
Boca Juniors cerró el año con otra vuelta olímpica en el fútbol formativo. El equipo dirigido por Mariano Herrón derrotó 2-0 a Vélez en el Estadio Florencio Sola y se quedó con el Trofeo de Campeones de la Reserva, enfrentamiento que reúne a los ganadores del Clausura y del Apertura. El Xeneize golpeó en los momentos justos: Iker Zufiaurre abrió la cuenta al filo del descanso y Lautaro Blanco liquidó la historia en los minutos finales.
El inicio tuvo a Vélez más suelto y decidido, con Bautista Ramírez como figura central en los ataques. El Fortín incluso llegó a convertir, pero el tanto fue invalidado por posición adelantada. Boca, pese a no tener claridad en los primeros pasajes, mostró señales de reacción a través de Dylan Gorosito y encontró la tranquilidad recién en el cierre de la primera mitad, cuando Zufiaurre ganó de cabeza y aprovechó la floja salida del arquero Russo.

Para el complemento, el conjunto azul y oro ajustó líneas y manejó mejor los tiempos, mientras que Vélez sintió el desgaste. Aunque los de Liniers merodearon el empate con intentos de Cabral y Pozzo, la contundencia terminó marcando la diferencia: en un contragolpe bien llevado por Tomás Aranda, Blanco definió con categoría para sellar el 2-0 definitivo.
Con esta consagración, Boca estiró su dominio histórico en la categoría y alcanzó su estrella número 30 en Reserva, manteniéndose en lo más alto del palmarés por encima de River, San Lorenzo, Racing e Independiente. Para Vélez, que llegó con buen rodaje tras su gira por México, la final no tuvo premio, aunque dejó buenos rendimientos individuales en un año de crecimiento para sus juveniles.

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