
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) investiga la posible aparición del caracol gigante africano en un domicilio particular de la zona sur de San Miguel de Tucumán, en el barrio Ciudadela. Ante la notificación recibida, el organismo tomó muestras y las envió al laboratorio oficial para confirmar si se trata de esta especie considerada una plaga invasora.
La alerta fue comunicada por la Fundación Miguel Lillo, institución que dio aviso sobre la sospecha detectada en la vivienda. Tras la intervención inicial, SENASA convocó a una reunión preventiva junto a investigadores del Instituto Miguel Lillo, representantes del Municipio capitalino y autoridades del SIPROSA para coordinar acciones ante una eventual confirmación del caso.
El caracol gigante africano, cuyo nombre científico es Lissachatina fulica, es un molusco terrestre de gran tamaño que puede alcanzar hasta 20 centímetros de largo y 10 de ancho. Se lo identifica por su color marrón o castaño con bandas longitudinales irregulares claras y oscuras, además de una concha cónica con borde filoso en la abertura.
La preocupación por esta especie radica en su rápida capacidad de reproducción y en los riesgos sanitarios y ambientales que puede generar. Además de desplazar fauna nativa y afectar cultivos o jardines, se recomienda evitar todo contacto con su baba, especialmente con ojos, nariz y boca, y extremar medidas de higiene si se produce manipulación accidental.
Recomendaciones
Entre las recomendaciones difundidas por las autoridades figuran no tocar los caracoles, no consumirlos y no utilizarlos como mascota, adorno o carnada. También se aconseja lavar con abundante agua potable frutas y verduras, y mantener patios y jardines limpios, retirando restos de madera, escombros, tejas u objetos donde puedan refugiarse.
En caso de encontrar ejemplares, el organismo sugirió no usar venenos, ya que pueden representar un peligro para niños, mascotas y fauna silvestre. Si fuera necesaria su eliminación, debe hacerse con guantes descartables, cubriéndolos completamente con sal o aplastándolos, para luego enterrarlos. También se pidió que los menores no participen en esas tareas.
Otra advertencia clave es no trasladar caracoles ni plantas con tierra o elementos donde puedan esconderse huevos, ya que eso podría facilitar la expansión hacia zonas aún libres de la plaga. Mientras se aguardan los resultados del laboratorio, las autoridades mantienen el monitoreo y llaman a la población a informar cualquier hallazgo sospechoso.