
En el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer, profesionales de la salud pusieron el foco en una problemática silenciosa pero determinante: el estado nutricional de las personas que atraviesan tratamientos oncológicos, un factor que incide de forma directa en la evolución clínica.
Datos relevados por especialistas indican que cerca del 50% de los pacientes llega a la primera consulta oncológica con déficits nutricionales, mientras que entre 4 y 8 de cada 10 desarrolla algún grado de malnutrición durante el tratamiento. Incluso, alrededor del 20% presenta cuadros severos, asociados a mayor riesgo de complicaciones, internaciones prolongadas y menor sobrevida.
Desde el ámbito médico remarcan que la malnutrición no es exclusiva de etapas avanzadas de la enfermedad, sino que puede aparecer desde el inicio. En ese sentido, Agustina Senese, licenciada en Nutrición y jefa de Cuidados Paliativos del Hospital Dr. Cosme Argerich, explicó que el estado nutricional suele quedar relegado, pese a su impacto directo en la tolerancia a los tratamientos y en la recuperación general del paciente.
A esto se suma que terapias como la quimioterapia y otros tratamientos modernos pueden provocar náuseas, vómitos, alteraciones del gusto y del olfato, saciedad precoz y rechazo a alimentos habituales. El Dr. Martín Ángel, oncólogo del Instituto Alexander Fleming, señaló que esta reducción sostenida de la ingesta favorece la pérdida de peso y masa muscular, incrementa la debilidad física y afecta también el bienestar emocional.
Ante este escenario, los especialistas coinciden en la necesidad de incorporar la nutrición como parte del abordaje integral del cáncer, con evaluaciones desde el diagnóstico y seguimiento continuo. Cuando la alimentación habitual no alcanza, se recomienda el uso de suplementos nutricionales con fines médicos, diseñados para cubrir los requerimientos energéticos y preservar la masa muscular, mejorando así los resultados clínicos y la calidad de vida.