publicidad

210° ANIVERSARIO DE LA INDEPENDENCIA ARGENTINA

“Evitemos las palabras que humillan o enfrentan”: el llamado a la unidad en el Tedeum por el 9 de Julio

El Arzobispo de Tucumán instó a deponer actitudes egoístas y priorizar el bien común, ante la presencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel y el gobernador Osvaldo Jaldo. El prelado resaltó el rol del Estado en la cohesión social y la necesidad de transformar las tensiones en energías creativas para el desarrollo nacional. Los valores de la Selección Argentina en el Mundial.

Avatar de Gabriel Toledo
Gabriel ToledoTendencia de noticias
09 jul, 2026 12:26 p. m. Actualizado: 09 jul, 2026 12:32 p. m. AR
“Evitemos las palabras que humillan o enfrentan”: el llamado a la unidad en el Tedeum por el 9 de Julio

Con una demora de 30 minutos respecto al horario previsto oficialmente, la Catedral de Tucumán fue el escenario de una homilía cargada de simbolismo político y espiritual. Frente a la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, y el gobernador Osvaldo Jaldo, quienes se ubicaron en lugares de honor a cada lado del presbiterio, el arzobispo Carlos Alberto Sánchez trazó un diagnóstico de la realidad argentina. El mensaje central giró en torno a la construcción de una Nación cuya identidad se fundamente en la "pasión por la verdad y el compromiso por el bien común", aspirando a que Argentina sea un lugar donde todos puedan "florecer".


El arzobispo comenzó vinculando el presente con la gesta de 1816, destacando que la identidad nacional debe forjarse amando a todos "sin excluir a nadie, privilegiando a los pobres y perdonando". En un pasaje clave orientado a la pacificación del discurso público, Sánchez hizo un especial énfasis en la calidad del vínculo social: “Maduremos en nuestros ámbitos la cultura del Encuentro, propiciemos el diálogo, la paz y el bien de todos. Evitemos las palabras que humillan o enfrentan. Optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos”.


Sobre las divergencias actuales, el prelado sostuvo que "las tensiones y las diferencias no deben intimidar, sino que pueden convertirse en energías creativas cuando están orientadas por una responsabilidad compartida". En este sentido, apeló a la unidad nacional advirtiendo que enfrentarse entre hermanos solo beneficia a factores externos: "no nos enfrentemos entre hermanos… nos devoran los de afuera".


tedeum.jpeg


Al referirse a la Casa Histórica, Sánchez la calificó como el signo de identificación nacional, pero también como el símbolo de una "Casa de familia donde todos somos importantes, valiosos, necesarios", instando a que allí se superen "todos los rencores y divisiones".


La homilía abordó con profundidad la función de las instituciones políticas en la búsqueda de la justicia social. El arzobispo recordó que el bien común exige abandonar actitudes egoístas y que esta responsabilidad "compete en primer lugar al Estado, porque es la razón de ser de la autoridad política". Según el texto litúrgico, el Estado debe garantizar cohesión y organización para que cada ciudadano alcance su pleno desarrollo, con el deber específico de "armonizar con justicia los diversos intereses sectoriales".


Desafíos contemporáneos


Más allá de los llamados a la unidad política, las palabras de Sánchez detallaron una serie de directrices para diversos sectores de la sociedad:


  • Contexto Histórico y Fe: Se recordó que los congresales eran "hombres de fe, de convicciones y de compromiso", quienes invocaron al Eterno al redactar el Acta de la Independencia.

  • Custodia de la Humanidad: Citando la encíclica Magnifica Humanitas, Sánchez advirtió sobre los desafíos de la inteligencia artificial, instando a elegir entre "levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos".

  • Prácticas concretas: El prelado pidió traducir los ideales en acciones como la "planificación responsable, evaluaciones del impacto humano y social, inclusión de los más frágiles, alfabetización digital, investigación e industria orientadas a la justicia y la paz".


tedeum 2.jpeg


  • Inclusión: Retomó las palabras de los obispos argentinos al afirmar que "no hay plena democracia sin inclusión e integración", subrayando que quien tiene medios para una vida digna debe ayudar a los más pobres.


Un equipo, un ejemplo


En medio de la solemnidad por los festejos y el clima de efervescencia que atraviesa el país por el Mundial de Fútbol 2026, el arzobispo de Tucumán, utilizó el ejemplo del equipo liderado por Lionel Scaloni para ilustrar las virtudes que, a su juicio, deberían guiar el destino institucional de la Argentina. Para el prelado, la entrega de los jugadores en la máxima cita deportiva trasciende lo meramente futbolístico para convertirse en un "signo vivo" de los valores que la sociedad necesita recuperar para superar sus divisiones.


Durante su alocución en la Catedral, Sánchez se permitió una reflexión sobre el presente de la Albiceleste, resaltando la actitud de los futbolistas frente al éxito y la responsabilidad. Con una expresión que denotó calidez y orgullo regional, el arzobispo exclamó: “Qué ejemplo nos dan los changos de la Selección”, para luego profundizar en las cualidades humanas que observa en el plantel nacional.


Sánchez describió que en los jugadores se percibe una actitud “profunda, sincera, una humildad de saberse ellos mismos, depositarios de un don, el sacrificio para hacer que ese don se haga realidad y pueda crecer”. Según el análisis del prelado, esta dinámica de superación personal puesta al servicio del conjunto es la que logra estimular al resto de la ciudadanía en sus propias tareas cotidianas.


Captura de pantalla 2026-07-09 121350.png


Para el arzobispo, el éxito deportivo no es fruto del azar, sino de una estructura ética que incluye “el trabajo en equipo y el respeto a los demás, el valor de la familia” y, fundamentalmente, “el valor de la dignidad de cada ser humano”. Estos pilares, que hoy se ven reflejados en la competencia mundialista, fueron propuestos por Sánchez como la base de un proyecto de nación más amplio y trascendente.


En el tramo final de su mensaje vinculado al deporte, el jefe de la Iglesia tucumana vinculó la pasión mundialista con la construcción de la paz social. “Vamos a seguir alentando a la Argentina, seguro, pero ya es un signo muy vivo de la patria que queremos y cómo podemos construir también esa ciudad de Dios, esa casa de todos como es nuestra querida patria de la Argentina viviendo estos valores”. De esta manera, el "ejemplo de los changos" se convirtió en la homilía en un llamado a la acción para que la dirigencia y la sociedad civil adopten el respeto y la cooperación como herramientas definitivas para el desarrollo del país.


La ceremonia contó con una amplia representación del arco político y social. Estuvieron presentes senadores y diputados provinciales, el vicegobernador Miguel Acevedo, funcionarios del gabinete tucumano, miembros de la Corte Suprema de Justicia, la intendenta de San Miguel de Tucumán, Rossana Chahla, legisladores y representantes de diversos cultos y religiones, quienes participaron de la posterior oración interreligiosa por la Patria.


Al finalizar la liturgia, el arzobispo Carlos Sánchez saludó personalmente a las máximas autoridades presentes, sellando una jornada donde la Iglesia tucumana imploró por la intercesión de la Virgen de la Merced y el Beato Mamerto Esquiú para que los argentinos se conviertan en "constructores de comunión".

publicidad

Más de tendencias

publicidad