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Una investigación realizada por especialistas vinculados al INTA y al CONICET encontró que distintas variedades de caña de azúcar pueden modificar de manera diferente la actividad de las bacterias del suelo involucradas en la transformación del nitrógeno. Los resultados abren una línea de estudio que podría contribuir a mejorar la eficiencia en el uso de este nutriente y reducir el impacto ambiental asociado a la fertilización.
El trabajo puso el foco en la nitrificación, un proceso natural realizado por microorganismos del suelo que transforma el amonio primero en nitrito y luego en nitrato. Este último es altamente móvil y puede perderse por lixiviación; además, puede intervenir en procesos que generan óxido nitroso, un gas de efecto invernadero asociado a la agricultura. Por eso, la actividad de estas bacterias tiene incidencia sobre cuánto nitrógeno queda disponible para los cultivos.
La cuestión adquiere particular importancia en la producción de caña de azúcar, debido a su elevada demanda de nitrógeno y al uso intensivo de fertilizantes nitrogenados. Según explican los autores, esta práctica supone costos económicos y potenciales riesgos ambientales, por lo que mejorar la eficiencia con la que el cultivo utiliza el nutriente constituye un desafío tanto productivo como ambiental.
Una de las posibilidades analizadas es la denominada inhibición biológica de la nitrificación (IBN). Se trata de un mecanismo mediante el cual ciertas plantas liberan compuestos que reducen la actividad de los microorganismos nitrificantes alrededor de sus raíces. De esa manera, el nitrógeno puede permanecer durante más tiempo como amonio y disminuir las posibilidades de pérdidas.
Para estudiar este comportamiento, los investigadores evaluaron seis variedades comerciales cultivadas en Argentina: CP 34-120, LCP 85-384, INTA Tuc 03-663, NA 56-79, Tuc 95-10 e INTA Tuc 03-617. El ensayo se desarrolló durante seis meses en condiciones controladas, en macetas con suelo proveniente de la Estación Experimental Agropecuaria Famaillá.
Los resultados mostraron diferencias significativas. INTA Tuc 03-617 y LCP 85-384 registraron las tasas de nitrificación más altas, mientras que Tuc 95-10 y CP 34-120 presentaron las más bajas. Para los investigadores, esto indica que la capacidad de modificar ese proceso depende del genotipo y no está relacionada necesariamente con la antigüedad o el año de lanzamiento de cada variedad.
Dentro de las variedades analizadas, INTA Tuc 03-663 mostró un comportamiento particular: tardó más que las demás en alcanzar su tasa máxima de nitrificación. Los investigadores plantean que esto “sugiere que esta variedad podría liberar compuestos rizosféricos con propiedades inhibitorias” sobre determinadas bacterias encargadas de iniciar la transformación del amonio.
Una variedad con características que abren nuevas líneas de estudio
El análisis de las comunidades bacterianas reforzó el interés sobre INTA Tuc 03-663. Esta variedad mostró de manera consistente los valores totales más bajos de bacterias nitrificantes en las mediciones realizadas. La combinación de una menor abundancia de estos microorganismos, el retraso para alcanzar la máxima tasa y tasas relativamente reducidas llevó a los autores a señalar que se trata de “un perfil fisiológico-microbiológico que merece profundizarse en estudios futuros”.
En sus conclusiones, los investigadores sostienen que las seis variedades mostraron diferencias significativas tanto en las tasas potenciales de nitrificación como en la cantidad de bacterias involucradas. En particular, destacan que INTA Tuc 03-663 presentó evidencias compatibles con un mayor potencial de inhibición biológica de la nitrificación. Esto podría favorecer una mayor permanencia del nitrógeno como amonio y contribuir a mejorar su aprovechamiento por el sistema productivo.
Los resultados, sin embargo, representan un punto de partida y no permiten afirmar todavía que estas características se traduzcan directamente en menores necesidades de fertilización o mejores rendimientos. El propio trabajo destaca “la necesidad de plantear estudios complementarios” que evalúen las consecuencias productivas y ambientales en condiciones reales de manejo.
El desafío ahora será comprobar a campo si estas diferencias entre variedades pueden convertirse en una herramienta para optimizar el uso del nitrógeno y avanzar hacia una producción de caña de azúcar más eficiente y sustentable.