
Un equipo de investigadores del INTA y del Conicet logró desarrollar líneas comerciales de papa del cultivar Kennebec con resistencia simultánea a dos de las enfermedades virales más importantes que afectan al cultivo en el mundo: el virus Y de la papa (PVY) y el virus del enrollamiento de la hoja (PLRV). El avance busca mejorar rindes, calidad y sustentabilidad en una producción clave para la alimentación global.
Desde el Instituto de Agrobiotecnología y Biología Molecular (IABIMO), la investigadora Cecilia Vázquez Rovere explicó que las infecciones virales representan una seria amenaza para la papa, ya que afectan tanto la cantidad cosechada como la calidad comercial del tubérculo. Según detalló, en algunos casos las pérdidas de rendimiento pueden ser muy elevadas.
Los especialistas señalaron que el PVY y el PLRV son dos de los virus más extendidos y perjudiciales para este cultivo. Ambos son transmitidos por áfidos y están presentes en la mayoría de las zonas paperas del planeta. De acuerdo con los datos difundidos, el PVY puede reducir hasta un 49% el rendimiento total y hasta un 65% el comercializable, mientras que el PLRV puede provocar caídas aún mayores cuando afecta a tubérculos-semilla infectados.

Frente a ese escenario, el equipo trabajó sobre el cultivar Kennebec y obtuvo dos líneas transgénicas que mostraron una resistencia robusta a ambos virus durante múltiples temporadas de cultivo. “No presentaron pérdidas de rendimiento ni alteraciones fenotípicas apreciables”, remarcó Vázquez Rovere, quien destacó además que se mantuvo la performance agronómica original de la variedad.
La investigación combinó herramientas de ingeniería genética orientadas a bloquear el avance de las virosis. Para eso se utilizaron estrategias basadas en proteínas virales y mecanismos de silenciamiento de ARN, una técnica que permite interferir en la multiplicación del virus dentro de la planta. Según los científicos, esto abre una alternativa más durable y precisa frente a los métodos tradicionales de mejoramiento.
La investigadora Natalia Almasia explicó que este desarrollo implicó obtener materiales con valor comercial que conservan el rendimiento del cultivar original tanto en invernadero como en ensayos de campo. “Los resultados evidencian una estrategia eficaz y durable, que ofrece una alternativa para el manejo de estas virosis”, afirmó.
Además de su impacto productivo, los autores destacaron el costado ambiental del avance. Al reducir la incidencia de enfermedades y la necesidad de descartes, este tipo de herramientas puede contribuir a sistemas agrícolas más eficientes y sostenibles. Para el sector papero, se trata de una innovación con potencial para mejorar competitividad y estabilidad a largo plazo.