
El gobierno de Javier Milei, o más bien su política de motosierra, ya decidió que de 22 estaciones experimentales y campos forestales del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) que se despliegan sobre 30.874 hectáreas, pasarían a disponibilidad de la Administradora de Bienes del Estado (AABE) el 87,5% del total, es decir unas 27.019 hectáreas. Como “reserva” del propio instituto de investigación quedarían apenas 3.990 hectáreas.
Dentro de estas tierras, de las que se desprenderá el organismo, figuran las pertenecientes al INTA Leales, en Tucumán, con una superficie total de 1.484 hectáreas, de las cuales se pondrán a disposición de la AABE 1.285, es decir el 86% de los campos, siendo que solamente 199 hectáreas quedarán en poder del Instituto para realizar sus investigaciones y estudios. De esta manera, la provincia ocupa el cuarto lugar en relación a la extensión de superficie de los campos que el Gobierno quiere desentenderse de su administración en este primera etapa, quedando por detrás de La Pampa, Buenos Aires y Río Negro.
La intencionalidad de la administración libertaria es vender estos terrenos y propiedades o bien arrendarlas a un tercero para que los produzca a cambio de un canon. Sin embargo, la polémica surge, puesto que lo recaudado de ese proceso de comercialización no estaría por ser distribuido al propio INTA (hoy existen cooperadoras que utilizan los fondos recaudados para el mantenimiento de las experimentales) sino que será absorbido directamente por el Tesoro Nacional.
El Gobierno definió a este proyecto como “Plan de Acción Comercial Propuesto según superficies a disponibilizar”. En el caso de Medianos y Grandes Campos, se propone directamente la “venta en subasta pública”. Para lo que queda del año 2024 la idea es llevar adelante el “desarrollo de tramitaciones tendientes a la evaluación técnica, desafectación y obtención de autorización del PEN para enajenar los inmuebles”. A partir de 2025, se procederá al “desarrollo de operaciones de subasta pública de los inmuebles, continuando en forma semestral con el mismo proceso”.
En una segunda categoría de “pequeños, medianos y grandes campos”, la estrategia oficial incluye la “concesión de uso por un plazo de una campaña agrícola renovable y posterior venta por subasta pública”. En este caso, se propone para el primer semestre de 2025, la “evaluación progresiva de los campos licitados en 2024 para incorporar a procesos de venta, en forma conjunta con en el desarrollo de licitaciones públicas nacionales tendientes a otorgar la concesión de uso para explotación agropecuaria de otros campos”.
Esta iniciativa tiene una proyección inicial hasta 2027, con una etapa posterior que incluiría otras 100 mil hectáreas adicionales.
El titular del INTA, Nicolás Bronzovich, tiene en mente un severo plan de ajuste para el organismo que contemplaría, además de la venta de tierras, la eliminación de más de mil puestos de trabajo y una fuerte reducción en los gastos operativos, como viáticos y combustibles. Actualmente, el organismo cuenta con 6.466 empleados, de los cuales 302 son mayores de 65 años, y más de 200 contratos ingresados en 2023 no serían renovados. Asimismo, la mayoría del personal de la ‘Planta No Permanente’ podría ser afectado, lo que podría resultar en la pérdida de uno de cada seis trabajadores. Al momento, hubo 310 retiros voluntarios y se jubiló a 250 trabajadores.
Puesta en valor del INTA Leales
Para tener alguna perspectiva de los trabajos que se desarrollan en el INTA Leales, puede destacarse que sus técnicos desarrollaron una nueva línea Criollo Doradillo y Mocho (CDM) con grandes ventajas y beneficios para la ganadería nacional, que se caracteriza por su fertilidad, tamaño, precocidad sexual y mansedumbre. La nueva línea le permite al productor “capitalizar todas las cualidades del bovino Criollo, al tiempo que se la implementa en diversos programas de cruzamientos, aprovechando sus virtudes y beneficios del vigor híbrido a fin de generar una descendencia muy uniforme y mayor valor comercial”, según lo informado por el Instituto.
Además, el INTA Leales presentó diez nuevos cultivares de porotos de diferentes tipos comerciales y, junto con la empresa POROSEM SRL, trabajan en el mejoramiento de seis variedades más, en línea con las demandas de los productores y los consumidores.
Las variedades de porotos desarrolladas por investigadores del INTA se adaptan muy bien a las condiciones agroclimáticas del NOA y poseen un buen potencial en el rendimiento al lograr que los granos una muy buena calidad comercial, en comparación con cultivares similares. Esto incluye más kilos y mejor desempeño en el campo.
Por otra parte, se encuentra la cabaña de caballos criollos dentro del predio en Leales, ganado equino que tiene indudables potencialidades como generador de una importante actividad económica y de creación de empleo y de riqueza. Regularmente el INTA incorpora reproductores de destacado origen y de probada aptitud funcional, para reforzar la manada de hembras sobresalientes.