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Foto: TDN
La Fundación del Tucumán volvió a reunir a buena parte del empresariado y de la dirigencia política, productiva, académica y social de la provincia en su tradicional cena anual, realizada en el Country San Pablo. Esta vez, la convocatoria tuvo una intención que fue más allá del encuentro institucional: poner en discusión la manera en que los propios tucumanos miran y hablan de su provincia.
La propuesta fue cambiar el punto de partida. Sin desconocer los problemas que atraviesa Tucumán, los organizadores plantearon que una mirada concentrada exclusivamente en aquello que funciona mal puede terminar condicionando también la percepción sobre las capacidades y oportunidades existentes. “¿Por qué no empezamos a pensar desde el lado de por qué elegimos quedarnos?”, planteó Alberto Núñez, director de la Fundación, durante la apertura.

Núñez apoyó parte de su exposición en experiencias recientes vinculadas con la economía del conocimiento y el ecosistema emprendedor tucumano. Relató su contacto con jóvenes que desarrollan proyectos audiovisuales, biotecnológicos y tecnológicos y utilizó esos ejemplos para formular otra pregunta: cuántas iniciativas positivas están ocurriendo en la provincia sin que buena parte de la sociedad las conozca.
La reflexión avanzó luego hacia la responsabilidad individual. A partir de una experiencia vivida durante una misión institucional en Medellín, Núñez recuperó una idea que, según explicó, modificó la mirada del grupo: dejar de preguntarse solamente qué deberían hacer los demás y comenzar a preguntarse “¿qué voy a hacer yo?”.
En ese recorrido también evocó la figura de Alfredo Guzmán y su papel en la historia de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres como ejemplo de una concepción en la que el desarrollo empresario no se encuentra separado del desarrollo de la comunidad. El mensaje terminó convertido en una convocatoria directa: “¿Qué vas a hacer vos por Tucumán?”.

Una agenda común para pensar el Tucumán de los próximos 20 años
El presidente de la Fundación del Tucumán, Sebastián Budeguer, retomó ese concepto y lo llevó hacia una dimensión colectiva. Antes de comenzar su exposición disculpó la ausencia del gobernador Osvaldo Jaldo, quien no participó de la cena por encontrarse de viaje.
Budeguer sostuvo que las transformaciones relevantes difícilmente puedan surgir de una persona, una empresa, una institución o un gobierno de manera aislada. Su planteo fue que empresas, universidades, organizaciones sociales y sector público deben construir confianza, establecer objetivos comunes y sostenerlos en el tiempo, incluso cuando existan diferencias entre sus integrantes.
El presidente de la Fundación reconoció también que Tucumán arrastra problemas sociales, de infraestructura y desarrollo que no deberían naturalizarse. Pero contrapuso ese diagnóstico con las capacidades existentes: universidades, centros de investigación, empresas, industrias, emprendedores, profesionales y una extensa tradición productiva. “Hay conocimiento, experiencia y talento”, sostuvo, al señalar que el desafío consiste en conectar capacidades que muchas veces funcionan de manera dispersa.
Una de las definiciones centrales de su discurso fue la necesidad de construir una visión compartida de provincia para los próximos 20 años. No, aclaró, como “el plan del gobierno”, “el proyecto del partido” o “la agenda exclusiva del sector”, sino como una hoja de ruta capaz de establecer objetivos fundamentales que puedan mantenerse, corregirse y perfeccionarse a través del tiempo.
Otro de los desafíos identificados fue acercar con mayor intensidad el conocimiento a la producción. Budeguer mencionó particularmente las posibilidades de la biotecnología y destacó la combinación que tiene Tucumán entre universidades, investigación científica, empresas, emprendedores y experiencia productiva. “Muchas veces no necesitamos crear nuevas capacidades, necesitamos conectar mejor las capacidades que ya existen”, fue la idea que dejó hacia el final de su intervención.

La cena reunió a referentes de distintos sectores. Entre los asistentes estuvieron Catalina Lonac, fundadora de la Universidad de San Pablo-T; Jorge Rocchia Ferro, presidente de la Unión Industrial de Tucumán y del Grupo Los Balcanes; Juan José Budeguer, presidente del Grupo Budeguer; la intendenta Rossana Chahla; José Frías Silva, presidente de la Sociedad Rural de Tucumán; Domingo Amaya; Florencia Andriani industrial e integrante del IDEP; Martín Franzini, de Ingenios de Tucumán; Jorge Feijóo, presidente del Centro Azucarero Argentino, además de periodistas y representantes de medios de comunicación.
La convocatoria cerró sobre la misma idea que atravesó toda la noche: reconocer las dificultades sin convertirlas en la única definición posible de Tucumán. Para la Fundación, el desafío pasa ahora por “conectar, convocar y articular” a sectores diferentes y transformar los diagnósticos en proyectos concretos.
“Construir juntos no significa que todos pensemos igual”, resumió Budeguer. La propuesta, explicó, consiste en identificar aquellos puntos en los que actores con intereses y miradas distintas sí pueden ponerse de acuerdo y sostener una dirección común para la provincia.