
Entre noviembre del año pasado y enero de 2026, la política ambiental de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán exhibió un dato elocuente: aumentaron un 53% las denuncias por personas arrojando basura en la vía pública y un 112% los reportes vinculados a inmuebles con malezas o en estado de abandono. En paralelo, las denuncias por quema de residuos descendieron un 50%, en una combinación que revela mayor utilización de los canales institucionales, pero también una agenda sanitaria atravesada por la prevención del dengue y el control territorial.
Según el informe trimestral elaborado por la Secretaría de Ambiente y enviado al Concejo Deliberante, el Sistema de Respuesta Rápida (SRR) concentró buena parte de estos reportes. En total, la Brigada Ambiental Municipal (BAM) recibió 1.616 pedidos de intervención canalizados por SRR y WhatsApp institucional, con un pico en enero. La cifra se inscribe en un trimestre que acumuló 7.281 gestiones operativas, 156 más que en el período anterior, aun en contexto estival.
En ese marco, la intervención en el Cementerio del Norte se convirtió en uno de los hechos destacados del período. Allí se ejecutaron tareas de limpieza integral, desmalezamiento, retiro de residuos acumulados y normalización de servicios, en un predio de alta sensibilidad social y sanitaria. La actuación respondió tanto a relevamientos internos como a reportes vecinales, y se integró al esquema general de recuperación de espacios degradados.
Basurales crónicos
La erradicación de basurales a cielo abierto continúa siendo el eje prioritario. Durante el trimestre se realizó una actualización cartográfica integral del mapa de basurales y volcaderos, incorporando verificación en territorio y clasificación de puntos como activos o inactivos.
Tres sectores concentraron intervenciones reiteradas: Sargento Cabral al 200 (25 operativos), avenida Circunvalación y Cuba (31) e Independencia y Ernesto Padilla (31). La recurrencia obligó a reforzar no sólo el saneamiento sino también las acciones preventivas y de control.

El Programa Controlá profundizó la articulación con el Centro de Operaciones y Monitoreo Municipal (COMM) y el Centro de Monitoreo Ambiental (CMA), integrando además a la Dirección de Inteligencia Artificial para validar registros, estandarizar criterios y consolidar trazabilidad.
La utilización de cámaras con soporte de IA permitió detectar eventos en tiempo real y documentar infracciones, facilitando el labrado de actas. Un caso testigo fue la detección de un vehículo arrojando residuos en la intersección de San Lorenzo y Congreso, intervención que derivó en actuación inmediata de la BAM.
Más infraestructura para sostener el sistema
La empresa concesionaria incorporó en noviembre cinco nuevos camiones recolectores y una trituradora de alto rendimiento para residuos verdes. Con ello, la flota pasó de 32 a 45 unidades en dos años, un incremento del 50% en la capacidad operativa.
El sistema actual cuenta con 47 servicios distribuidos en tres turnos diarios, con monitoreo por GPS y cámaras en cada unidad. La ampliación permitió optimizar rutas, aumentar frecuencia en zonas críticas y reducir la permanencia de residuos en la vía pública.
En paralelo a las acciones operativas y de control, la Secretaría de Ambiente incorporó durante el período una línea pedagógica en el marco de la colonia de verano municipal. Allí se desarrollaron talleres de educación ambiental orientados a niñas y niños que participaron de las actividades recreativas estivales.
Las propuestas incluyeron dinámicas sobre separación de residuos, cuidado del agua, prevención del dengue y uso responsable del espacio público. El enfoque combinó juego, experimentación y contenidos adaptados a cada grupo etario, con el objetivo de introducir tempranamente prácticas de corresponsabilidad ambiental.
La iniciativa se inscribe en una estrategia más amplia: si el control y la sanción buscan desalentar conductas indebidas, la educación apunta a modificar hábitos en el mediano y largo plazo. En términos de política pública, la colonia funcionó como un dispositivo complementario a la intervención territorial, incorporando la dimensión cultural al abordaje del problema ambiental.
Reducción de disposición final
La trituradora incorporada reduce hasta en un 90% el volumen de restos de poda. Desde 2024, en la planta del Parque Guillermina se recuperaron más de 1.900 toneladas de material orgánico, transformado en compost, leña social y biomasa.
Según los funcionarios, la política de valorización impacta directamente en la reducción del volumen destinado al predio de Overo Pozo, prolongando su vida útil y disminuyendo costos e impactos ambientales.

El Centro de Monitoreo Ambiental sostuvo contacto con más de 1.600 vecinos en el trimestre. El sistema multicanal -App Ciudad SMT, SRR, WhatsApp institucional y atención telefónica- se consolidó como fuente de información estratégica.
El descenso de la quema de basura sugiere eficacia en campañas y sanciones; el aumento de denuncias por malezas responde al contexto sanitario; y el crecimiento en reportes por arrojo indebido de residuos evidencia una ciudadanía más activa en el control social del espacio público.
La Brigada Ambiental Municipal recibió capacitación específica para uniformar criterios de intervención y fortalecer el respaldo administrativo de cada actuación. El objetivo: garantizar documentación adecuada, trazabilidad y sustento normativo en cada procedimiento.