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CAMPAÑA 2026

La caña que queda en los campos marca el desafío final de la zafra tucumana

Con más del 67% de avance, productores e industriales buscan sostener la actividad para cumplir sus compromisos de azúcar y alcohol. La cosecha podría extenderse hasta mediados de noviembre.

PorAlba Barbeito
29 sept, 2026 10:27 p. m. Actualizado: 29 sept, 2026 10:27 p. m. AR
La caña que queda en los campos marca el desafío final de la zafra tucumana

La zafra tucumana entra en su tramo final con una pregunta que todavía no tiene respuesta definitiva: si alcanzará el tiempo para cosechar toda la caña que queda en los campos. Después de un comienzo condicionado por las lluvias y de una campaña atravesada por dificultades operativas, el sector busca prolongar la actividad para completar la molienda. En una entrevista con LV7, el gerente del Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (IPAAT), Jorge Etchandy, anticipó que los trabajos podrían continuar hasta mediados o fines de noviembre, siempre que el clima lo permita.


Los números muestran que la campaña sigue avanzando, aunque a menor velocidad que el año pasado. Según informó Etchandy, Tucumán ya superó el 67% de avance, con más de 13 millones de toneladas de caña molida, una producción superior al millón de toneladas de azúcar físico y más de 200.000 metros cúbicos de alcohol. El porcentaje toma como referencia la estimación de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), que calculó una disponibilidad de 19.650.000 toneladas de caña para esta campaña.


Detrás de ese ritmo hay dificultades que se arrastran desde antes del ingreso de las cosechadoras a los campos. Etchandy explicó que las lluvias intensas de marzo, abril y mayo dejaron terrenos sin condiciones para sostener el paso de las máquinas y demoraron el arranque. A ese escenario se sumaron los inconvenientes con el gas y algunas paradas técnicas en los ingenios. La humedad también complicó la llegada de la materia prima en buenas condiciones a las fábricas. “La zafra marcha ahora a un ritmo más lento que el año pasado, pero marcha”, resumió.


Para sostener la actividad, el sector fue organizando la cosecha en las zonas menos afectadas, mientras esperaba mejores condiciones en los lotes donde resultaba difícil trabajar. Etchandy destacó esa coordinación como una de las respuestas que permitieron avanzar pese a los obstáculos. La posibilidad de extender el calendario aparece ahora como una manera de recuperar parte del tiempo perdido: una campaña que comenzó con demoras también podría terminar más tarde de lo habitual.


“La intención del sector es poder cosechar la totalidad de la materia prima”, aseguró el gerente del IPAAT. Sin embargo, esa voluntad depende de lo que ocurra durante las próximas semanas. Como antecedente, recordó que el año pasado quedó caña sin cosechar después de las tormentas de fines de octubre. Las interrupciones y el costo de volver a poner en marcha la actividad dificultaron entonces la continuidad de los trabajos.


Completar la cosecha también resulta necesario para responder a los compromisos comerciales y productivos de la industria. Etchandy enumeró el abastecimiento de azúcar al mercado interno, las exportaciones ya comprometidas y el cumplimiento del programa de bioetanol. Cada uno de esos destinos requiere sostener la molienda y aprovechar la materia prima disponible, en una etapa en la que las condiciones del tiempo vuelven a tener un peso decisivo.


En ese punto, vinculó las necesidades de producción de alcohol con la reforma del régimen de biocombustibles, que obtuvo media sanción en el Senado y debe continuar su recorrido en Diputados. Para el sector sucroalcoholero, explicó, el impulso a ese cambio también implica responder con producción a sus obligaciones de abastecimiento. “Necesitamos que la zafra siga en marcha, se pueda cosechar y se pueda hacer todo el alcohol necesario”, expresó.


Por ahora, Etchandy evitó dar por hecho que quedará caña en pie o asegurar que podrá procesarse toda. El objetivo es avanzar lo máximo posible, pero el resultado dependerá del clima y de la continuidad de las operaciones. “Yo creo que a mediados de octubre nosotros vamos a tener ya mayores certezas”, señaló. Hasta entonces, la campaña sigue abierta: los ingenios y los productores buscan aprovechar las semanas disponibles para que la mayor cantidad posible de caña llegue del campo a la molienda.

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