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A CARA DE PERRO

El NOA suma olfato canino para blindarse ante la enfermedad más temida del citrus

Desde 2019, INTA y AFINOA incorporaron perros entrenados en rutas estratégicas. Buscan frenar el avance del Huanglongbing en los frutos locales.

PorTendencia de noticias
10 feb, 2026 11:49 a. m. Actualizado: 10 feb, 2026 11:49 a. m. AR
El NOA suma olfato canino para blindarse ante la enfermedad más temida del citrus

Imagen generada con Inteligencia Artificial

Desde 2019, el equipo de Detección Canina en Cultivos (DCC) trabaja de manera coordinada con la Asociación Fitosanitaria del Noroeste Argentino (AFINOA) y con el aval de la COPROSAVE Salta-Jujuy, un espacio integrado por el INTA, SENASA, INASE, AFINOA, la UNSa, la UNJu y los ministerios de Producción de Salta y Jujuy. El objetivo es claro: fortalecer las barreras fitosanitarias en el NOA para impedir el ingreso del Huanglongbing (HLB), una de las enfermedades más destructivas para la citricultura.


En ese marco, el sistema sumó una herramienta novedosa y estratégica: el olfato canino aplicado a controles fitosanitarios. A través del trabajo de perros entrenados, se busca detectar material vegetal cítrico y al insecto vector antes de que la enfermedad logre instalarse en una región clave para la producción de limón, naranja y pomelo.


Qué es el HLB


El HLB es provocado por variantes de la bacteria Candidatus Liberibacter sp., identificada en Argentina en su versión asiática. En el país, la enfermedad se detectó por primera vez en 2012 en Andresito, Misiones, y actualmente continúa su avance en el NEA, afectando plantaciones comerciales, arbolado urbano y plantas de traspatio. Su principal amenaza es que no tiene cura y puede tardar hasta cuatro años en manifestar síntomas visibles, lo que dificulta enormemente su control.


Hasta el momento, la estrategia más efectiva es la erradicación inmediata de los ejemplares infectados, una medida extrema pero necesaria, que obliga a sostener una vigilancia preventiva constante.


En ese sentido, Ceferino Flores, responsable del Laboratorio de Fitopatología y Coordinador de Investigación del INTA Yuto, advirtió que el tiempo juega en contra cuando la detección llega tarde. “Los síntomas tardíos hacen que la prevención sea el único camino viable. Cada planta infectada que no se detecta a tiempo es un multiplicador del problema”, explicó.


Flores remarcó que la detección temprana, incluso antes de que aparezcan señales visibles, es determinante para la sustentabilidad productiva de la región. Con ese criterio, el INTA comenzó a trabajar desde 2019 en la incorporación de cinotecnia como una respuesta concreta a la necesidad de contar con métodos más rápidos, precisos y de bajo costo operativo.


Los primeros ensayos se inspiraron en experiencias internacionales desarrolladas en Florida y California, donde el uso de perros entrenados mostró resultados alentadores. En el NOA, las pruebas iniciales confirmaron que los animales podían identificar al insecto vector Diaphorina citri dentro de cargas vehiculares y en transportes de pasajeros, con una precisión superior a la inspección visual realizada en campo.


Con el avance de los resultados, en 2024 se realizó una demostración territorial junto al SENASA, AFINOA y productores citrícolas. “La herramienta no reemplaza la inspección técnica, pero la potencia: reduce drásticamente el tiempo de revisión y aumenta la probabilidad de intercepción en escenarios donde el contraste vegetal es mínimo”, señaló Flores.


Trabajo coordinado


Actualmente, los canes trabajan en puestos de control coordinados por AFINOA, donde rastrean el ingreso de material cítrico de propagación, como plantas, restos vegetales, yemas o varillas. Este tipo de elementos representa uno de los mayores riesgos sanitarios, ya que puede transportar la enfermedad o facilitar su expansión hacia zonas libres.


El sistema se apoya en una articulación entre las provincias del NOA, el esquema de fiscalización nacional y el sector privado exportador, que considera a esta tecnología como una capa adicional de bioseguridad territorial.


Además, el equipo continúa profundizando su capacidad operativa. “Estamos avanzando en el entrenamiento para que los perros puedan detectar directamente plantas infectadas, incluso antes de que expresen síntomas visibles. El objetivo es proteger al NOA del ingreso del HLB”, sostuvo Flores.

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