
Foto: Gobierno de la provincia.-
La comunidad tucumana conmemoró este 25 de Mayo con el tradicional Tedeum en la Iglesia Catedral de Tucumán, en una ceremonia marcada por fuertes mensajes sobre la realidad social, la necesidad de diálogo y la inclusión de los sectores más vulnerables.
La celebración religiosa fue presidida por el arzobispo de Tucumán, Carlos Sánchez, junto al obispo auxiliar Roberto José Ferrari, quien estuvo a cargo de la lectura de la homilía. Participaron además el gobernador Osvaldo Jaldo junto a su esposa Ana María Grillo; el vicegobernador Miguel Acevedo y su esposa Miriam Segura; el presidente subrogante de la Legislatura, Sergio Mansilla; el vicepresidente primero de la Legislatura, Aldo Salomón; además de ministros del Poder Ejecutivo provincial.
Entre los funcionarios presentes estuvieron Daniel Abad, Darío Monteros, Regino Amado, Susana Montaldo, Eugenio Agüero Gamboa, Marcelo Nazur, Federico Masso, Luis Medina Ruiz, la fiscal de Estado Gilda Pedicone y el secretario general de la Gobernación Federico Nazur.
También participaron la intendenta capitalina Rossana Chahla junto a su esposo Marcelo San Pedro; los diputados nacionales Gladys Medina, Elia Fernández y Javier Noguera; además de las senadoras nacionales Sandra Mendoza y Beatriz Ávila.
En representación del Poder Judicial estuvieron presentes el presidente de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán, Daniel Leiva, y la vocal Claudia Sbdar.
Durante la homilía, Ferrari realizó una profunda reflexión sobre el presente del país y advirtió sobre la necesidad de mirar la realidad “desde las periferias”, en línea con el mensaje del Papa Francisco.

“El Evangelio nos muestra a un mendigo ciego que representa las tantas vulnerabilidades, sufrimientos, dolores, enfermedades y pobrezas de nuestro tiempo; realidades que nos salen al encuentro cada día y nos invitan a hacernos cargo del otro”, expresó el religioso.
En uno de los tramos más contundentes de la ceremonia, Ferrari afirmó que “hay gritos que a algunos les molestan”, y mencionó especialmente “el grito de los jubilados, de los universitarios, de las personas con discapacidad, de los enfermos, de los que no tienen trabajo y de aquellos que no ven un futuro porque la vida los acorraló al costado del camino”.
El obispo auxiliar también llamó a evitar la confrontación y pidió construir consensos a través del diálogo. “No somos enemigos; podemos ser adversarios, pero nunca enemigos, y menos en nuestra Patria. Aquí nos necesitamos todos; nadie es descartable”, sostuvo.
En otro pasaje de la homilía, destacó la importancia de “ceder”, “dialogar”, “escuchar” y generar una verdadera “cultura del encuentro”, conceptos que vinculó con la necesidad de fortalecer la democracia y la participación social.

Ferrari también resaltó el valor de la solidaridad demostrada por los tucumanos durante las recientes inundaciones y pidió no perder de vista el bien común por encima de intereses individuales o sectoriales. “La Patria se merece espacios de encuentro, de diálogo y de escucha”, afirmó.
En el cierre de su mensaje, el religioso convocó a defender los valores fundacionales de la Argentina y llamó a cuidar la democracia, la inclusión y el sentido de comunidad. “No somos un país insulso, somos un país apasionado, porque solo apasiona lo que se ama. ¡Amamos la Patria!”, concluyó.