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ESGRIMA

Llegó a la esgrima por herencia familiar y por series de televisión y devolvió a Tucumán al plano nacional

Siguiendo los pasos de su abuelo, Florencia Santillán se transformó en la primera tucumana en cuatro décadas en competir en torneos de la Federación Argentina de Esgrima.

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Joel KatzTendencia de noticias
03 nov, 2025 09:02 a. m. Actualizado: 03 nov, 2025 09:02 a. m. AR
Llegó a la esgrima por herencia familiar y por series de televisión y devolvió a Tucumán al plano nacional

Fotos: Gerardo Iratchet - Tendencia de Noticias

Florencia Santillán solo tiene 16 años. Atraviesa sus últimas semanas como estudiante de quinto año en el colegio Nuestra Señora del Huerto, antes de entrar en vacaciones y encarar, en 2025, su último año de secundaria. Algo tímida al principio, pero verborrágica cuando entra en confianza, es dueña de un hito más que remarcable del deporte tucumano: por ella, la provincia volvió a tener una representante en torneos federados de esgrima después de cuatro décadas.

En concreto, la joven cortó esa larga etapa sin esgrimistas tucumanos con presencia a nivel nacional a fines de 2024. En noviembre del año pasado, compitió en el Nacional de Córdoba, torneo que inauguró la temporada puntuable 2025, en la competencia de florete, el arma en que se especializa. No fue algo de paso: este año, compitió en Mendoza y Buenos Aires, dos Nacionales más. Y así, logró ingresar al ranking nacional.

“Fue una felicidad muy grande. Mi familia es muy pequeña, así que enorgullecer a mis padres y a mis abuelos con eso fue muy lindo, y quiero seguir alegrándolos”, contó Florencia, en diálogo con Tendencia de Noticias. De su familia habrá detalles más adelante. Porque, como en la historia de la mayoría de los deportistas, jugó, y juega, un papel fundamental.


La llegada a las competencias nacionales fue bastante rápida para Santillán: se dio luego de menos de un año de sus comienzos en la disciplina, que datan de febrero del 2024. “Me pareció muy rápido empezar a competir en mi primer año de esgrima, y la verdad que me sentía muy nerviosa”, reconoció Florencia. No es para menos: en Tucumán, son contados con los dedos los jóvenes que practican el deporte. No hay siquiera espacio para competencias internas; solamente para algunas prácticas. “Muchos empiezan pero después dejan, porque requiere mucho mucha resistencia, mucha fuerza, mucha flexibilidad, y también mucho control emocional y mental porque hay que saber manejar la frustración”, repasó Flor.


De vuelta a su primera experiencia nacional, reiteró lo difícil que fueron sus primeras horas. “Yo solamente hacía salto con dos compañeros y después he quedado sola. Sentí mucha ansiedad, muchos nervios; en ese momento no sabía manejar la frustración y tenía miedo”, prosiguió. El primer día de competencia en Córdoba no la dejó conforme. “No me sentía segura, no sabía qué hacer”, admitió. Al día siguiente, ya en categoría Juveniles -antes compitió en Cadetes-, la historia fue diferente. “Ahí sí me sentí yo. La mayoría de las chicas eran las mismas que en cadetes, así que ya más o menos sabía sus técnicas, y mi maestro me guió un poco”, contó. 



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Luego de un año de entrenamientos en Friki.ar, un espacio lúdico ubicado en San Juan al 1300, la escuela de esgrima, encabezada por el maestro Ezequiel Legorburu, se mudó al Complejo Ledesma, donde tiene sede actualmente. La actividad todavía es incipiente en la provincia. “Actualmente somos seis chicos entrenando; solo yo participo en torneos nacionales”, dijo Florencia. Recientemente, dos compañeros suyos participaron en los Juegos Evita, pero aún no se insertaron en la Federación Argentina de Esgrima.


Las complicaciones en Tucumán no se limitan a lo infraestructural o a la cantidad de esgrimistas; tampoco es sencillo conseguir el equipamiento necesario. “Solo está en un local de Buenos Aires, hay una sola vendedora en todo el país. Si no es ahí, hay que pedir de otros países. Mi abuelo me ha regalado el bolso, el arma y el pantalón. De ahí las zapatillas también tienen que ser especiales para poder tener más velocidad en la pista. Lo único que me faltaría tener del equipamiento son la máscara, la chaqueta y la chaqueta eléctrica que tiene el apellido atrás”, detalló Florencia.


Una herencia familiar


La mención que Florencia hizo de su abuelo no es para nada casual. Alberto Aciar creó un vínculo especial con su nieta, y no solamente por compartir la misma sangre, sino porque fue, de alguna manera, el “culpable” de transmitir la pasión por la esgrima. Aunque también se le puede atribuir un poco de responsabilidad a Antonio Banderas.

“De chiquita, veía El Zorro con mi abuelo, y me llamó la atención la esgrima”, contó Santillán. Es cierto, no fue suficiente para que, en ese momento, comenzara a practicar. Su infancia, por el contrario, estuvo marcada por el baile: practicó danza española, flamenco, ballet y danzas árabes hasta los 12 años, cuando su maestra cerró la academia. 


Aunque reconoce que le gustaba bailar, Florencia subrayó que en ese momento tenía ganas de practicar un deporte, y que lo que más le atraía eran los deportes de combate. La activación definitiva, ya con los antecedentes de 'El Zorro', se dio otra vez por culpa de la ficción. “Vi la esgrima en series animadas como 'Miraculous: Las Aventuras de Ladybug', y me di cuenta que era una disciplina entretenida y única”, apuntaló.



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Pero la influencia de su abuelo no venía solamente por parte de las horas compartidas al frente del televisor. Aciar, que fue parte de las Fuerzas Armadas, practicó esgrima en sus tiempos de militar. “Él tenía su sable y todo. También empecé en la esgrima para darle una alegría a mi familia, demostrarle que también me apasionaba. Él falleció en octubre del año pasado, pero llegó a saber que yo practicaba, y estaba re contento”, relató Santillán, con un dejo de nostalgia en su voz. Pero así como aprendió a controlar sus emociones en la pista, también lo hace fuera de ella.


El apoyo familiar no llegó solo por parte de su abuelo. Sus padres, Teresita Aciar y Javier Santillán, la acompañan al 100%. De hecho, su padre, cuenta Florencia, es no solo quien financia todos sus viajes, sino que la acompañó en todos los torneos en los que participó hasta ahora.


“Siempre viajo con mi papá, siempre está acompañándome. En Córdoba, cuando gané mi primer asalto -en la competencia de Juveniles-, fue muy emocionante. Yo lloré y todo, y mi papá también se emocionó bastante. Ahí me di cuenta de que esto es lo que me gusta”, reveló Florencia.


A puro crecimiento


Más allá de los resultados, para Santillán, cada competencia es un aprendizaje. “A Mendoza viajé sola con mi papá, y fue un gran desafío porque fui sin haber hecho combates por varios meses, porque no había nadie en Tucumán para tirar conmigo. Volví contenta porque subí un escalón; me di cuenta que aprendí estando sola, que ya podía leer mejor al oponente, defenderme mejor y tirar mejor”, recapituló la joven.


Por su parte, en Buenos Aires, su último torneo hasta ahora, otra vez la acompañó su entrenador, y esta vez tuvo unos días extra para entrenar. “Mi maestro, que es porteño, aprendió en GEBA. Ahí nos abrieron las puertas para que yo pueda entrenar y prepararme mejor. Fui mejorando mis técnicas, mis posturas y la estrategia para poder resolver mejor cómo atacar”, consignó al respecto.



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13° en el ranking nacional 2025, tanto en Cadetes como en Juveniles, Santillán no oculta su amor por la esgrima. “No me canso de practicar. Hay veces que estoy bajoneada, o por cuestiones personales no me siento bien, pero igual intento salir. Es como que me desestresa”, cuenta, sobre sus horas de entrenamiento. La esgrima, para Flor, es más que un deporte.


“Es lo que me apasiona. Y cuando uno hace lo que le apasiona, quiere seguir y ser el mejor”, continuó. Y es que claro, un podio nacional es un sueño para la adolescente. Pero no su principal objetivo. “Mi meta es tener un buen desarrollo y estar conforme con mi esfuerzo y mis entrenamientos, y que toda la pasión que tengo por la esgrima dé sus frutos”, explicó.


Claro, el enfocarse en su desarrollo personal no le impide soñar a futuro. “La intención es dedicarme a competir y poder llegar a ser parte del seleccionado, para competir en Sudamericanos, Panamericanos y tirar con chicos de otros países”, aseguró.


Mientras se prepara para el primer torneo puntuable del ranking 2026, que será en Córdoba los próximos días, Florencia cierra la entrevista con una reflexión casi filosófica, impropia de su edad. “'Tus inicios serán humildes, pero tus resultados serán grandes'. Ese es un lema que tengo presente. Quiero seguir desarrollándome, esforzándome, y seguir representando a la provincia, porque ser la única representante tiene un peso importante”, concluyó Santillán, que despertó a la esgrima tucumana de su letargo y sueña en grande, pero con los pies sobre la tierra.

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