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"UNA INVESTIGACIÓN DEFICIENTE"

Una por una, las pruebas que tuvo en cuenta el juez Graña para absolver a Eva

"Sus derechos han sido violentados", consideró el magistrado sobre el caso de la mujer que dio a luz en el baño del hospital de Famaillá. No se hicieron secuestros ni informes, se limpió la escena del hecho y se trató a una paciente abandonada como criminal

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Mariana RomeroTendencia de noticias
30 may, 2026 02:45 a. m. Actualizado: 30 may, 2026 02:21 p. m. AR
Una por una, las pruebas que tuvo en cuenta el juez Graña para absolver a Eva

Matías Graña, juez del Centro Judicial de Monteros

Durante casitres años, una tríada compuesta por personal sanitario, Policía e investigadores del Ministerio Público Fiscal decidieron, ante una emergencia obstétrica no atendida, tomar el camino más sencillo: criminalizar a la paciente. Sin pruebas suficientes, resolvieron que la mujer que hallaron ensangrentada en el baño de un hospital era una asesina y de esa manera fue tratada hasta que ayer, cuando la Justicia determinó que era inocente.


La mujer, conocida como “Eva” para resguardar su intimidad, llegó el 7 de noviembre de 2023 al hospital Parajón Ortiz, de Famaillá, con fuertes dolores abdominales, a las 5 de la tarde. Le diagnosticaron lumbalgia. A las 7, entró al baño. A las 8.30, no había salido. La hallaron ensangrentada, con la vía todavía puesta y la llevaron a la Maternidad. A las 9, la empleada de limpieza y el guardia de seguridad hallaron un bebé (o un feto) en el lugar, sin vida.


Este breve relato de los hechos tiene importantes lagunas, huecos de información que terminaron siendo rellenados con relatos y suposiciones. Así se construyó una hipótesis que convenía a todos: toda la culpa fue de la mujer. Mató a su propio hijo.


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Foto: Mujeres X Mujeres


El fallo que dictó el juez Matías Graña ayer no vino a echar luz sobre las oscuridades de este caso, sino todo lo contrario: resaltó esos vacíos y formuló todas las preguntas que la investigación no pudo -o no quiso- resolver. ¿Cómo se llegó del cuadro de una mujer abandonada en un hospital, dando a luz en soledad, a la figura de una asesina de bebés? Según el juez Graña, ese camino se hizo, prácticamente, sin pruebas.


La llegada de Eva


Las cámaras de seguridad y los registros del hospital dan cuenta de que ella llegó a las 5 de la tarde, fue atendida por el médico Miguel Homet. ¿No notó que estaba embarazada? Debió darse cuenta, cree el juez. Él dijo que se lo preguntó a ella, porque vio un abdomen abultado, pero ella le dijo que no. La acostó en la camilla, la revisó y dejó anotado “lumbalgia”. Le indicó a la enfermera que le coloque una vía con dexametasona, diclofenaco y ranitidina. La paciente pidió dos veces ir al baño.


“La mujer cuando está en trabajo de parto puede confundir el síntoma (con necesidad) de ir al baño. Lo dijeron los testigos, totalmente, con total claridad. Entonces, ese sería un segundo elemento que le avisa a Omed que esta persona puede estar embarazada. Sin embargo, él no advierte el embarazo, pese a que dice que la puso en la camilla, la revisó, le hizo un procedimiento, hizo la anamnesis (...) y hace un diagnóstico de lumbalgia completamente erróneo”, dijo el juez Graña en su fallo.


La tercera vez que Eva pasa al baño, ya no vuelve. Ni el médico Homet, ni la enfermera que le colocó la vía ni nadie advierten que la paciente, con un posible embarazo a término, no sale del baño. Allí se queda durante una hora y media, sola.



“Nadie la fue a ver en ese tiempo, en esa hora y media. Eva iba a tener un parto en esas condiciones de total abandono, de total falta de asistencia, en soledad y mal medicada”, explica el magistrado.


De hecho, no es personal de salud quien la encuentra en el baño, sino la hermana de la paciente, que da la voz de alarma. Eva es trasladada a la maternidad. Media hora después, un hallazgo transformaría esta historia de abandono médico en una policial, sobre un homicidio.


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Hospital de Famaillá



El tacho de basura


A las 21, una empleada de limpieza entró al baño. Según su declaración, la bolsa de basura de uno de los tachos estaba demasiado pesada. Llamó al guardia de seguridad que, con guantes, la abrió. Adentro estaba la víctima (el bebé o feto). En ese momento, la historia cambió de rumbo y pasó a tener otra culpable: la propia mujer hallada en el baño.


Otro guardia, que nunca fue citado a declarar, llamó por teléfono a un policía de apellido Vallejo y le dio, en lugar de información, un veredicto: “hay una mujer que se ha hecho un aborto en la guardia del hospital”. Avisaron al médico Homet, que convocó a la partera Mabel Barrera. Y Homet, el mismo médico que había diagnosticado lumbalgia a Eva, le dice a la Policía que la mujer se practicó un aborto. Así, la culpa de un parto en soledad dentro de un hospital pasa del personal médico a la propia mujer.


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La partera Mabel Barrera



¿Fue ella quien puso al recién nacido en el tacho de basura? Probablemente, nunca se llegue a saberlo. Ni el cesto ni la bolsa fueron secuestrados, por lo que no se sabrá si tenían o no huellas digitales o ADN de ella. ¿Puede haber sido otra persona? Sí, dice el juez, "en ese baño, minutos antes, había habido un gran problema, un griterío, había salido una chica con otra chica que la llevaba en silla de ruedas, más la hermana". Además, cada testigo le asignó un color y tamaño diferente al cesto y el baño fue limpiado de inmediato.


“Si la paciente acababa de dar a luz y en menos de 3 minutos coloca a la víctima en la bolsa, la bolsa tiene su ADN, tiene su sangre, en la bolsa estaba la autora. Y no está la bolsa. En el tacho, en la tapa estaba la mano, estaba la huella de la autora (...). Y no está la tapa”, reclamó Graña.


Cesto y bolsa desaparecidos y escena del hallazgo limpiados: aun así ¿es probable que Eva haya matado a su propio bebé?. “Estamos hablando que en un parto en condiciones de clara emergencia obstétrica, una paciente en menos de 5 minutos corta el cordón, coloca a la víctima dentro de la bolsa y la cierra para producir la asfixia. Además de que estaba mal medicada y con una vía”, consideró Graña. , (...) parece muy poco probable que en menos de 3 minutos, 5 máximo, se produzca toda esta conducta”, analizó el magistrado.


“Habiendo tres personas en el baño, se determinó directamente que fue Eva quien puso a la víctima en el cesto”, reclamó Graña.


La autopsia


La historia que había comenzado con un mal diagnóstico y un parto en abandono ya estaba transformada en un aborto provocado. Pero la autopsia le dio otro giro: convirtió la causa en un homicidio.


El médico forense Raúl Roberto Afur, que hizo el procedimiento, determinó que el bebé había nacido con vida, que sobrevivió de 3 a 5 minutos y que la causa de muerte era asfixia por sofocación. Y como ya nadie dudaba (sin prueba alguna) que Eva había colocado al bebé en la bolsa, ello la convertía en asesina de su propio hijo, delito penado con prisión perpetua.


Sin embargo, el juez encontró serias deficiencias en la autopsia. Para comenzar, el magistrado resaltó que el médico no contempló que al recién nacido se le practicaron maniobras de reanimación, lo que puede hacer ingresar aire a los pulmones. Aún así, tampoco había en el expediente una radiografía que mostrara ese aire. Sólo la palabra del médico, que omitió realizar otros estudios gastrointestinales para determinar si la criatura alcanzó a vivir. Tampoco le realizó mediciones básicas. Finalmente, la autopsia se hizo sin perito de parte y no fue filmada.


Con todas estas dudas, sin embargo, la Fiscalía avanzó sólo sobre una sola hipótesis, la más terrible, pero la más conveniente para cubrir todas las irregularidades de la historia. Si estábamos ante una madre asesina, el abandono médico, la violación del secreto profesional, la pérdida de pruebas, la alteración de la escena del hecho y la autopsia “floja” quedaban en un segundo plano.


De hecho, la fiscalía no formuló ningún cargo ni investigó a nadie del hospital ni de la policía. Sí a Eva, que fue tratada como una criminal desde el principio.


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Foto: Mujeres X Mujeres


De víctima a imputada


Tras recuperarse de un parto en estado de abandono y mientras intentaba asimilar la pérdida de su bebé, Eva fue imputada por homicidio agravado. El juez reclamó que, ante la sospecha de que ella podría haber cometido semejante acto, era obligación del Ministerio Público Fiscal ordenar un “peritaje psiquiátrico de altísima calidad".


En cambio, se presentó uno realizado por el psiquiatra del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales, Rodolfo Lobo, escueto e insuficiente. El profesional, tras una sola entrevista de entre 7 y 10 minutos, determinó que Eva plenamente capaz de comprender la criminalidad de sus actos y dirigir sus acciones en el momento del hecho y que estaba ubicada en tiempo y espacio.


La defensa, liderada por la abogada Soledad Deza (Fundación Mujeres x Mujeres), agregó que Lobo no especificó tampoco el enfoque clínico ni bibliografía de respaldo, de acuerdo a los estándares exigidos. Además, partió de la premisa de que el parto había sido en el baño por un intento de “ocultamiento” deliberado, sin considerar la emergencia obstétrica.


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Foto: Mujeres X Mujeres


Graña coincidió. Entendió que la gravedad de la causa ameritaba “una pericia psiquiátrica que descarte una causal de inculpabilidad, (una) mucho más sólida que la que que ha realizado el doctor Lobo en unos pocos minutos, en una sola entrevista, en donde no ha tenido perspectiva de vulnerabilidad de género y un abordaje específico sobre el tipo de delito cometido”.


Y agrega: “incluso se habla de ocultamiento, cuando claramente ha quedado claro que ella fue al hospital a pedir ayuda, se va al baño (...) y allí en el baño, nadie más la fue a ver, cambiaron de guardia, nadie la fue a ver. Y se habla de que ella ocultó todo esto”, cuestionó.


Y remarcó que se trataba de una imputada “de 18 años, sin instrucción, con muy poca instrucción, que había perdido su madre poco tiempo antes (y era) primeriza”.


Una investigación deficiente


Graña entendió que no se pudo probar que la víctima nació con vida, ni que fue asesinada y, en ese caso, si fue Eva quien la asesinó. “Desde la noticia crimini en adelante, (la investigación) está plagada de ineficiencia. Todas esas falencias han impedido al Ministerio Público Fiscal probar la acusación que se ha traído a este juicio. De manera tal que considero que corresponde absolver a la imputada, subsistiendo una una duda razonable sobre su responsabilidad penal en este hecho”, fundamentó.


Además, consideró que no se puso el foco en el accionar del personal del hospital. Graña ordenó enviar las actuaciones para que se investigue al médico Miguel Homet y a la partera Mabel Barrera por la violación del secreto profesional.


Sus derechos, como paciente, han sido gravemente violentados”, concluyó Graña.

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