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El ingeniero Luis Sema, integrante de la Organización Panamericana de Ingeniería, analizó la actividad sísmica registrada en Colombia y sostuvo que los movimientos observados en los últimos años deben ser seguidos con atención, aunque remarcó que actualmente no es posible anticipar cuándo podría producirse un terremoto de mayor intensidad.
En diálogo con Marcelo Cafferro por LV7 Radio Tucumán, Sema se refirió al sismo registrado en Colombia y vinculó el episodio con los movimientos de placas tectónicas que se producen en la región del Pacífico.
“Hace más de tres años que venimos nosotros hablando del tema. Los geólogos venían ya marcando ciertos desplazamientos mínimos constantes, que ellos llaman acomodamiento de capas tectónicas”, afirmó.
Según explicó, este tipo de movimientos se producía anteriormente de manera más espaciada, mientras que actualmente se estarían registrando con mayor frecuencia.
Sema hizo referencia al denominado Cinturón de Fuego del Pacífico y señaló que existen diferentes fallas y ramificaciones asociadas a esa región de elevada actividad sísmica.
“El Cinturón de Fuego del Pacífico tiene muchas ramificaciones”, explicó, y agregó que existen fallas transversales que atraviesan sectores de Ecuador, Colombia y Venezuela.
En ese contexto, sostuvo que las placas “se están acomodando”, pero advirtió que algunos de esos movimientos estarían alcanzando una mayor intensidad.
Consultado sobre la posibilidad de que se produzca un terremoto de mayor magnitud, el especialista remarcó que no es posible establecer cuándo podría ocurrir.
“La pregunta que todos nos hacen es: ‘¿Esto se va a mover más fuerte?’. No sabemos”, afirmó.
Sema explicó que las placas podrían alcanzar un punto de equilibrio y permanecer durante años sin generar movimientos significativos o, por el contrario, liberar energía en otro momento.
“Capaz que hace tope y se deja de mover y vuelve a hacerlo de aquí a ocho o diez años, o produce un movimiento de desprendimiento de energía mañana, pasado mañana o dentro de un año”, ejemplificó.
Por ese motivo, insistió en que no existe actualmente la posibilidad de establecer con precisión el momento en que ocurrirá un terremoto.
El ingeniero consideró que la frecuencia de los episodios recientes constituye un elemento que los especialistas observan con atención.
“Lamentablemente ya es muy seguido y para los geólogos no son buenas señales”, señaló, aunque inmediatamente pidió evitar interpretaciones alarmistas.
“Tampoco es para alarmarnos”, aclaró.
Durante la entrevista, Sema también planteó su posición respecto de determinadas actividades humanas y sostuvo que las grandes potencias deberían reducir las pruebas y detonaciones de artefactos explosivos de gran magnitud por las vibraciones que generan.
Según su interpretación, esas detonaciones producen energía que podría tener incidencia sobre zonas geológicamente inestables. Esta consideración fue planteada por Sema durante la entrevista y no implica que pueda establecerse una relación causal directa entre esas actividades y los terremotos mencionados.
“La Tierra nos está avisando que lo que estamos haciendo está mal”, afirmó el ingeniero al reclamar una mayor atención sobre el impacto de las actividades humanas.
Finalmente, Sema destacó la importancia de informar a la población sobre estos fenómenos sin generar temor.
“Siempre es importante estar informándole a la gente, no para que tenga un amplio conocimiento, pero sí para que sepa de qué se están tratando todos estos acontecimientos”, concluyó.