sabían gerenciar, no es lo mismo saber de suelo que saber administrar una empresa”.
El éxito de esta mirada se traduce hoy en logros internacionales, como el caso de la empresa Puna Bio, nacida en el parque tecnológico de la universidad. “En base a microorganismos de la Puna ha creado un producto que hace que, por ejemplo, el trigo y todos los granos tengan tres veces más de rendimiento... a tal punto que la directora del proyecto ha sido contratada por Bill Gates para que vaya a Etiopía”, destacó con orgullo.
Asimismo, resaltó la calidad en otras áreas: “Tenemos una carrera estrella que es el diseño textil y de indumentaria y tenemos egresadas que están trabajando en Christian Dior y en Chanel en París”.
El valor del "escalón cero"
Uno de los pilares de la gestión de Lonac es la función social de la educación, que se materializa en la escuela gratuita para hijos de obreros del ingenio La Florida y el sistema de becas para los mejores promedios. La fundadora subrayó el compromiso con aquellos que provienen de contextos de carencia: “Hay gente que nace en el escalón 20 y otro que nace en el escalón cero. Hasta llegar al 20 es un trabajo; yo les creo más a los del escalón cero porque saben lo que cuesta llegar y además el esfuerzo que supone”.
Para la directiva del grupo Los Balcanes, la educación es la base de la oportunidad. “No hay nada que se parezca a cambiarle la vida a una persona, a un ser humano, y cada vez que yo entrego un título siento eso, no se parece a nada”, afirmó, citando el ejemplo de una joven becada hija de obreros que hoy estudia Relaciones Internacionales y aspira a ser canciller.

Consultada sobre la gestión del presidente Javier Milei, la empresaria reconoció los avances en el ordenamiento de las variables globales, pero advirtió sobre el impacto en la vida cotidiana. “A mí me parece que Milei está haciendo muy bien la macro, muy bien. Creo que tendría que pensar un poquito más en la micro porque la gente tiene que comer, tiene que vestirse, tiene que divertirse”, analizó. En ese sentido, sugirió la necesidad de “un equipo que se ocupe más de la política y de la gente para conectar la macro con la realidad cotidiana de las personas”.
Finalmente, resaltó el potencial de Tucumán como un "pequeño Brasil" en materia energética, apostando al etanol y la cogeneración eléctrica a partir de la caña de azúcar como alternativas sustentables y reales frente a otras tecnologías. “Tucumán tiene la posibilidad del desarrollo en el etanol y en la generación de energía eléctrica desde la caña de azúcar, nosotros lo que queremos es imitar el modelo de Brasil”, concluyó.