
Entre el 1 de enero y el 30 de julio de 2026, Argentina acumuló 153 femicidios, lo que equivale a una muerte violenta cada 33 horas, en un contexto donde las organizaciones advierten la falta de políticas estatales de prevención. En ese panorama, Tucumán registró la tasa más baja del Noroeste argentino, con 0,5, mientras otras provincias del país concentran las cifras más altas del relevamiento.
Desde el Observatorio Nacional “Mujeres, Disidencias, Derechos” de MuMaLá se documentó la cifra de 153 femicidios en el territorio argentino entre el 1/01 y el 30/07 de 2026, lo que equivale a una muerte violenta cada 33 horas. El desglose detalla 112 femicidios directos, 13 vinculados —10 niños/varones y 3 niñas/mujeres—, 5 trans/travesticidios, 14 feminicidios en contexto de narcotráfico y crimen organizado, 9 suicidios feminicidas, 1 crimen de odio y 8 muertes violentas asociadas al género. Se contabilizaron, además, 556 intentos de femicidio, lo que arroja 3,6 intentos por cada caso consumado.
Las infancias y adolescencias que quedaron sin madre por estos crímenes fueron 109. El 40% de las víctimas eran madres y la edad promedio fue de 39 años. Al menos 16 eran adultas mayores de 60 años y 16 eran niñas y adolescentes menores de 18. El 7% estuvieron desaparecidas antes del crimen y al menos dos se encontraban embarazadas.

El hogar fue el lugar más frecuente: el 67% de los femicidios se cometieron en la vivienda de la víctima o en la compartida con el agresor. El 60% de los crímenes fueron perpetrados por parejas, exparejas o familiares. En cuanto a la relación con el victimario, el 32% de los femicidas convivía con su víctima.
Las modalidades de los crímenes registraron el 32% con arma de fuego, el 24% con arma blanca, el 13% por asfixia, el 11% por golpes, el 7% por otros medios y en el 13% de los casos no se dispuso del dato. El perfil del agresor arrojó un promedio de edad de 41 años: el 32% se dio a la fuga —de los cuales el 18% permanece prófugo—, el 16% se suicidó y el 9% lo intentó. El 10% tenía antecedentes, el 6% pertenecía a las fuerzas de seguridad y el 5% asesinó a una tercera persona.
En el mapa provincial, Santiago del Estero encabeza la tasa con 1,7, seguida por Catamarca (1,4), Santa Fe (1,3) y San Luis (1,1). En el NOA, Tucumán registró la tasa más baja con 0,5, mientras que Jujuy y Salta presentaron 0,7. Formosa, La Pampa y Neuquén no registraron casos en el período.

El informe señaló que “sólo el 9% de las víctimas denunciaron a su agresor previamente, se evidencia que faltan denuncias como consecuencia de la ausencia de políticas de difusión, sensibilización, prevención y asistencia”. De ese reducido porcentaje, el 75% ya contaba con una orden de restricción o perimetral y el 12% disponía de botón antipánico.
MuMaLá indicó: “En un contexto donde aliadas/os del gobierno nacional pretenden debatir y aprobar iniciativas legislativas infundadas, de protección y apoyo a varones agresores de mujeres, niñas y adolescentes, reiteramos que falta protección estatal eficaz. La Justicia, las fuerzas de seguridad, los dispositivos y herramientas que ordena la ley nacional 26.485, por mala acción u omisión no protegieron a ese bajo 9% de las víctimas que habían denunciado previamente a su agresor, el 75% de ellas ya contaba con una orden de restricción o perimetral”.
Frente a la vulnerabilidad extrema y el desamparo institucional, las MuMaLa exigieron al Gobierno Nacional la urgente Declaración de Emergencia en Violencias de Género. La organización remarcó: “No hay falsas denuncias, faltan denuncias y recursos para abordar la violencia machista”.