
Una familia numerosa, una infancia feliz, una maternidad temprana, una personalidad solidaria y una juventud marcada por la violencia de género. Así definió Alberto Lebbos la vida de su hija, Paulina, asesinada a los 23 años el 26 de febrero de 2006.
Lebbos fue el primer testigo que declaró en el juicio que comenzó hoy por el homicidio de su hija. Durante más de una hora, expuso ante los jueces de manera detallada las circunstancias que rodearon a la desaparición de su hija y el posterior hallazgo de su cuerpo; así como el derrotero de sospechas de encubrimiento que terminaron confirmándose en diferentes juicios.
En su relato, repasó la conformación de la numerosa familia Lebbos, a la que Paulina llegó como hija menor de cinco hermanos. "Todo transcurría normalmente, hasta que en la escuela de comercio conoce al señor César Soto", explicó, en referencia a quien se convertiría en su pareja, padre de su hija y presunto asesino.
Paulina y Soto
Lebbos explicó que la relación comenzó en la secundaria, primero como una amistad, porque Soto mentía que tenía problemas coronarios. "Paulinita era una chica ambulancia: si veía que usted tenía un problema, le iba a ayudar. Así era con toda la familia, con los amigos, hasta en la biblioteca municipal: se iba ahí a darle apoyo escolar a los chiquitos. Saben que Alderetes tiene una gran población de gente muy pobre. Paulina me decía 'ay, papá, los chiquitos vienen con hambre, no tienen para de comer'. Entonces, ella le llevaba la merienda", recordó.
Paulina quedó embarazada muy joven y su familia decidió apoyarla en su proyecto de ser madre, afirmó Lebbos. La joven tuvo a su bebé, logró terminar la secundaria y ya llevaba tres años cursados en la universidad. Soto, según el padre de Paulina, nunca mostró interés en conseguir un trabajo estable o darle su apellido a su hija, detalló Lebbos.

"Yo fui, hablé con él varias veces, diciéndole que rehaga su vida, ya andaba de malos pasos, ya tenía problemas de alcoholismo y de drogadicción. Paulina o porque estaba amenazada o porque tenía miedo, no nos contaba en detalle", lamentó Lebbos y agregó que su hija "muchas veces iba con la madre de Soto
a buscar la zona de Villa 9 de Julio porque estaba drogado y alcoholizado"
Lebbos reveló también que Paulina sufría violencia de género por parte de su pareja, aunque señaló que él se enteró después de su desaparición. Dijo que Virginia Mercado, la amiga con la que había salido a bailar, le contó sobre un episodio preocupante: "me relata que una vez Paulina volvió llorando desconsolada al departamento a contarle que había tenido una seria discusión con Soto y que Soto la había agarrado del cuello; que Paulina había tenido miedo que la mate". Y agregó que la joven también le contó que "cuando estudiaban, Soto la llamaba cada rato por teléfono, no la dejaba estudiar. y se armaban discusiones muy fuertes
entre Paulina y César".
El dato interesó al fiscal Carlos Sale, puesto que Paulina murió estrangulada. Por ello, preguntó a Lebbos si sabía la fecha del incidente y él respondió que, de acuerdo a lo que le dijo Virginia Mercado, había ocurrido pocos días antes del homicidio. Soto, al escuchar estos detalles, no hizo ningún gesto.
El padre de Paulina contó que, cuando se enteró de lo que había estado viviendo su hija, fue a buscar a Soto, lo subió al auto y lo llevó a la Brigada de Investigaciones. "Este es el sospechoso", explicó. Era el 27 de febrero y se estaban cumpliendo las primeras 24 horas de la desaparición de Paulina.
Sin embargo, Lebbos aseguró que se sorprendió al ver que liberaban a su yerno. "Lo tienen un rato, sale, y se va por vereda. Yo, por supuesto, como bala me meto a la Brigada a preguntar por qué lo dejaban ir. Yo en ese momento no tenía conocimiento de que podrían haberlo dejado aprehendido", remarcó.
El reclamo a la Justicia
Alberto Lebbos renovó su reclamo a los funcionarios que encubrieron el crimen de su hija (nueve de ellos ya están condenados) y a los que continúan hacíendolo, según su parecer.
Resaltó que en el año 2018, un tribunal ordenó investigar a más de 40 personas por delitos que van desde el falso testimonio al encubrimiento. Sin embargo, la mayoría de las causas quedó paralizada y, las que avanzaron, dejaron en libertad a los investigados.
"¿Saben cómo conseguí el listado con los números de expediente y dónde estaban radicadas las causas? Porque un señor señor de acá (por Tribunales), no de la fiscalía sino de la Mesa de entradas me dice 'mire, yo ya me estoy por jubilar, yo le voy a entregar, venga mañana'", detalló.

Sin embargo, Lebbos aclaró que confía plenamente en el tribunal conformado por Gustavo Romagnoli, Fabián Fradejas y Luis Morales Lezica, de quienes, aseguró, tiene el mejor concepto. También destacó la labor del fiscal Carlos Sale.
Lebbos continuará declarando mañana, en la segunda jornada de audiencia. Luego, hablarán ante los jueces los hermanos de Paulina.
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