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DESPUÉS DE OCHO AÑOS

San Francisco reabrió sus puertas y los tucumanos se reencontraron con sus recuerdos

El histórico templo de San Martín y 25 de Mayo celebró su reapertura con una misa multitudinaria. La restauración continuará con la recuperación de su patrimonio artístico.

PorAlba Barbeito
04 oct, 2026 04:25 p. m. Actualizado: 04 oct, 2026 04:28 p. m. AR
San Francisco reabrió sus puertas y los tucumanos se reencontraron con sus recuerdos

Una multitud acompañó la reapertura del templo. Foto: Photo.Butti

Los tucumanos casi nos habíamos acostumbrado a ver de lejos y desde afuera la iglesia de San Francisco. El nuevo color de la fachada ya formaba parte del paisaje del casco histórico, mientras el interior del templo comenzaba a verse borroso en la memoria. Pero el trabajo conjunto pudo más que el paso del tiempo y, después de ocho años, la iglesia ubicada en la esquina de San Martín y 25 de Mayo reabrió sus puertas.


El acto central convocó de forma espontánea a vecinos de la zona y a fieles que esperaron con paciencia la reapertura. Desde ambas veredas, sin interrumpir el tránsito vehicular, escucharon las palabras de las autoridades y de los profesionales encargados de llevar adelante la restauración del templo, cerrado en 2018.


El gobernador Osvaldo Jaldo agradeció a la comisión que impulsó los trabajos y destacó las gestiones de la intendenta Rossana Chahla para reunir el acompañamiento de empresas y del Gobierno provincial. Recordó que el edificio presentaba problemas que comprometían sus estructuras y sostuvo: “No solo que se la reparó, sino se la reparó a tiempo”. También reivindicó el vínculo del templo con la historia nacional y el aporte de quienes hicieron posible volver a abrirlo.


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Foto: Photo.Butti. Especial para TDN


Chahla puso el acento en esa suma de esfuerzos. “Estas cosas no se hacen solas, sino con muchas voluntades”, expresó. Entre los aportes privados, mencionó especialmente a la Compañía Azucarera Los Balcanes, Jorge Rocchia Ferro y Catalina Lonac, por su colaboración en 2024. “Yo hablé, o hablamos, con la gente de Los Balcanes, con Rocchia Ferro y Catalina Lonac”, señaló al recordar ese acompañamiento. También explicó que gestionó ante EDET la iluminación del edificio y que, en esta etapa, se avanzó en el interior junto con el equipo de mantenimiento de iluminación de la Municipalidad.


La intendenta advirtió que todavía queda por recuperar parte del patrimonio artístico, una tarea que requerirá especialistas y un trabajo cuidadoso sobre colores, pinturas y texturas. Para ella, la reapertura también significa devolverles a los vecinos un lugar ligado a sus propias historias. “Hay gente que vino y me dijo: mis padres se casaron acá”, contó.


Olga Paterlini de Koch, integrante de la comisión de puesta en valor del templo, transmitió la emoción de llegar a una meta que, durante mucho tiempo, pareció lejana. Habló de los “ocho largos años” de trabajo y de las dificultades que pudieron superar con el acompañamiento de las autoridades. También dejó claro que la restauración continúa: “Es un proceso, no está terminado en todas sus facetas”. Sin embargo, el logro de esa mañana tenía un significado propio: “Hemos alcanzado el gran objetivo: abrir las puertas”.


A las 11.40 llegó el momento tan esperado. Las enormes puertas de la iglesia se abrieron de par en par y dejaron ver un interior iluminado con luces cálidas. Al fondo, el altar estaba listo para la celebración de la primera misa de esta nueva etapa.


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Foto: Photo.Butti. Especial para TDN


Antes, un repaso por la historia


Cecilia Guerra Orozco, directora General de Museos y Teatros de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, fue la encargada de repasar la historia del templo, que quedó en manos de la Orden Franciscana tras la expulsión de los jesuitas en 1767.


Su nombre es iglesia de San Miguel Arcángel, pero, por su vinculación con el convento franciscano contiguo, los tucumanos pasaron a llamarla “iglesia de San Francisco”. Ese nombre se instaló en la vida cotidiana y en la memoria de la ciudad.


Además de albergar esculturas de gran valor artístico y religioso, como el Cristo del Calvario y el Cristo Yacente, el templo y el convento guardan capítulos trascendentales de la historia tucumana y argentina. Allí se atendió a soldados que participaron en la batalla de Tucumán. Allí se alojaron varios de los congresales que declararon la Independencia en 1816. Allí también se celebró la misa posterior a la decisión de romper los vínculos de dominación con España y cualquier otra metrópoli.


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Foto: Photo.Butti. Especial para TDN


Recuerdos y mucha emoción entre los feligreses


La misa de reapertura, a cargo del arzobispo de Tucumán Carlos Sánchez, se celebró a templo lleno. La nave central y los pasillos estaban colmados de personas que no quisieron perderse ese hecho histórico. Muchos, emocionados hasta las lágrimas, recordaron episodios importantes de sus vidas que habían sucedido dentro de esas paredes.


Ramiro, egresado del Colegio San Francisco e integrante de su pastoral, volvió con recuerdos de sus años como alumno y animador. “Celebré mi misa de 18 aquí”, contó. El regreso tuvo para él un significado especial por coincidir con los 800 años del tránsito de San Francisco de Asís: “Es algo muy lindo para nosotros franciscanos”.


Sandra Sagripanti, directora general y representante legal del Colegio San Francisco, reunió en ese regreso sus recuerdos de niña y su trayectoria como educadora. Evocó las primeras comuniones y las misas de egresados que compartió con sus alumnos, y expresó el deseo de volver con ellos: “Esta es nuestra casa”. La reapertura, además, encuentra a la comunidad educativa celebrando los 460 años de la institución.


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Foto: Photo.Butti. Especial para TDN


Entre tantas emociones, Sagripanti sumó el orgullo de reconocer a una antigua alumna entre las profesionales que participaron de la recuperación: la arquitecta Martina Paz. “Hoy es un día de muchas emociones, de muchas emociones juntas, como cristiana, como franciscana y como educadora”, resumió.


Para Estela del Valle, integrante de la comunidad franciscana, la reapertura fue “un milagro”. Destacó la colaboración de quienes comprendieron la importancia histórica del templo y expresó otro anhelo: contar con más sacerdotes para fortalecer la comunidad. Mientras tanto, reafirmó la misión que los reúne: acompañar, contener y ayudar a través de la palabra de Dios.


A sus 92 años, Mabel Rojas de Castillejo también volvió a un lugar que atraviesa buena parte de su vida. Contó que llegó desde Santiago cuando tenía 12 años y que su acercamiento a esta iglesia la llevó a conocer la obra de Francisco y a hacerse franciscana. Con el tiempo asumió distintas responsabilidades dentro de la orden y también colaboró con el cuidado de las imágenes: “Los llevaba a mi casa, los pintaba y los restauraba”. Al describir lo que sintió al regresar, le bastaron dos palabras: “Satisfacción, felicidad”.


La reapertura coincidió con los 800 años del tránsito —la muerte— de San Francisco de Asís. Conocido como patrono de los animales y de los ecologistas, Francisco impulsó en el siglo XIII una forma de vivir la fe basada en la pobreza, la fraternidad y la cercanía con los demás. La orden que fundó llevó esa vocación al encuentro con la gente. Como la iglesia que lleva su nombre, que este domingo volvió a abrir sus puertas.


Ahora los tucumanos tendremos que acostumbrarnos otra vez a verla abierta. A entrar, a recorrerla, a sumar nuevos recuerdos a los que sobrevivieron durante estos ocho años de espera.

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