
Testigos que no recuerdan, que dicen que no recuerdan o que recuerdan mal; hipótesis que no conducen a ningún lado basadas en pistas en las que siempre aparece un acta o una participación policial. Todos estos elementos en la investigación por el crimen de Paulina Lebbos se orientan hacia una dirección: el homicidio fue encubierto por la Policía de Tucumán.
Esa es la hipótesis que maneja el fiscal Carlos Sale en el juicio que hoy cumplió su novena jornada. “Hay un encubrimiento de todo el personal policial respecto de la investigación de este caso y lo estamos probando, justamente, en estas audiencias”, explicó.
La declaración fantasma
Edmundo Lazarte, empleado policial, se presentó esta mañana como testigo y desmintió haber visto a Paulina tras su desaparición en 2006. Había sido citado porque, en el expediente, figura una declaración con su firma en la que asegura haber visto a la joven estudiante en la Maternidad de Tucumán, donde él prestaba servicios.

Sin embargo, Lazarte lo negó: dijo que él no declaró eso y que no vio nunca a Paulina Lebbos. Entonces, se resolvió mostrarle la firma que obra al pie del escrito de la declaración. El uniformado admitió que la rúbrica es suya, pero reafirmó que él no declaró nunca haberla visto. Es más, dijo que nunca fue citado por esta investigación, ni en sede policial ni en Tribunales.
“Todavía no empezaba (el horario de) la visita. La vi a la misma chica que se aproximaba a la zona de emergencia. Yo fui detrás de ella. Pero al llegar en frente al ascensor, como estaba allí mi compañero, el sargento primero Rojas, sólo le hice señas para que él la viera y, después de eso, fui hacia el sector del hall y la playa de estacionamiento”, reza la supuesta declaración de Lazarte de 2006. Fue leída en voz alta durante la audiencia, pero el testigo insistió en que él nunca relató ese episodio porque no recuerda haberlo vivido.
Ante semejante misterio, se solicitó al tribunal que gire las actuaciones contra Lazarte por presunto falso testimonio. “Era una forma de generar pistas falsas que tenían en ese momento”, consideró Sale en su pedido. “Él es Policía y sabe que esto le puede traer problemas, sin embargo, no dijo la verdad”, agregó.
Un comisario contra otro
También prestó declaración hoy el ex comisario Héctor Rubén Brito, que se desempeñaba como jefe de la Regional Norte cuando ocurrió el crimen. Condenado a seis años de prisión (ya terminó de cumplir la pena) repartió culpas hacia otras personas dentro de la fuerza por lo ocurrido. Dijo que es inocente y dio a entender que lo condenaron por “algo más” en la causa, aunque no explicó a qué se refiere.

Lo primero que confirmó es que, el día de la aparición del cuerpo de Paulina (11 de marzo de 2006) él estuvo en el lugar y sabía perfectamente que estaba interviniendo la comisaría equivocada. En efecto, el cadáver fue hallado en la jurisdicción de Vipos y Brito relató que el jefe de esa dependencia llegó hasta el sitio para advertir que le tocaba actuar a su personal. Sin embargo, resolvió no informar al fiscal Alejandro Noguera sino hasta el día siguiente y dejó abierta el acta que se estaba elaborando.
El acta estaba siendo redactada por Enrique García, jefe de la comisaría de Raco, pese a que no era su jurisdicción. En el instrumento, figuraba que el cuerpo había sido hallado por personal policial, pese a que él sabía que lo habían encontrado dos baquianos. De acuerdo a su testimonio, al día siguiente, Noguera toma conocimiento de la “confusión” de comisarías y encomienda al jefe de Vipos, secundado por el de Raco, terminar el acta.
Sin embargo, una radio local ya se había enterado de que habían sido dos lugareños quienes hallaron el cuerpo de Paulina y lo difundieron al aire, continuó Brito. Por eso, él ordenó controlar el instrumento que, de todas maneras, terminó falsificado. Y quien la tipeó fue, justamente, él mismo.
Brito intentó justificar por qué redactó el acta falsa, ante las preguntas de la defensa. “Yo considero que García era limitado y por eso el Jefe de Policía me dijo que me quedara para que le ayudar a documentar”, dijo Brito, en relación a Hugo Raúl Sánchez, también condenado por el encubrimiento.
“Una cosa es ser limitado para escribir y otra cosa es decirle a un superior que inserte en el acta un dato que no es verídico. Usted ¿por qué cree que le hizo eso hizo eso García?”, le preguntó la defensa. “Mire, yo no yo no llego a entender: pensando y atando cabos, él dice en algún momento que ha tomado contacto con el doctor (Eduardo) Di Lella”, respondió Brito, en referencia al también condenado ex secretario de Seguridad de la Provincia.
“El compromiso que habrá asumido García con la autoridad, con la cúpula, no lo puedo decir, no lo conozco”, finalizó, tras remarcar en varias oportunidades que, tras la falsificación, García fue ascendido en dos oportunidades.
Un bucle de culpas
García, en tanto, declaró la semana pasada. Reconoció la adulteración de las actas, pero dijo que lo hizo por orden de Nicolás Barrera, ex subjefe de Policía, también condenado por el encubrimiento. Barrera, en este mismo juicio, dijo ser inocente y culpó por su situación al fiscal de Instrucción Diego López Ávila.
Respecto del otro presunto responsable, el ex secretario de Seguridad Eduardo Di Lella, no se podrá saber si tiene algo para aportar puesto que quedó eximido de declarar en este juicio por su estado de salud mental. Todavía cumple condena en prisión domiciliaria por su estado de salud mental.
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