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Matías Bagnato. Foto: HBO Max
Matías Bagnato es un hombre de familia. Comisario de a bordo, reparte su vida entre el aire, donde trabaja y la tierra, donde vivió su peor infierno. Cuando tenía 16 años, se convirtió en el niño más conocido del país: era el único sobreviviente de la Masacre de Flores.
La madrugada del 17 de febrero de 1994, Fructuoso Álvarez González prendió fuego la casa de la familia de Matías y mató a su mamá, a su papá, a sus dos hermanos y a un amiguito que se había quedado a dormir. Él logró escapar de las llamas.

El asesino fue condenado a prisión perpetua pero, como tenía también nacionalidad española, pronto fue extraditado. Allí, quedó en libertad y volvió al país. En 2010 llamó por teléfono a Matías, de 32 años, para anunciarle que había vuelto para matarlo.
Sí, parece una película de terror. Pero es la vida que le tocó transitar: Matías Bagnato, desde entonces, luchó contra el sistema judicial para evitar que Fructuoso Álvarez recupere la libertad y cumpla con su promesa de matarlo.
"Fueron 13 años de luchar contra una administración de justicia perversa de nuestro país, que me tenía sometido por la cantidad de beneficios de los que disponen los delincuentes. Sentía que la gente no conocía exactamente bien lo que había pasado hace 32 años. Y yo necesitaba poder darle un cierre a tantos años de este calvario que tuve que vivir" cuenta Bagnato a Tendencia de Noticias.
Juan José Campanella, director de cine y ganador del premio Oscar por "El secreto de sus ojos", decidió llevar la historia a la pantalla. Así, el 22 de octubre se estrenó por HBO Max "La masacre de Flores", documental en tres capítulos que cuenta la terrible historia de los Bagnato.

"No es una serie más de true crime", dice Matías, "es un mensaje de amor, el amor de todas las personas que me permitieron sobrevivir y llegar hasta acá: el de mi abuela, el de mi pareja, el de mi familia. Es una serie sobre los vínculos humanos".
Bagnato dice que lo más impactante de colaborar con la serie fue recuperar videos inéditos de su familia. "Cuando empezamos el proyecto de armar esta serie, yo había encontrado, dentro de las poquitas cosas que se salvaron de mi casa, dos cassettes de una filmadora de mi papá de hace 30 y pico de años. Por el estado en el que estaban, cada vez que quería digitalizar ese material, en los lugares a los que iba me decían que no se podía, que el audio no se escuchaba y que la imagen se veía mal. Nunca lo había logrado hacer. La verdad es que el trabajo que hizo la producción de la mano de Juan José Campanella fue brillante. En un momento, cuando habían terminado uno de los episodios, me mostraron el video. No sabés lo que lloré", cuenta.
"Más allá de verlos a ellos una vez más un ratito, vivos, riéndose o bailando, lo que me pasó, seguramente me va a entender quien pierde a un ser querido, es que lo primero que uno olvida es el registro y el sonido de la voz. Yo los perdí hace 32 años, cuando no existía la tecnología de hoy, que tenemos al alcance de la mano en un celular la posibilidad de grabar un video o tener audios de WhatsApp. En ese momento no existía nada de eso y yo ya me había olvidado de cómo era la voz de mi mamá, de mis hermanos y de mi viejo. Fue hermoso y fuerte a la vez volver a escuchar por un ratito sus voces. Tener ese registro hoy es oro en polvo para mí", reflexiona.

Y revela algo que nunca había contado. Que, en su vida hay una mujer que se llama Berta y que trabajó con su familia y, tras la masacre, cuidó de él y de su abuela. Berta, al igual que la pareja de Matías, permanecieron siempre fuera de las cámaras de los periodistas, a las que él sí se sometía para pedir ayuda para que no liberaran al asesino.
"Hay toda una parte de mi vida que, por convivir con el miedo tantos años por culpa de él y de la justicia, yo no mostraba por terror a que él conociera a las personas que amo en la actualidad. Tenía pánico de que me los quitara, como me habían quitado a mamá, a papá y a los chicos. Me refiero a mi pareja actual, mis amigos y a una persona que van a conocer en la serie, de quien jamás hablé en 32 años de dar notas: Berta", cuenta.
"La van a poder conocer en la serie, así que también es un cierre en todo sentido. Es una oportunidad de compartir mi presente con toda la gente que me sostuvo, incluyendo el acompañamiento incondicional del periodismo durante 32 años. Podré mostrar que pude formar una familia, que existe gente como Berta que me acompañó siempre, y por supuesto, rendir homenaje a mi abuela".