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Foto: TDN
La paciencia de los vecinos de calle Adolfo de la Vega, entre Lavalle y avenida Roca, llegó a su límite. Este martes decidieron salir a la calle para reclamar la instalación de una garita policial permanente, luego de que un joven fuera atacado la noche anterior en un comercio de la zona. Los frentistas sostienen que la inseguridad dejó de ser un hecho aislado y que el barrio atraviesa una escalada delictiva que se mantiene desde hace más de dos años.
Según explicaron durante la protesta, el pedido formal para instalar una casilla policial fue presentado el pasado 28 de febrero en Casa de Gobierno. Sin embargo, aseguran que nunca obtuvieron una respuesta. Incluso, señalaron que el lunes fueron informados de que el expediente permanece detenido en la Jefatura de Policía desde el 4 de marzo, sin avances.
Los vecinos describieron un deterioro progresivo de la situación. Relataron que primero comenzaron los arrebatos de teléfonos celulares, luego los robos de motocicletas y bicicletas y, posteriormente, los ingresos a viviendas. Hoy, afirman, los hechos delictivos ya no ocurren únicamente durante la madrugada, sino a cualquier hora del día.

Entre los episodios más recientes mencionaron el caso de una vecina que sufrió una triple fractura de pierna al resistirse a un robo hace apenas dos semanas y el de otra mujer que fue arrastrada por delincuentes para quitarle el celular alrededor de las 17.45 del día anterior.
Los frentistas también cuestionaron la escasa presencia policial en la zona. Reconocieron que la Seccional Tercera tiene una amplia jurisdicción y que muchas veces no dispone de móviles suficientes, pero aseguraron que los reiterados llamados de auxilio no encuentran respuesta.

La inseguridad, sostienen, modificó la rutina diaria de quienes viven en el barrio. Un vecino contó que todos los días acompaña a su esposa cuando sale a trabajar a las cinco de la mañana por temor a que sea víctima de un asalto. Otro explicó que espera despierto hasta la madrugada para abrirle el portón a su hija cuando regresa a su casa, ante el riesgo de que sea atacada al llegar.
El reclamo está dirigido al gobernador Osvaldo Jaldo y al ministro de Seguridad, Eugenio Agüero Gamboa. Los manifestantes insistieron en que la instalación de una garita policial permitiría reforzar la prevención en un sector que consideran crítico y adelantaron que continuarán con las protestas hasta obtener una respuesta.
Incluso, uno de los vecinos advirtió que, si no hay soluciones concretas en los próximos días, las manifestaciones podrían endurecerse con cortes más prolongados y la quema de cubiertas.
Durante la protesta también cuestionaron la distribución de los recursos destinados a seguridad. Si bien reconocieron las inversiones anunciadas por el Gobierno provincial, sostuvieron que esos recursos no se traducen en una mayor presencia policial en los barrios y aseguraron que la vigilancia continúa concentrándose en el microcentro de la capital.