Dólar Oficial
$1.540
Dólar Blue
$1.560
Dólar Tarjeta
$2.002
Euro
€1.728,85
Real
R$292,56
Azúcar Tucumán · 50kg
$36.810
Azúcar Int. · Londres N5
US$24,707
Azúcar Int. · EEUU N11
US$423,29
Bioetanol de caña ($/L)
1.072
Bioetanol de maíz ($/L)
982.976

En LV7, La mañana Del Popular un equipo de investigadores del Centro de Referencia para Lactobacilos (CERELA) de Tucumán estudia el desarrollo de un yogur con microorganismos probióticos como tratamiento coadyuvante de la quimioterapia contra el cáncer de mama, con el objetivo de evaluar su potencial para mitigar algunos efectos adversos del tratamiento y actuar sobre la evolución de la enfermedad.
Nicolás Serasuolo, licenciado en Biotecnología y doctorando en Bioquímica de la Universidad Nacional de Tucumán, explicó que la investigación forma parte de una línea de trabajo que el instituto desarrolla desde hace más de una década sobre la utilización de microorganismos vivos frente a distintas patologías.
Según detalló, el proyecto busca incorporar esos probióticos a un alimento fermentado de consumo habitual. La investigación es dirigida por la doctora Alejandra de Moreno y apunta a desarrollar un producto que eventualmente pueda utilizarse como complemento de los tratamientos existentes.
Serasuolo remarcó que el objetivo no es reemplazar la quimioterapia ni presentar al yogur como una cura contra el cáncer. “Lo que pretendemos es hacer un producto consumible que no nos tenga que reemplazar, digamos, la terapia”, explicó.
De acuerdo con el investigador, los ensayos realizados hasta el momento estudian si el producto puede contribuir a disminuir la metástasis y el tamaño del tumor principal y, simultáneamente, reducir algunos de los efectos negativos asociados a la quimioterapia.
El equipo también analiza indicadores relacionados con el estado general durante el tratamiento. Entre ellos se encuentran la pérdida de peso y las alteraciones intestinales provocadas por la quimioterapia. Para evaluar estos efectos, los investigadores realizan estudios histológicos y observan, entre otros aspectos, los niveles de inflamación intestinal.
Otro de los puntos estudiados es la aparición de metástasis en los pulmones. Serasuolo explicó que el análisis de ese órgano forma parte de los ensayos debido a su relevancia en la diseminación del cáncer de mama dentro del modelo experimental utilizado por el equipo.
La investigación, sin embargo, todavía se encuentra en una etapa previa a su eventual utilización en pacientes. El próximo paso necesario, explicó el científico, sería avanzar hacia un estudio clínico en personas con cáncer de mama, que deberían continuar con su tratamiento oncológico mientras se evalúa el consumo del producto como complemento.
El grupo ya había trabajado con el mismo yogur en un modelo de cáncer intestinal, donde, según Serasuolo, obtuvieron resultados que impulsaron a los investigadores a estudiar sus posibles efectos a nivel sistémico y avanzar posteriormente sobre un modelo de cáncer de mama.
Uno de los principales desafíos del proyecto será determinar si el desarrollo puede avanzar hacia una escala productiva. Serasuolo señaló que para ello necesitarían encontrar una empresa con capacidad para utilizar las cepas probióticas desarrolladas por el equipo y producir el alimento a mayor escala.
El investigador tiene 29 años y desarrolla estos experimentos como parte de su tesis doctoral. Según explicó, espera completar esa etapa de su formación durante el próximo año. En el CERELA trabajan alrededor de 35 investigadores o integrantes del CONICET y unos 20 becarios, de acuerdo con las cifras mencionadas durante la entrevista.
Durante la conversación, Serasuolo también se refirió a las dificultades de financiamiento que atraviesa la investigación científica y sostuvo que esa situación está afectando el trabajo de los equipos. El investigador destacó que detrás de estos desarrollos existen años de trabajo y planteó la necesidad de sostener los recursos necesarios para continuar las investigaciones.