
India profundiza su estrategia para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y este año destinará 13,6 millones de toneladas de maíz a la producción de bioetanol, el equivalente a casi el 25% de una cosecha estimada en 55 millones de toneladas. La decisión consolida un cambio en la matriz de materias primas utilizadas por el país asiático y posiciona al maíz como el principal insumo para la elaboración de este biocombustible.
De acuerdo con un informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), el programa indio de biocombustibles logró un importante avance impulsado por la búsqueda de mayor seguridad energética. Tras alcanzar en mayo de 2025 el objetivo de incorporar un 20% de bioetanol en las naftas (E20), el Gobierno trabaja ahora para elevar esa proporción al 23% antes de que finalice 2026.
La política energética también modificó la estructura de abastecimiento de las destilerías. Mientras que históricamente la producción de bioetanol dependía principalmente de la caña de azúcar, actualmente el 73% del biocombustible se elabora a partir de cereales. En ese esquema, el maíz concentra el 46% de las materias primas utilizadas, mientras que el restante 27% corresponde a arroz y otros granos provenientes, en parte, de reservas estatales.
El informe destaca que esta transformación fue impulsada por incentivos oficiales. El Gobierno indio fijó un precio más alto para el bioetanol producido con maíz respecto del obtenido a partir de otras materias primas, con el objetivo de diversificar la oferta y reducir la dependencia de la caña de azúcar. Además del combustible, el proceso industrial genera burlanda de maíz, un subproducto de alto contenido proteico que se utiliza como alimento para bovinos, porcinos y aves.
En paralelo, India amplió significativamente su infraestructura para abastecer la creciente demanda de biocombustibles. La capacidad instalada pasó de 6.000 millones de litros en 2021 a 22.000 millones de litros en abril de 2026. Sin embargo, para este año se prevé que las plantas operen apenas al 51,5% de su capacidad, lo que deja margen para una mayor expansión de la producción en el futuro.
Las proyecciones oficiales indican que el consumo de bioetanol crecerá alrededor de un 7% durante 2026, hasta alcanzar los 12.800 millones de litros. Ese aumento estará acompañado por una política que prioriza la producción local, ya que el Gobierno mantiene prohibida la importación de biocombustibles destinados a mezclarse con los combustibles comercializados en el mercado interno.
La evolución del programa indio es seguida con atención por los mercados agrícolas internacionales debido al creciente peso del país en el consumo de maíz. Al destinar una porción cada vez mayor de su cosecha a la producción de energía, India modifica el equilibrio entre la oferta de granos y la demanda industrial, en un contexto donde los biocombustibles ganan protagonismo dentro de las estrategias globales de seguridad energética y transición hacia fuentes renovables.
Fuente: Bichos de Campo