
De acuerdo con el informe oficial, dos de los pacientes contaban con antecedentes de viajes a Brasil, mientras que el caso restante no presenta nexos epidemiológicos claros, lo que mantiene a las autoridades sanitarias en alerta constante para prevenir una mayor propagación en territorio nacional.
El reporte epidemiológico detalla que la mayoría de los casos confirmados, un total de nueve, corresponden a residentes de la Ciudad de Buenos Aires, mientras que el resto de los pacientes se encuentran en las provincias de Córdoba y Río Negro, esta última con un historial reciente de viaje a Chile. La distribución por sexo y edad indica que los afectados tienen entre 21 y 43 años, siendo el grupo de sexo masculino el más alcanzado por el virus, con antecedentes epidemiológicos vinculados principalmente a relaciones sexuales con parejas nuevas o múltiples.
El análisis genómico ha permitido identificar la presencia de distintos tipos del virus en el país: seis contagios corresponden al clado II y cinco al clado I, sumándose a un hallazgo previo registrado en marzo pasado en CABA, donde se detectó el primer caso del clado Ib, una variante asociada a una mayor severidad clínica. A pesar de estos números, las autoridades aclaran que la cifra actual es significativamente menor a la reportada en años anteriores, cuando se notificaron más de mil casos durante el pico epidémico de 2022.
Ante esta situación, el Ministerio de Salud ha solicitado a los equipos médicos de todas las jurisdicciones mantener una alta sospecha clínica frente a pacientes que presenten síntomas compatibles con la enfermedad. La estrategia central para frenar la transmisión se basa en el aislamiento rápido de los afectados y un rastreo exhaustivo de los contactos estrechos, con el fin de evitar que los focos locales se dispersen y dificulten el control sanitario.
La notificación de cualquier caso sospechoso es obligatoria, inmediata y debe realizarse en el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud dentro de las 24 horas posteriores a la detección. Las muestras deben ser derivadas al Laboratorio Nacional de Referencia, perteneciente al INEI-ANLIS, para su correcta caracterización genómica, lo que permite realizar un seguimiento preciso de la evolución del virus y ajustar las políticas públicas de prevención en tiempo real.