
El proceso judicial que investiga las circunstancias del deceso de Diego Maradona vivió su jornada más escandalosa debido a un violento cruce entre los letrados de las partes. El incidente se desencadenó cuando Fernando Burlando, representante de Dalma Maradona y Gianinna Maradona, solicitó que se le recordaran a un testigo las penas por falso testimonio, lo que provocó la reacción de Francisco Oneto, defensor del neurocirujano Leopoldo Luque, quien acusó a su colega de formular una amenaza encubierta.
La confrontación verbal escaló de inmediato con descalificaciones de índole personal dentro del recinto, lo que motivó al presidente del tribunal, el juez Alberto Gaig, a dictar un receso para calmar los ánimos. Sin embargo, la disputa se trasladó rápidamente a los pasillos del edificio judicial, donde ambos abogados se pusieron frente a frente a los gritos y estuvieron al borde de la agresión física, forzando la intervención de los agentes policiales y del fiscal Patricio Ferrari para evitar que la situación pasara a mayores.
Previo al altercado, la audiencia se centraba en la declaración del custodio Julio Soria, el único testigo convocado para el día. La tensión en la sala ya se había incrementado cuando el fiscal Cosme Iribarren expuso una serie de mensajes de texto del año 2020 donde el personal de seguridad le reportaba movimientos a Leopoldo Luque bajo la frase de que le cuidaba el trabajo, una justificación que el declarante minimizó tildándola de broma, desatando el descontento de la fiscalía.
Tras una reunión de urgencia en el despacho de los magistrados con los dos profesionales implicados bajo apercibimiento de duras sanciones, las actividades en la sala de audiencias lograron reanudarse. El juez Alberto Gaig retomó el debate oral con una severa advertencia pública de expulsión inmediata ante cualquier futuro comportamiento inapropiado, permitiendo que continúe de forma directa el interrogatorio al testigo para intentar avanzar con el esclarecimiento de la causa.