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Las condiciones de lluvia, humedad y temperaturas frescas se mantendrían en Tucumán al menos hasta mediados de la próxima semana, con algunas mejoras temporarias. Así lo anticipó Christopher Brito, profesor de geografía y observador del Servicio Meteorológico Nacional, en una entrevista concedida al programa La Mañana del Popular, que se emite por LV7 Radio Tucumán con la conducción de Rubén Bracero y Lourdes Tonetti.
El especialista explicó que el principal responsable de la variabilidad es el fenómeno de El Niño, que aporta humedad y precipitaciones abundantes sobre Cuyo y el noroeste argentino. A eso se suma lo que se conoce como bloqueo atmosférico: un sistema de alta presión ubicado frente a la región patagónica que impide el paso de los sistemas de baja presión y genera vientos del este y del sudeste. “Es como un gran ventilador que está continuamente soplando y trayendo aire fresco y húmedo del océano Atlántico al interior del continente”, graficó. Al encontrarse con las montañas, ese aire se condensa y produce lluvias.
Brito señaló que en los últimos diez años octubre viene registrando lluvias por encima de los valores normales en la provincia, aunque en general bajo la forma de tormentas y no con jornadas frescas y lluviosas como las actuales. Por ahora, indicó, no hay condiciones para tormentas fuertes, granizo o ráfagas intensas, porque para eso se necesita aire caliente. Las lluvias previstas serían en su mayoría débiles, con la posibilidad de intensidades algo más moderadas hacia el sábado a la noche y el domingo.
De cara al verano, el observador anticipó que a partir de noviembre y diciembre las temperaturas subirían a valores normales para la época, pero la humedad se mantendría. Eso daría lugar a tormentas localizadas capaces de dejar mucha lluvia en poco tiempo. Precisó que lo habitual en Tucumán entre diciembre y febrero son entre 600 y 700 milímetros, y que con El Niño el acumulado podría llegar a 900 o 1.000. Aclaró además que no se esperaría un verano extremo en calor: las máximas rondarían los 35 a 37 grados, con sensaciones térmicas que podrían superar los 40.
El dato que más preocupa es el estado del suelo. “No vamos a ingresar al verano como lo hacemos siempre, con suelos que tienen buena capacidad de absorción”, advirtió. Según explicó, en el oeste de la llanura tucumana los suelos ya están muy próximos a la saturación, lo que hace que el agua escurra por la superficie hacia arroyos y ríos, que ya comenzaron a aumentar su caudal.
Por eso, la principal recomendación apunta a la prevención: mantener limpios los drenajes, sacar la basura en los horarios correspondientes y no arrojar residuos en la vía pública. “Está la parte gubernamental de mantener la limpieza y la parte de la ciudadanía”, sostuvo.