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Foto: Archivo.-
La Universidad de San Pablo-Tucumán (USP-T) celebró su 19.º aniversario con un acto institucional que reunió a autoridades, docentes, trabajadores y estudiantes para recordar el camino recorrido por la casa de altos estudios y comenzar a proyectar una nueva etapa de cara a sus dos décadas.
La ceremonia estuvo presidida por Catalina Lonac, presidenta de la Fundación para el Desarrollo y fundadora de la Universidad. La acompañaron el rector Ramiro Albarracín; el vicerrector Matías Röhmër Litzmann; y Horacio Deza, rector emérito y director del Instituto de Salud y Calidad de Vida.
Uno de los momentos centrales estuvo dedicado a quienes forman parte de la vida cotidiana de la institución. La Universidad entregó medallas a trabajadores que cumplieron 15 años de trayectoria y reconoció, entre otros, a Matilde Ferro, Elva Salazar y Catalina Rocchia Ferro. También fueron distinguidos estudiantes por su desempeño académico, con la entrega de las Becas Santander a los mejores promedios y del Premio Santander al mejor promedio de la Universidad.
Durante la celebración también se destacaron dos hitos vinculados con la investigación y el compromiso ambiental de la institución: los diez años de la creación de la Reserva Natural San Pablo y los once años desde el inicio del Centro de Biotecnología Aplicada (CIBA).

El discurso de Catalina Lonac marcó el tono de la ceremonia. Bajo el concepto “19 años: cuando una idea se convierte en legado”, la fundadora repasó el sentido que tuvo la creación de la Universidad y planteó los desafíos que enfrenta la educación superior en un escenario atravesado por la aceleración tecnológica y la inteligencia artificial. “Fundar una universidad es, en cierto modo, un acto de fe. Fe en el conocimiento. Fe en la educación. Pero, fundamentalmente, fe en el ser humano”, expresó. Y agregó: “Con el paso de los años comprendí que una universidad no se funda una sola vez. Se funda cada mañana”.
Lonac dedicó una parte importante de su intervención a la transformación que está provocando la inteligencia artificial en la relación de las personas con el conocimiento. Frente a máquinas capaces de procesar, calcular y ofrecer respuestas a una velocidad creciente, sostuvo que la Universidad deberá profundizar aquello que pertenece al pensamiento y al criterio humano.
“Quizás el desafío del futuro ya no sea encontrar respuestas. Quizás sea aprender a formular las preguntas correctas”, afirmó. Y planteó interrogantes que, según señaló, seguirán siendo esenciales: “¿Para qué conocemos? ¿Para qué progresamos? ¿Qué hacemos con aquello que sabemos? ¿Qué responsabilidad tenemos frente a los demás? ¿Qué clase de sociedad queremos construir?”.
En ese sentido, reivindicó una formación que vaya más allá de la preparación profesional. “Una universidad que solamente prepara profesionales puede ser eficiente. Pero una universidad que forma seres humanos capaces de hacerse estas preguntas puede transformar una sociedad”, señaló.

Hacia el final, Lonac puso el foco en la idea de legado y en la capacidad de las instituciones de trascender a quienes las integran. “Una universidad nunca está terminada. Y eso es maravilloso”, afirmó, antes de convocar a conservar la capacidad de “imaginar lo que aún no existe”.
A un año de alcanzar sus dos décadas de trayectoria, la USP-T cerró así su 19.º aniversario con una mirada puesta tanto en su historia como en los desafíos que vienen. “Hace diecinueve años comenzó una Universidad. Hoy sé que comenzó algo mucho más grande que una institución. Comenzó una historia”, concluyó Lonac.