
Melisa Heredia se pronunció públicamente por primera vez tras el asesinato de su hija Agostina Vega, perpetrado el pasado 23 de mayo, y respaldó las tareas de instrucción llevadas adelante por el fiscal Raúl Garzón. En su declaración, la mujer reclamó la máxima sanción penal para el principal acusado, Claudio Barrelier, así como para los otros tres implicados bajo arresto en la investigación, identificados como Marianela Palmero, Osvaldo Fassetta y Soledad Andreani, afirmando que el círculo íntimo y toda su familia debieron iniciar asistencia psicológica ante el daño irreparable.
La reconstrucción del hecho determinó que el ataque se ejecutó aprovechando la relación de confianza que el imputado sostenía con la menor, a quien engañó durante una reunión social en el barrio Villa Azalais para que acudiera a su vivienda del barrio Cofico con el falso pretexto de armar un obsequio sorpresa. Para concretar el traslado, la víctima abordó un automóvil conducido por el chofer César Ariel Torres con destino a las calles Mariano Fragueiro y Juan del Campillo, registrándose previamente un mensaje de audio donde la adolescente notificaba a sus amistades sobre la maniobra coordinada con el agresor.
Melisa Heredia relató que logró identificar el paradero de su hija tras recibir un llamado del remisero, lo que la motivó a ampliar de forma inmediata su exposición en la dependencia policial brindando la identidad y el domicilio exacto de quien consideraba un amigo de la familia. La querellante admitió que el sospechoso justificaba sus antecedentes por violencia de género calificándolos como una maniobra de persecución política dentro de su entorno, y apuntó contra el rol de Ricardo Moreno, a quien acusó de financiar y encubrir las conductas delictivas previas del presunto femicida.
La hipótesis del Ministerio Público sobre las complicidades internas sumó elementos probatorios tras detectarse un mensaje que Marianela Palmero remitió al principal sospechoso consultando por un grito en la propiedad, contradiciendo su testimonio inicial de no haber oído ruidos extraños. Las pericias acústicas en el inmueble demostraron la alta audibilidad desde los diferentes ambientes hacia el dormitorio donde se consumó el crimen, situación que llevó a la madre de la damnificada a sostener la existencia de más partícipes y encubridores que omitieron auxiliar a la víctima.