
Imagen generada con Inteligencia Artificial
Eran solo rumores, pero bastaron para que el Centro de Agricultores Cañeros de Tucumán (CACTU) abriera el paraguas ante el inminente inicio de una nueva zafra y emitiera un comunicado para ratificar su respaldo al contrato de maquila. Si bien las versiones no fueron confirmadas, generaron inquietud entre productores sobre posibles cambios en el sistema que garantiza la previsibilidad de los cañeros.
Según explicó a Tendencia de Noticias el presidente de la institución, Máximo Bulacio, la preocupación surgió en reuniones internas donde algunos asociados advirtieron sobre planteos vinculados a nuevas formas de comercialización. “Había dichos de ingenios que querían ofrecer partes en alcohol, partes en azúcar y partes de exportación dentro del contrato de maquila”, indicó. En paralelo, también circularon versiones sobre la posibilidad de dejar sin efecto este esquema, aunque aclaró que “no encontramos indicios oficiales ni ningún dicho directo”.
El contrato de maquila es el eje de la discusión. Se trata de un sistema en el que el productor entrega la caña al ingenio y recibe como pago una parte del producto final, generalmente azúcar. “El ingenio no paga con dinero, sino con el subproducto. En este caso, paga con azúcar, que es propiedad del cañero”, explicó Bulacio. En términos generales, ese porcentaje ronda “entre el 48% y el 50%”, dependiendo del año.
Diversificar la maquila
Para los productores, la clave del sistema es la seguridad jurídica. “La maquila es un resguardo sobre la propiedad del bien privado del cañero”, sostuvo. Y marcó la diferencia con una operación comercial: “Si uno vende la caña, deja de ser propietario y pasa a ser acreedor. Eso implica riesgos, porque el pago puede dilatarse o incluso reducirse según la situación del ingenio”.
En este contexto, también aparecieron propuestas para diversificar el pago con otros subproductos, como alcohol o participación en exportaciones. Si bien no se descartan, desde el sector advierten que requieren garantías. “Todo se puede hacer, pero el problema es la seguridad legal. Si te pagan el alcohol a 12 meses, ¿qué te garantiza que no haya demoras?”, planteó Bulacio. Y agregó: “Cuando ponés garantías claras en un contrato, la confianza cambia”.
La próxima zafra
De cara a la próxima zafra, el panorama combina buenas perspectivas productivas con incertidumbre comercial. “Va a ser un año muy bueno en lo productivo, pero eso implica que va a haber mucho stock y el precio puede caer fuerte”, anticipó. En ese sentido, consideró que será necesario aumentar las exportaciones: “Entendemos que vamos a tener que exportar más que el año pasado”.
Sobre el inicio de la zafra, estimó que podría comenzar hacia fines de abril, aunque aclaró que dependerá de la maduración de los cultivos. En cuanto al escenario general, resumió: “Creemos que la maquila no tiene riesgo, pero siempre tenemos que dejar en claro que la vamos a defender. Y al mismo tiempo, va a ser una zafra difícil por el nivel de producción y la necesidad de exportar”.