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En un arrozal o en un campo de menor escala, el trabajo de Belén Buchler empieza antes de que el dron levante vuelo. Hay que conocer el cultivo, definir la tarea y evaluar las condiciones para hacerla. Esa experiencia llevó la piloto de drones agrícolas al Congreso Internacional de Drones, que se desarrolla del 23 al 25 de septiembre en la Sociedad Rural de Tucumán.
Buchler trabaja desde hace más de un año como piloto agrícola, aunque su vínculo con los drones y el agro comenzó hace alrededor de cinco. En diálogo con Tendencia de Noticias compartió el camino que recorrió para llegar a la actividad y explicó qué conocimientos hacen falta para ejercerla.
Sus tareas cambian según el productor y el lote. Puede realizar pulverizaciones, distribuir fertilizantes o sembrar, además de preparar los equipos y organizar cada operativo. “Mi rol ahí es poner en marcha los equipos, en este caso los drones, y también hacer una logística para el trabajo”, explicó. Actualmente trabaja con cultivos de arroz en Adecco Agro y también presta servicios a otros productores.
Una de las posibilidades que más curiosidad despierta es la siembra. Buchler explicó que el equipo admite dos sistemas: un tanque para líquidos, utilizado en aplicaciones de fitosanitarios, y otro para sólidos, con el que se pueden distribuir semillas o fertilizantes como la urea. La elección depende de lo que requiera cada cultivo.

Pero despegar y conducir el aparato es apenas una parte del oficio. “Manejar un dron es muy fácil. Lo que es un poco más complejo es comprender cómo hacerlo de manera correcta”, señaló. Para ella, aprovechar la tecnología exige saber qué se aplica, por qué y con qué objetivo.
Ese conocimiento incluye cultivos, malezas, enfermedades y plagas, además de los productos utilizados para cada intervención. También hay que observar el lugar y las condiciones climáticas. De esas decisiones depende la planificación de una aplicación y el resultado que se busca obtener.
Su propio recorrido comenzó con el estudio de los cultivos, los productos fitosanitarios y la maquinaria agrícola. Recién después conoció los drones y se capacitó para pilotarlos. A quienes quieren seguir ese camino les aconseja estudiar, empezar por cursos breves, comprobar si el trabajo en el agro les interesa y profundizar la formación a partir de allí.
Buchler ve espacio para profesionales preparados. Según su experiencia, ya hay personas que vuelan drones, pero todavía hacen falta pilotos con formación para incorporarlos a las tareas agrícolas. Considera, además, que estos equipos son un complemento de la maquinaria que trabaja en el campo.
Su mensaje en el congreso apunta a una idea sencilla: la innovación puede entrar al lote por el aire, pero su utilidad se decide en tierra. Ahí se estudia el cultivo, se prepara el trabajo y se define cómo usar el dron para responder a una necesidad concreta del productor.