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EL PAPA EN URUGUAY

León XIV visitó uno de los barrios más pobres de Montevideo y escuchó historias de violencia, superación y esperanza

En su segundo día en Uruguay, el Pontífice llegó a Casavalle, una zona de la capital marcada por la pobreza y la falta de oportunidades. Allí escuchó los testimonios de tres vecinos que encontraron en la Iglesia un espacio de contención para reconstruir sus vidas. La comunidad recordó también el legado del padre Cacho, un sacerdote que dedicó su vida a los sectores más vulnerables.

PorTendencia de noticias
07 nov, 2026 06:47 p. m. Actualizado: 07 nov, 2026 06:47 p. m. AR
León XIV visitó uno de los barrios más pobres de Montevideo y escuchó historias de violencia, superación y esperanza

El Papa León XIV abraza a Katherine Silva tras escuchar su testimonio. (VATICAN MEDIA)

El papa León XIV dedicó parte de su segundo día en Uruguay a conocer de cerca una de las realidades sociales más difíciles de Montevideo. En el barrio de Casavalle, atravesado por la pobreza, la violencia y la desigualdad, el Pontífice escuchó los testimonios de vecinos que encontraron en la fe, la educación y el acompañamiento comunitario una oportunidad para transformar sus vidas.


El encuentro, realizado este sábado 7 de noviembre, reunió a integrantes de la comunidad de Nuestra Señora de Guadalupe, referentes religiosos y familias del barrio. Lejos de los actos protocolares, la actividad permitió visibilizar el trabajo que desde hace décadas desarrolla la Iglesia en uno de los sectores más vulnerables de la capital uruguaya.


Según informó Vatican News, el párroco Pablo Coímbra recibió al Santo Padre con un mensaje centrado en el significado de su presencia para los habitantes de Casavalle.

“La Iglesia no nos abandona”, expresó el sacerdote, quien destacó que la visita representa una señal de cercanía para una comunidad que enfrenta numerosas dificultades. “La Iglesia camina y sufre con nosotros, nos sostiene y alienta en la esperanza. En la Iglesia no nos sentimos al margen, estamos en el corazón mismo de ella”, manifestó.


El arzobispo de Montevideo, cardenal Daniel Fernando Sturla, también describió la compleja situación social del barrio, aunque puso el acento en la tarea solidaria que realizan sacerdotes, religiosas, voluntarios y organizaciones comunitarias. “Es esta una tierra de dolor, donde la pobreza, la falta de oportunidades y la violencia manifiestan la fragmentación de nuestra sociedad uruguaya”, señaló.


Sin embargo, destacó que Casavalle también es una comunidad caracterizada por la solidaridad y el compromiso de quienes trabajan para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. “Aquí sacerdotes, religiosas y laicos dejan su vida para amar y servir. Aquí muchos jóvenes voluntarios donan su tiempo por los hermanos que sufren. No se trata de planes teóricos, sino de entrega amorosa y cotidiana, que lleva decenas de años”, afirmó.


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Foto: VATICAN MEDIA.-

Tres historias que emocionaron durante el encuentro con el Papa


Uno de los momentos centrales de la visita estuvo protagonizado por Angélica Ferreira, Katherine Silva y Alan Bertaco, tres vecinos que compartieron sus experiencias personales frente al Pontífice.


Angélica Ferreira recordó la figura de Isidro Alonso, conocido popularmente como el padre Cacho, un sacerdote cuya causa de beatificación está en marcha y que dedicó su vida al acompañamiento de las personas más pobres de Uruguay.

Su testimonio permitió recuperar la historia de un religioso que decidió instalarse en medio de un asentamiento precario para compartir la vida cotidiana de sus habitantes. “Era un hombre sencillo, de mucha escucha, de hablar pausado y de mirada limpia. En sus ojos descubrimos la ternura de Dios”, recordó.


Ferreira destacó que el sacerdote eligió vivir en una humilde construcción de chapa y cartón, rodeado de familias que atravesaban situaciones de extrema necesidad.

“Vino a encontrarse con Dios y nos ayudó a ver a Aquel que puede cambiar la muerte en vida, y la negación en esperanza”, expresó.


Otro de los relatos fue el de Katherine Silva, una mujer que compartió su experiencia como sobreviviente de situaciones de violencia y abuso. Frente a León XIV, explicó cómo el acompañamiento de la Iglesia le permitió afrontar su pasado y reconstruir el vínculo con su hija.


La mujer recordó especialmente su participación en el retiro espiritual denominado “Mi Revolución”, donde encontró un espacio para trabajar sobre sus heridas personales. “Pude mirar mis heridas, perdonarme, pedirle perdón a Dios y volver a Él. Hoy puedo abrazar a mi hija, jugar con ella y sentirme madre”, relató.


Su intervención concluyó con un pedido al Pontífice para que la Iglesia continúe acompañando a las personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.

“Le pido a usted y a la Madre Iglesia que no nos suelten la mano, que nos miren a los ojos y nos digan: ‘Vamo y vamo, que se puede’, porque Dios y la Virgen nos agarran de la mano”, expresó.


El tercer testimonio estuvo a cargo de Alan Bertaco, vecino de Casavalle y egresado del Liceo Jubilar Juan Pablo II, una institución educativa que brinda oportunidades a jóvenes de contextos sociales desfavorables.


Bertaco recordó que durante su paso por el establecimiento encontró docentes y referentes que lo alentaron a continuar sus estudios y construir un proyecto de vida.

“Cada día, al llegar recibíamos abrazos apretados que nos daban fuerza para ‘cachetear el destino’ y creer en un futuro diferente”, contó.


Gracias a ese acompañamiento, logró completar una formación técnica. Sin embargo, años después enfrentó una situación especialmente difícil cuando su hijo Bruno nació prematuramente, con apenas 30 semanas de gestación.

Durante su internación, el estado de salud del niño llegó a ser crítico. “Una tarde nos dijeron que ya no había nada para hacer, solo acompañarlo y esperar”, recordó.

Pese al pronóstico, la familia atravesó aquella situación aferrada a su fe. Durante el encuentro, Alan pudo presentar a Bruno ante León XIV y pedirle una bendición. “Uno no puede quedarse con lo recibido para sí. Jesús nos enseña a mirar al que tenemos al lado y servir. Hoy, con Bruno a mi lado, sentimos que nos toca tender esa mano, porque servir también es una forma de agradecer”, expresó.


La visita a Casavalle dejó así una de las imágenes más significativas del paso de León XIV por Uruguay: la de un Papa que escuchó historias de sufrimiento, pero también de personas que encontraron oportunidades para salir adelante gracias al acompañamiento de su comunidad.


En un barrio donde las dificultades económicas y sociales forman parte de la vida cotidiana, los testimonios pusieron de manifiesto el papel de las instituciones religiosas, educativas y solidarias en la reconstrucción de vínculos y la generación de oportunidades.


El encuentro concluyó con un mensaje de esperanza y con el reconocimiento a quienes, desde hace décadas, trabajan silenciosamente junto a las familias más vulnerables de Montevideo.


Con información de Vatican News, a partir de la crónica de Ariana Pernía Paolini.

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