publicidad

EFECTO INESPERADO

El medicamento para adelgazar que se convirtió en "enemigo" del precio del azúcar

Medicamentos como Ozempic y Wegovy, diseñados para tratar la diabetes y la obesidad, reducen el deseo de consumir dulces. El cambio de hábitos impacta en precios globales.

PorTendencia de noticias
19 feb, 2026 06:56 p. m. Actualizado: 19 feb, 2026 06:56 p. m. AR
El medicamento para adelgazar que se convirtió en "enemigo" del precio del azúcar

Un medicamento concebido para tratar la diabetes terminó convirtiéndose en un "enemigo" inesperado del azúcar. Los fármacos basados en la hormona GLP-1 —entre ellos Ozempic y Wegovy— no solo ayudan a bajar de peso: reducen el deseo de consumir dulces. Ese efecto, que impacta directamente en los hábitos alimentarios, comienza a reflejarse en la cotización internacional del “oro blanco”.


En 2023, el azúcar había rozado los 30 dólares en los contratos de futuros de Nueva York. Hoy se ubica en torno a los 13,5 dólares, por debajo de los US$ 14 por primera vez desde octubre de 2020. El retroceso es sostenido y consolidado, no un movimiento puntual de mercado. En apenas dos años, el precio cayó a menos de la mitad de aquel máximo reciente.


El fenómeno tiene dos explicaciones. La primera es productiva: Brasil —principal productor mundial— proyecta buenas cosechas, al igual que India y Tailandia. La mejora climática alimenta la expectativa de una mayor oferta global. La segunda es la demanda. Analistas del mercado señalan que en Estados Unidos y otras economías desarrolladas el consumo de azúcar se está moderando más rápido de lo previsto, en parte por la expansión de estos medicamentos inyectables que aumentan la saciedad y reducen los antojos.


Pequeños cambios constantes


El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) ya registró pequeños pero constantes cambios en el uso de edulcorantes. Aunque la reducción en el consumo venía observándose por la adopción de dietas más saludables, la popularización de los tratamientos con GLP-1 aceleró esa tendencia. En Estados Unidos incluso fue aprobada una versión en pastilla —aún no comercializada— que podría ampliar el alcance del tratamiento y profundizar su impacto.


En Europa, las consecuencias se sienten en países productores como España. Luego de un 2024 con precios que rozaron los 900 euros por tonelada, el valor cayó por debajo de los 600 euros en 2026, una baja cercana al 30%. Las regiones remolacheras de Castilla y León y Andalucía enfrentan un escenario de menor rentabilidad en un contexto de mayor oferta y consumo debilitado.


Mientras el azúcar pierde impulso, el mercado de proteínas gana terreno. La pérdida de peso asociada a estos tratamientos incluye reducción de masa muscular, lo que impulsó la demanda de suero de leche (whey protein) y concentrados proteicos. Así, el capital comienza a desplazarse hacia otros segmentos del negocio alimentario.


Por primera vez en décadas, el mercado azucarero enfrenta un riesgo que no proviene del clima ni de decisiones energéticas, sino de un cambio en la biología del consumidor. Si la adopción de estos medicamentos continúa expandiéndose y se abarata con versiones genéricas u orales, el impacto sobre la demanda podría consolidarse y alterar de manera estructural el equilibrio global del sector.


Qué es la hormona GLP-1 y cómo funciona


El GLP-1 (péptido similar al glucagón tipo 1) es una hormona que produce el intestino de manera natural después de comer. Su función principal es ayudar a regular la glucosa en sangre: estimula la liberación de insulina cuando aumenta el azúcar, reduce la secreción de glucagón y retrasa el vaciamiento gástrico. Además, actúa sobre el cerebro —especialmente en los centros que regulan el apetito— aumentando la sensación de saciedad. En términos simples, el GLP-1 le “avisa” al organismo que ya comió suficiente, lo que disminuye el deseo de seguir ingiriendo alimentos, en particular los más calóricos y azucarados.


A partir de ese mecanismo se desarrollaron medicamentos llamados agonistas del receptor GLP-1, diseñados inicialmente para tratar la diabetes tipo 2. Fármacos como Ozempic (semaglutida) y Wegovy —también semaglutida, pero en dosis más altas— imitan la acción de esta hormona. Con el tiempo se comprobó que, además de mejorar el control de la glucosa, generan una pérdida de peso significativa, por lo que comenzaron a utilizarse también para el tratamiento de la obesidad. Se administran generalmente en forma de inyecciones semanales y actúan reduciendo el apetito, aumentando la saciedad y modificando la relación del paciente con la comida.


Fuente: Trendencias.com y CadenaSer.com

publicidad

Más de portalcana

publicidad