
Una causa que comenzó como un intento de asalto en la ruta, se reveló como narcotráfico y viró hacia una “mexicaneada”, volvió a sorprender este martes con otro giro en la trama: cuatro policías tucumanos son investigados por su posible participación en el hecho.
El violento ataque que se investiga ocurrió el domingo por la mañana en la ruta 34, a la altura de El Potrero. Allí, dos mujeres que circulaban en una Renault Duster fueron emboscadas por una camioneta blanca sin patente. Como intentaron escapar, señalaron, los agresores abrieron fuego contra ellas, destrozándoles la luneta. De inmediato, llamaron a la Policía de Salta, denunciando que habían intentado asaltarlas.
Sin embargo, cuando los investigadores revisaron el vehículo, encontraron que uno de los balazos había dejado al descubierto un doble fondo, en que las mujeres habían escondido 70 kilos de cocaína.
La sorpresa fue aún mayor cuando las identificaron. Una de ellas, Ivana Georgina Portal, era médica y trabajaba en Gendarmería Nacional. La otra, Delia Yolanda Tame, se desempeñaba como cosmetóloga y manejaba el vehículo. Ambas quedaron detenidas. Más tarde, se identificó al presunto atacante, que también fue privado de la libertad.

Los pesquisas entendieron que, probablemente, se trataba de un intento de “mexicaneada”. Se trata de un robo que se planifica contra quienes trasladan droga para quedarse con el botín. No se descartó tampoco otra versión, un poco más complicada pero frecuente: que quienes hayan encargado el ataque hayan sido los propios proveedores de la droga, para evitar pagarle a quienes trasladan la droga y dejarlos endeudados.
Sin embargo, la Justicia advirtió otro dato intrigante: en el momento preciso del ataque, en el lugar en que ocurrió, había cuatro policías tucumanos que estaban fuera de su jurisdicción y no tenían orden judicial para hacer ninguna diligencia allí.
Según revelaron fuentes judiciales al diario salteño El Tribuno, se trata de dos oficiales y dos suboficiales que están sospechados de tener alguna participación en el atraco. Por eso, la Justicia ordenó una medida que se denomina “orden de presentación” (previa a un allanamiento) en el destacamento 7 de abril, sobre la ruta 4.

Allí se secuestraron los teléfonos y las armas reglamentarias de los cuatro policías investigados, además del libro de guardias y una camioneta que ya había sido secuestrada en otra causa penal. Los investigadores buscarán, con esos elementos, determinar si los policías estuvieron durante el ataque por casualidad o si tuvieron alguna participación,