
El gobernador Osvaldo Jaldo encabezó este jueves el inicio formal de las obras del Nuevo Acueducto de Vipos y aprovechó el lanzamiento para reivindicar el trabajo articulado entre la Provincia, el Gobierno nacional y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), al sostener que esa cooperación permitió destrabar un proyecto largamente postergado y poner en marcha una de las inversiones de infraestructura más importantes de las últimas décadas en Tucumán.
Durante el acto, realizado junto al vicegobernador Miguel Acevedo y con la participación de autoridades nacionales de la Secretaría de Obras Públicas, el mandatario definió el emprendimiento como una respuesta a una demanda histórica y destacó que la obra comenzó a ejecutarse luego de permanecer pendiente durante distintos gobiernos provinciales y nacionales. "Hoy es un día muy importante para todos los tucumanos porque dejamos oficialmente inaugurado el comienzo de una obra anhelada y necesaria para el norte de la provincia, como es garantizar el suministro de agua potable en cantidad y calidad. Pasaron varios gobiernos nacionales y provinciales sin que pudiera concretarse. En dos años y siete meses de gestión logramos destrabar este proyecto y hoy ya vemos a las empresas trabajando en el territorio", afirmó.
La obra demandará una inversión de $144.007 millones, tendrá un plazo de ejecución de 42 meses y contempla una nueva captación sobre el río Vipos, una planta potabilizadora y 50 kilómetros de acueducto troncal. El proyecto permitirá fortalecer el abastecimiento de agua potable para más de 245.000 habitantes de San Miguel de Tucumán, Tafí Viejo, Villa Carmela y Tapia.
En su discurso, Jaldo resaltó el impacto estratégico de la iniciativa y recordó que desde hace medio siglo la provincia no construía un nuevo acueducto de estas características. "Después de 50 años podemos construir un acueducto paralelo al que hoy está funcionando. Con esta obra vamos a triplicar el abastecimiento de agua potable para Tapia, Vipos, Tafí Viejo y el norte de San Miguel de Tucumán. Es una de las obras hídricas y de saneamiento más importantes que impulsó el Gobierno nacional y se ejecutará en Tucumán", remarcó.
El mandatario también puso el acento en el impacto económico que tendrá la ejecución del emprendimiento, al señalar que además de mejorar un servicio esencial contribuirá a generar empleo en un escenario de dificultades económicas. "Esta obra traerá aparejada la generación de fuentes de trabajo. En un contexto económico complejo, Tucumán no baja los brazos y continúa planificando obras de infraestructura que tienen como objetivo mejorar la calidad de vida de los tucumanos, vivan donde vivan", expresó.

Un trabajo conjunto
Uno de los mensajes centrales del gobernador estuvo dirigido a destacar el esquema de financiamiento y la articulación institucional que permitió avanzar con el proyecto. En ese sentido, explicó que la obra será financiada mayoritariamente por el BID, con aportes del Gobierno nacional y de la Provincia, y sostuvo que ese modelo de cooperación fue determinante para hacer realidad el emprendimiento. "El BID financia mayoritariamente esta obra, la Nación aporta una parte y la Provincia también realiza su contribución. Es un esfuerzo compartido entre un organismo internacional, el Gobierno nacional y el Gobierno de Tucumán. Después de muchos años, ese sueño hoy comenzó a convertirse en una realidad para todos los tucumanos", manifestó.
En la misma línea, la intendenta de San Miguel de Tucumán, Rossana Chahla, consideró que el nuevo acueducto constituye una deuda histórica con la provincia y destacó la decisión política de Jaldo de impulsar una agenda de obras en coordinación con la Nación.
"En Tucumán nos debíamos una obra así. Gracias a la relación entre Provincia y Nación, y al aporte del sector privado, hoy 50 años después estamos recuperando proyectos. Jaldo ha decidido elegir este camino y no se equivocó", sostuvo.
Por su parte, el presidente de la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT), Marcelo Caponio, recordó que el último acueducto construido en la provincia data de 1976 y calificó el inicio de los trabajos como un hecho histórico. Además, aseguró que la obra forma parte de una política de Estado orientada a garantizar el abastecimiento de agua potable tanto para las necesidades actuales como para el crecimiento futuro de Tucumán.