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EL TABLERO DE LA POLÍTICA

Una senadora tucumana, en el centro de la tormenta interna libertaria

Sandra Mendoza fue designada en la comisión de Acuerdos y quedó atrapada en la escalada entre la Casa Rosada y Victoria Villarruel, en medio del debate por el control de las comisiones del Senado.

PorTendencia de noticias
21 feb, 2026 01:49 p. m. Actualizado: 21 feb, 2026 01:49 p. m. AR
Una senadora tucumana, en el centro de la tormenta interna libertaria

La designación de la senadora tucumana Sandra Mendoza como integrante de la comisión de Acuerdos del Senado —encargada de analizar los pliegos de jueces, diplomáticos y autoridades militares— alteró el delicado equilibrio interno en la Cámara alta y dejó a la legisladora en el centro de una disputa que enfrenta a la Casa Rosada con la vicepresidenta Victoria Villarruel.


El movimiento fue sorpresivo porque hasta ahora los senadores peronistas que integran el interbloque conducido por el formoseño José Mayans venían rechazando participar de las comisiones en desacuerdo con el reparto de lugares definido por el oficialismo. Sin embargo, el reacomodamiento interno derivó en el envío de Mendoza a Acuerdos y del catamarqueño Guillermo Andrada a Relaciones Exteriores y Culto, ambos se desprendieron de la bancada de Fuerza Patria y pasaron a integrar Convicción Federal.


La comisión de Acuerdos tenía ya cubiertos 12 de sus 17 asientos con representantes de La Libertad Avanza, el PRO, la UCR y fuerzas provinciales alineadas con el oficialismo. El peronismo reclama que, por proporcionalidad, le corresponden entre seis y siete lugares, aunque se le habían reservado cinco. Con las últimas incorporaciones, quedan ahora cuatro bancas disponibles.


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Sandra Mendoza adoptó un tono menos confrontativo, en línea con el gobernador Osvaldo Jaldo.


La particularidad del trámite fue que la vicepresidenta se negó a firmar las notas de designación. Las comunicaciones debieron ser rubricadas por el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, dirigente libertario que responde a la estrategia parlamentaria de la Casa Rosada.


Desde el entorno oficial argumentaron que “Villarruel no quiso firmar las notas. Ella le quiere dar más lugares al kirchnerismo en las comisiones, y es algo que no vamos a aceptar”, de acuerdo a lo señalado por fuentes parlamentarias al diario Clarín. Según explican, la distribución de los asientos debe respetar la proporcionalidad de los bloques.


La tensión amenaza con escalar. En sectores del oficialismo analizan impulsar un cambio en el mecanismo de integración de las comisiones para quitarle a la presidencia del Senado la facultad de designar a sus miembros. El artículo 14 del reglamento establece que, en su primera sesión, “el Senado por sí, o delegando esta facultad en su presidente, nombra o integra las comisiones permanentes”. La alternativa en estudio es que el pleno del recinto asuma directamente esa atribución.


En el bloque libertario sostienen que existe un entendimiento con aliados para que, al menos en las cinco comisiones de mayor peso político, el peronismo quede en marcada minoría. En ese contexto recuerdan un intercambio entre Villarruel y la ministra de Seguridad y actual jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich. Tras las elecciones en la Ciudad, la vicepresidenta le habría dicho: “Acá las reglas las pone el que tiene 37 votos”, en alusión al número necesario para alcanzar la mayoría. Desde la mesa política oficial replican con ironía: “Pero ahora que con los aliados sumamos 44 y el peronismo tiene 28, a ella no le gusta más el 37”.


Nuevos alineamientos y críticas


La figura de Mendoza adquiere relevancia en este escenario por su evolución política reciente. La senadora, que supo integrar el espacio referenciado en el exgobernador Juan Manzur, se apartó del kirchnerismo más confrontativo y exhibe una postura más dialoguista, en línea con la estrategia del gobernador Osvaldo Jaldo frente al gobierno nacional. Ese posicionamiento la dejó en medio de una disputa interna libertaria, donde sectores duros cuestionan a Villarruel por considerar que favorece al peronismo en el armado legislativo.


La confrontación no se limita al terreno parlamentario. Villarruel se expresó públicamente sobre la política comercial internacional tras la decisión de la Corte de Estados Unidos de anular aranceles a importaciones impuestos durante la gestión de Donald Trump. “La decisión implica un golpe a las políticas de producción y establecimiento de empresas en Estados Unidos”, sostuvo.


La vicepresidenta agregó que “sin empleo nacional y sin producción nacional no hay políticas reales de gobierno” y advirtió que “sin industria, se pasa a depender hasta en lo más mínimo de China, un país comunista”. También cuestionó la apertura comercial irrestricta: “La apertura total y libre de las importaciones sólo favorece la dependencia de China y profundiza las emergencias económicas y sociales. Tenemos todo para ser una potencia mundial”. Y concluyó: “Para Trump, primero está Estados Unidos; para mí, primero está la Argentina” y “no debemos conformarnos con ser un país de servicios. En definitiva, estamos hablando de nacionalismo o globalismo”.


En ese marco de diferencias políticas y estratégicas, la incorporación de Mendoza a una comisión clave del Senado se convirtió en una pieza más de una disputa mayor por el control del poder legislativo y la orientación política del oficialismo.

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