
Egipto no digirió la eliminación y apuntó sus cañones contra el arbitraje. La caída por 3-2 ante Argentina, luego de haberse puesto 2-0 arriba en el estadio Atlanta, desató un clima de fuerte polémica entre los futbolistas y el cuerpo técnico de los Faraones, que responsabilizaron al juez francés François Letexier —y hasta a la propia FIFA— por el desenlace de los octavos de final del Mundial 2026, en un partido que Lionel Messi terminó de inclinar con un gol y una asistencia.
Uno de los primeros en manifestarse fue el delantero Mostafa Ziko, protagonista de una jugada polémica cuando le invalidaron una conquista por una infracción sobre Lisandro Martínez que, a su entender, nunca existió. En diálogo con la transmisión oficial del certamen, el atacante fue categórico al calificar de tendenciosa la conducción del galo, a quien responsabilizó por perseguir a su equipo desde el arranque del compromiso y por negarles la posibilidad de sostener el resultado que tenían en el marcador durante buena parte del complemento.

El más incendiario, sin embargo, fue el entrenador Hossam Hassan, quien en la conferencia posterior al encuentro no midió palabras. El estratega egipcio sostuvo que su equipo fue netamente superior con la pelota y que la eliminación respondió a intereses ajenos al juego, insinuando que existió una presión previa desde el seleccionado sudamericano hacia el árbitro para condicionar su desempeño. Fue todavía más lejos al plantear que la organización del torneo tendría interés comercial en que Messi y la Albiceleste sigan compitiendo, dado el rédito publicitario que representa la continuidad del astro rosarino en la competencia.
Las quejas puntuales del cuerpo técnico egipcio se apoyaron en dos episodios concretos: el penal que sufrió Nicolás Tagliafico y que el propio Messi desperdició en la primera etapa, y la ausencia de revisión del VAR ante un presunto tirón de camiseta sobre Hamdy Fathy segundos antes de que Enzo Fernández estampara el tanto decisivo. A ese reclamo se sumó el arquero Mostafa Shobeir, quien reconoció no haber podido observar con claridad las imágenes que motivaron la anulación del gol de Ziko, aunque remarcó que desde su posición bajo los tres palos no percibió infracción alguna sobre el defensor argentino.

Además del cuestionamiento arbitral, Hassan criticó con dureza el horario del cruce, disputado al mediodía bajo un calor agobiante en Atlanta, y lo atribuyó a una decisión tomada por alguien ajeno a la realidad del fútbol. Como forma de protesta, el DT anunció que no volverá a presenciar ningún partido más del certamen, aunque cerró su exposición con un mensaje de orgullo hacia sus dirigidos, remarcando que esta fue la mejor participación histórica de Egipto en una Copa del Mundo al alcanzar por primera vez los octavos de final.
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