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ALEGATOS FINALES

Nieto 128: “Marcos no fue insertado en un hogar, fue confinado en una extensión doméstica del terrorismo de Estado”

Sobre el final del juicio por la sustracción y supresión de la identidad de Marcos Eduardo Ramos, la Fiscalía pidió 17 años de prisión para el ex capitán Carlos Alberto Vega

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Mariana RomeroTendencia de noticias
08 jul, 2026 10:36 p. m. Actualizado: 08 jul, 2026 10:36 p. m. AR
Nieto 128: “Marcos no fue insertado en un hogar, fue confinado en una extensión doméstica del terrorismo de Estado”

Rosario del Carmen Ramos y sus hijos Marcos y Elías

Marcos Eduardo Ramos fue “condenado a una privación ilegítima de su identidad durante 42 años”. De esta manera definió el fiscal Patricio Rovira la manera en que vivió el “Nieto 128” tras su secuestro y entrega a apropiadores que lo criaron ocultándole la verdad. Lo hizo en el alegato de cierre del juicio por la sustracción y supresión de la identidad del tucumano, en el que se pidió una pena de 17 años para Carlos Alberto Vega, acusado de ser partícipe necesario del delito, considerado de lesa humanidad. 


Junto al fiscal Pablo Camuña, Rovira repasó las pruebas documentales y testimoniales que se presentaron en el juicio que se lleva a cabo contra el ex capitán de Infantería del Ejército que desempeñó tareas de inteligencia durante la última dictadura cívico militar. Está acusado de haber participado de la sustracción de Ramos, hijo de Rosario del Carmen Ramos y Pastor Dante Campos, ambos detenidos desaparecidos. Ella fue secuestrada en varias ocasiones y vista por última vez a finales de 1976; él se encontraba en la clandestinidad al momento del nacimiento de Marcos y permanece desaparecido.


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Los fiscales pidieron 17 años de prisión para Vega. Foto: captura de pantalla zoom

Marcos fue secuestrado cuando era un bebé junto a su medio hermano Elías Ismael Suleiman, de ocho años, en un operativo violento en 1976 en el barrio San Cayetano de San Miguel de Tucumán. Según describió la fiscalía, Elías, de ocho años, intentó proteger a su hermano de seis meses abrazándolo, pero ambos fueron subidos a un Ford Falcon verde y trasladados a una casa quinta en Tafí Viejo. Allí, una mujer le arrebató al bebé de los brazos, separándolos por los siguientes 42 años.


Siendo bebé, Marcos fue entregado a un conocido torturador miembro del personal civil de inteligencia: Víctor Lucio Sánchez, conocido como “Pecho i’ Tabla”, subordinado del hoy imputado Vega. El hombre lo inscribió falsamente como hijo suyo y de su esposa, Ilda Sánchez (ambos fallecidos), alegando un parto domiciliario que nunca existió. La partida de nacimiento falsa sostenía que el niño había nacido el 17 de marzo de 1977, cuando en realidad había llegado al mundo casi un año antes, el 9 de junio de 1976. Se le asignó el nombre de Marcelo Ariel Sánchez.


“Víctor Lucio Sánchez no era un civil ajeno a la represión que fortuitamente decidió ahijar a un niño. Era un engranaje letal, sanguinario y orgánico de la maquinaria de exterminio, cuya trayectoria ya arranca desde febrero de 1976 en forma inorgánica y después esta situación se institucionaliza a partir del 11 de noviembre de 1976. Cabe traer a colación acá las palabras del testimonio que se reprodujo de Blanca de Blanca Nélida Hoyos, víctima del Arsenal Miguel de Azcuénaga, quien relató cómo los secuestradores, los torturadores se peleaban para quedarse con el hijo de una detenida desaparecida Nidla Rayan, conocida como la Panzona. Esto nos da muestra acabada de que no fue una cuestión azarosa, sino que hay una decisión consciente de qué es lo que sucede. El estado terrorista, que secuestró a su madre, que desapareció su cuerpo, fue el que le entregó a uno de sus agentes el hijo de Rosario. Pero para que este cautiverio de Marcos fuera permanente, no era necesario solamente la cuestión física, sino también había que anularlo jurídicamente” Fiscal Patricio Rovira. 



“Lo que viví en esa casa fue un infierno. Siempre había peleas y yo me ponía mal cuando había discusiones. Me acusaban de robos, de cualquier cosa, y siempre entraban a hurgar en mi habitación”, declaró Marcos en el juicio, relatando una niñez marcada por los golpes, las patadas y los latigazos.


Marcos Ramos y su padre, Pastor Ramos. Foto: Abuelas Difusión

El fiscal Rovira sintetizó la vida de marcos como “una cotidianeidad atravesada por el miedo, la violencia física y el abuso psicológico”. “Sufría dolores y golpes. El apropiador Víctor Sánchez no era un padre severo, no nos confundamos, era el torturador ‘Pecho y Tabla que seguía operando en otro escenario, pero era él. La matriz de dominación y terror propia del Centro Clandestino de Detención fue el método por el cual Pecho y Tabla disciplinó a su botín, garantizando que ese niño vulnerado y vulnerable jamás tuviera herramientas psíquicas y simbólicas para poder cuestionar su origen ni su presente”, alegó.


La búsqueda de Elías

El medio hermano de Marcos había sido entregado a una mujer llamada María de los Ángeles Cano, que vivía en la calle San Juan 1656. Estuvo cautivo durante un año y medio, tiempo en el cual se le prohibió usar su nombre y se le obligó a llamarse "Juan Cano". 



Sin embargo, con ocho años de edad, Elías ya tenía recuerdos formados, uso del lenguaje y vínculo con su familia biológica. Cada vez que se negaba a aceptar la mentira de su nueva identidad, recibía castigos físicos. Sus captores le dijeron que estaba allí porque su padre era un borracho y su madre no existía. En ocasiones fue dejado a la intemperie y en aislamiento absoluto como castigo por su resistencia. 


Logró escapar y llegar a la Terminal en busca de un tío, pero fue recapturado y castigado. Finalmente, su padre biológico (distinto al de Marcos) logró encontrarlo y lo rescató mediante una orden judicial. 


Elías creció sabiendo que tenía un medio hermano y dedicó su vida a buscarlo. Finalmente, gracias a la tarea de Abuelas de Plaza de Mayo y al Banco Nacional de Datos Genéticos, lo encontró en 2018.


Elías Suleiman declara en el juicio por apropiación. Foto: Celeste Antonio | La Palta

El abrazo

“El reencuentro se produjo 42 años después en el Juzgado Federal de Tucumán, donde se encontraron ambos profundamente dañados, los dos con lesiones incluso visibles, pero vivos, viviendo su verdadera vida con su verdadera identidad. Me tocó presenciarlo y agradezco a la función por permitirme estas retribuciones”, dijo el fiscal Camuña a su turno. 


“Estas apropiaciones de bebés tuvieron lugar en dependencias estatales, fueron cometidas por agentes estatales, contra personas específicas que se consideraban enemigos y que eran perseguidos por todo el aparato del Estado. Fueron parte de un plan sistemático. No son acciones aisladas, de ello dan cuenta no solamente los dos juicios que tuvimos ya acá con este, sino un tercer caso que atañe a Tucumán, además 20 o más casos que están todavía en trámite en investigación de personas que posiblemente hayan sufrido la misma desgracia de Marcos”. Fiscal Pablo Camuña. 



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Pablo Camuña

El rol de Vega

La auxiliar fiscal Valentina García Salemi concluyó que “el Ministerio Público Fiscal acusa con total certeza y prueba a Carlos Alberto Vega,  como partícipe necesario” por la sustracción, retención y ocultamiento de los hermanos Marcos Eduardo Ramos y Elías Ismael Suleiman, además de la sustitución de la identidad en el caso de Marcos. 


Camuña, en tanto, requiró que los hechos sean calificados como delitos de lesa humanidad cometidos en el marco de un plan sistemático de apropiación de niños durante el terrorismo de Estado. Además, pidió la baja deshonrosa del Ejercito para Vega. 


Respecto de la sustracción y la supresión de la identidad de Marcos, los fiscales resaltaron que la víctima, que tenía seis meses al momento del secuestro en 1976, fue privada de su identidad biológica durante 42 años. Fue entregado como "botín de guerra" al personal civil de inteligencia (PCI) Víctor Lucio Sánchez, quien lo inscribió falsamente como su hijo bajo el nombre de "Marcelo Ariel Sánchez".


Indicaron que, al momento de los hechos, Vega era Capitán de Infantería y Jefe de grupos de actividades especiales de inteligencia en el Destacamento 142. Desde esta posición, tenía el mando operacional sobre los grupos de secuestradores y el personal civil a su cargo. Consideraron que se acreditó que dio el  "aval moral e ideológico" indispensable para que el apropiador de Marcos ingresara como agente al Destacamento 142. Además, indicaron que, dada la estructura jerarquizada del Ejército, Sánchez no podría haber sustraído al bebé sin la autorización o el conocimiento de su jefe directo, en este caso, Vega.


El peso histórico de la Justicia

Camuña resaltó la importancia de la realización del debate oral que está llegando a su fin. "Este juicio era estadísticamente improbable, casi imposible de desarrollarse hace no mucho tiempo atrás. Nadie hubiera pensado que esto se logre, que se produzca un reencuentro entre dos hermanos que fueron separados hace casi 50 años. No es una casualidad; para encontrar a la aguja en el pajar hay que buscarla, y esto es la suma de grandes esfuerzos de personas que han permanecido en esta búsqueda desde que los hechos tuvieron lugar”, dijo.


La próxima audiencia se celebrará el 29 de julio. Está previsto que ese día se desarrollen los alegatos de la defensa, ejercida por Hernán Corigliano. Luego de las réplicas, el Tribunal Oral Federal de Tucumán integrado por Federico Bothamley, Cristina Giordano y Ana Carina Farías dictará sentencia.




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