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"NO POSITIVO"

Cobos, la 125 y la noche que redefinió la relación entre el campo y el poder político

Se cumplen 18 años de la madrugada en que el vicepresidente desempató la votación sobre la Resolución 125 y puso fin a uno de los mayores conflictos entre el Estado y el sector agropecuario.

PorTendencia de noticias
16 jul, 2026 09:56 p. m. Actualizado: 16 jul, 2026 09:56 p. m. AR
Cobos, la 125 y la noche que redefinió la relación entre el campo y el poder político

El 17 de julio de 2008, a las 4.25 de la madrugada y tras más de 18 horas de debate en el Senado, una frase pronunciada por el entonces vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, quedó grabada para siempre en la historia política argentina: “Mi voto no es positivo”. Con esas palabras, el mendocino desempató la votación sobre la Resolución 125 y provocó la caída del proyecto que impulsaba el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner para aplicar retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias.


La Resolución 125 había sido anunciada el 11 de marzo de ese año por el entonces ministro de Economía, Martín Lousteau, en un contexto de precios internacionales récord para los granos. El esquema proponía que las retenciones variaran automáticamente según la cotización internacional de productos como la soja, el maíz, el trigo y el girasol, de manera que, cuanto mayor fuera el precio internacional, mayor sería el porcentaje retenido por el Estado. Para la soja, principal cultivo exportador del país, la alícuota superaba el 40%.


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La medida desató uno de los conflictos más intensos entre el Estado y el sector agropecuario desde el Grito de Alcorta de 1912. Las cuatro entidades de la denominada Mesa de Enlace convocaron a un paro nacional, se multiplicaron los cortes de rutas y las protestas se extendieron durante 129 días en distintos puntos del país. El enfrentamiento trascendió lo económico y se convirtió en una disputa política y cultural que dividió a la sociedad argentina.


Ante la escalada del conflicto y la presión para buscar una salida institucional, el Gobierno decidió enviar la resolución al Congreso para que fuera debatida y convertida en ley. El proyecto obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados por un ajustado margen de 129 votos contra 122 y llegó al Senado en medio de un clima de enorme tensión política y social.


La madrugada del 17 de julio, la votación en la Cámara alta terminó empatada en 36 votos a favor y 36 en contra. La Constitución establece que, en esos casos, corresponde al presidente del Senado —cargo que ejerce el vicepresidente de la Nación— definir el resultado. Cobos, que integraba la fórmula presidencial de Cristina Fernández y había llegado al Gobierno como parte de la Concertación Plural, quedó ante una decisión que marcaría su carrera política.


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Antes de emitir su voto, el vicepresidente intentó promover un cuarto intermedio para abrir una instancia de negociación, pero la propuesta fue rechazada. Finalmente pronunció la frase que se convertiría en símbolo de aquella madrugada: “La historia me juzgará. Pido perdón si me equivoco. Mi voto no es positivo”. Su decisión significó el rechazo del proyecto oficial y la imposibilidad de avanzar con las retenciones móviles.


Las consecuencias fueron inmediatas. Al día siguiente, el Gobierno nacional dejó sin efecto la Resolución 125 y restableció el esquema anterior de retenciones fijas, con una alícuota del 35% para la soja. El conflicto con el campo comenzó a desactivarse, aunque las diferencias entre el sector agropecuario y el kirchnerismo continuaron durante los años siguientes.


El denominado “voto no positivo” también cambió el mapa político argentino. La relación entre Cobos y el Gobierno quedó definitivamente rota y el vicepresidente pasó a convertirse en una figura de referencia para amplios sectores de la oposición. Para muchos analistas, aquella madrugada marcó el nacimiento de una nueva etapa de polarización política en la Argentina y el inicio de una grieta que, con distintas formas e intensidades, continúa presente casi dos décadas después.

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