
A menos de dos semanas del trágico fallecimiento de Ernestina Pais, ocasionado por un impacto ferroviario con una formación del Tren de la Costa, la difusión de los estudios forenses generó nuevas repercusiones en el entorno familiar. Luego de que los exámenes toxicológicos ratificaran de forma definitiva que la periodista no presentaba rastros de alcohol ni de componentes estupefacientes en su organismo, su hijo Benicio Guyot acudió a las plataformas virtuales para evocar la memoria de su madre en este nuevo escenario del caso.
El joven, quien recientemente se subió por primera vez a un escenario teatral como parte de su proceso de duelo, publicó una serie de imágenes de archivo que lo muestran junto a la animadora en diferentes etapas de su niñez. Las postales, que reflejan escenas cotidianas y gestos de complicidad entre ambos, estuvieron acompañadas por la frase “Te extraño” y el emoticón de un corazón partido, despertando muestras de afecto y profunda emotividad entre los usuarios de los foros digitales.
Esta manifestación se sumó a una extensa carta abierta que el propio Benicio Guyot había redactado inicialmente al producirse el deceso, ilustrada con una fotografía donde la conductora aparece con un vestido a rayas mientras él jugaba con automóviles de juguete. En aquel texto, el joven describió el vacío de la ausencia y rememoró la expresividad constante de la conductora, asegurando que conservará muy cerca las recurrentes expresiones de afecto que ella le brindaba diariamente con su característico tono de voz.
Las líneas redactadas por el único hijo de la comunicadora definieron a la profesional como una mujer auténtica y apasionada en cada uno de sus proyectos, destacando la claridad de sus ideales y el propósito de sus rebeldías orientadas a mejorar su entorno. El escrito plasmó asimismo la complejidad adicional que representa afrontar una pérdida con fuerte exposición en los medios de comunicación y las noticias, concluyendo con la decisión de recordarla a través de su sonrisa, su carcajada y la vigencia de su niña interior.