
El calendario judicial de Cristina Fernández de Kirchner volvió a activarse con el reinicio del megajuicio por la causa de los “Cuadernos de las coimas”, uno de los expedientes más emblemáticos por presunta corrupción durante los gobiernos kirchneristas. Tras el receso de enero y mientras continúa recuperándose de un cuadro de apendicitis que la mantuvo internada a fines de 2025, la ex mandataria buscará anular el proceso a través de su defensa.
El Tribunal Oral Federal N° 7 (TOF 7) retomará las audiencias de manera remota, vía Zoom, para dar inicio a la etapa de “cuestiones preliminares”. En esta instancia, los abogados defensores intentarán debilitar el avance del juicio mediante pedidos de nulidad, sobreseimiento y objeciones formales antes de que comiencen las declaraciones indagatorias.
El abogado de Cristina Kirchner, Carlos Beraldi, contará con una hora y media para exponer los argumentos centrales de la defensa. Se espera que uno de los principales ejes sea el cuestionamiento a la validez de los testimonios de los imputados colaboradores, figura clave en la instrucción de la causa. Además, planteará nulidades vinculadas al desarrollo de la investigación y sostendrá que algunos hechos ya fueron analizados en otros procesos judiciales.
Para la ex presidenta, que actualmente cumple prisión domiciliaria en su departamento de la calle San José tras la condena en la causa Vialidad, el juicio por los cuadernos marca el inicio de un año especialmente complejo en los tribunales. En los próximos meses también está previsto el comienzo de los debates orales por las causas Hotesur–Los Sauces y el Memorándum con Irán.
Una vez finalizadas las exposiciones de todas las defensas —un proceso que podría extenderse durante gran parte de febrero—, será el turno de la fiscal Fabiana León, quien deberá emitir su opinión sobre cada uno de los planteos presentados.
Finalmente, los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli serán los encargados de resolver qué argumentos son admitidos y si el juicio avanza hacia la etapa central del debate. Si bien las audiencias se desarrollarán de forma remota y con una frecuencia de dos por semana, el volumen de la prueba y la cantidad de imputados anticipan un proceso que podría extenderse durante varios años.