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Santiago Budini en juicio. Foto: Manuela Rodríguez Vaquero
“En este juicio no se va a demostrar quién es el autor de los golpes, porque esa es una circunstancia que no está controvertida: fue Budini. Lo que en este debate se va a discutir es qué sabía Budini cuando golpeó”. De esta manera, comenzó su alegato de apertura Miguel Fernández, el auxiliar fiscal que presentó la acusación por la muerte de Federico Toledo, ocurrida el 20 de septiembre del año pasado a la salida del boliche Howards, en Sarmiento al 1.200.
Así quedó resumida la cuestión central que se debatirá en el juicio que comenzó este martes: si el certero golpe que Santiago Budini le pegó a Toledo debía o no razonablemente causar la muerte del joven. Eso definirá la pena que recibirá.
Budini y Toledo no se conocían. Esa madrugada, pasadas las 6, el atacante comenzó a golpear al amigo de la víctima, quien logró escapar. En la persecución, el imputado se cruzó con Federico, le pegó un golpe en la cara y siguió. El joven de 20 años murió en el lugar.

¿Es razonable que un sólo golpe mate a alguien? Si la respuesta es no, la defensa encontrará allanado el camino hacia el veredicto que busca: que sea declarado culpable sólo por homicidio preterintencional. Es decir, aquel que comete una persona que, con el propósito de causar daño en el cuerpo o la salud, produjere la muerte de alguna persona, cuando el medio empleado no debía razonablemente ocasionar la muerte.
Esa figura se explica en la carrera de Derecho siempre con el mismo ejemplo: cuando una persona le pega una piña a alguien para hacerle daño, pero esa persona cae y golpea su cabeza contra el cordón de la vereda y muere. El agresor no buscaba matar a su cotrincante, porque una piña, razonablemente, no provoca la muerte. Este caso, sin embargo, es diferente: la autopsia, asegura la fiscalía, reveló que Toledo murió por el puñetazo.
Según la acusación, hay que tener otro elemento en cuenta: practicaba boxeo, Jiu-Jitzu, taekwondo y MMA (Artes Marciales Mixtas), asegura la fiscalía. Por lo tanto, una piña de su mano no es igual a una propinada por cualquiera. “Estamos hablando de un joven que tuvo un pasado de práctica relacionada a deportes de contacto. Seis años antes hubo un antecedente con otro chico que va a declarar en este debate”, aseguró Fernández.

Para el acusador, el delito que cometió Bunini no es preterintencional, sino simple con dolo eventual. Es decir: él, con sus habilidades deportivas y su fuerza, se imaginó que un golpe suyo podía matar a ese joven. Aún así, lo hizo. Y ese delito lleva una pena máxima de 25 años de prisión.
Florenca Abdala, la abogada que representa a la familia del joven fallecido, piensa igual. “Tenemos testigos que van a acreditar sus conocimientos y sus prácticas”, aseguró. “También va a venir un testigo que sufrió un ataque de idénticas características por parte de Budini años atrás”, completó.
La defensa, claramente, no está de acuerdo. Y basa su discrepancia en un sólo papel: Budiini no estaba federado. La falta de inscripción en entidades reguladoras sembra dudas, asegura, sobre si Budini tenía la fuerza y la técnica necesaria para matar a alguien. O, mejor dicho, para imaginarse que podía matar a alguien de un solo puñetazo.
“Que no haya sido federado no significa que no haya conocido sobre las prácticas. De hecho, las practicaba dentro de su propia vivienda y a diario”, aseguró Abdala.
La fiscalía a cargo de Carlos Sale ya anticipó que pedirá una pena de diez años como autor del delito de homicidio simple con dolo eventual, en perjuicio de Toledo, en concurso real con homicidio simple en grado de tentativa, por las lesiones ocasionadas a Mateo Martí, su amigo, a quien le quebró la nariz.
“Budini, de manera repentina, imprevista y sin motivo alguno, le propinó un certero golpe de puño en el rostro a Toledo, produciendo un traumatismo encefalocraneano grave, lo que desencadenó en un paro cardiorrespiratorio central que le provocó la muerte en el lugar del hecho. En tanto que Martí, en un intento de ponerse a salvo, se alejó corriendo unos metros, mientras el agresor salió detrás de él con intenciones de continuar atacándolo, momento en el que intervino un joven en defensa de su amigo”, argumentó Fernández.
“Cada una de las irrupciones de violencia que el imputado tuvo en aquella madrugada no tuvieron ninguna razón. No hubo ninguna circunstancia que dispare un hecho de violencia. Todo existió en la construcción de Budini”, afirmó. Las querellas comparten la teoría del caso de la unidad fiscal, pero anticiparon un pedido de 15 años de condena.
Está previsto que el juicio termine el 31 de agosto. Se presentarán testigos presenciales, entre los cuales amigos de Toledo y personas que presenciaron el hecho; personal de seguridad y el propietario del local bailable; además de la ex pareja del imputado. También declarará el joven que años atrás habría sido víctima de una agresión atribuida a Budini y que permaneció tres días en coma. Finalmente, se presentarán testigos para acreditar si el acusado practicaba boxeo y artes marciales. Asimismo, prestarán declaración efectivos policiales que intervinieron el día del hecho y peritos del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF), quienes expondrán sobre las distintas tareas investigativas realizadas en el marco de la causa