
Argentina alcanzó la cifra de 102 casos confirmados de hantavirus durante el ciclo 2025-2026, según los últimos datos oficiales procesados por la cartera de salud. En las últimas dos semanas se detectó un nuevo paciente infectado en la provincia de Buenos Aires (PBA), consolidando una tendencia que mantiene en vilo a las autoridades regionales por la persistencia del virus. La actual temporada comprende desde la semana epidemiológica 27 de 2025 hasta la número 17 de este año, reflejando una vigilancia constante sobre las zonas de mayor riesgo.
El desglose geográfico del informe muestra que la región Centro agrupa el 54% de los diagnósticos, con 43 casos localizados exclusivamente en territorio bonaerense. Sin embargo, la mayor preocupación epidemiológica se sitúa en el NOA, que presenta la tasa de incidencia más elevada del país con 0,60 casos por cada 100.000 habitantes. En esta región, la provincia de Salta concentra el 83% de los 36 registros del norte argentino, evidenciando una circulación viral activa que demanda operativos de prevención y limpieza constantes en áreas rurales y periurbanas.
Uno de los focos de mayor tensión internacional se originó en el crucero MV Hondius, donde se identificaron ocho casos totales, resultando en el fallecimiento de tres personas. Las pruebas de PCR y secuenciación genómica realizadas en laboratorios de referencia de Sudáfrica y Suiza determinaron que los contagios corresponden a la cepa Andes, la misma que tiene presencia histórica en el sur de Argentina y Chile. El ANLIS Malbrán estableció un alto grado de parentesco genómico con cepas detectadas en 2018 en Neuquén, aunque el origen del brote en el buque sigue siendo un enigma para los especialistas.
Ante este panorama, el Ministerio de Salud de la Nación reforzó la investigación articulada con las carteras provinciales y los organismos internacionales para esclarecer cómo llegó el virus al navío. Las tareas actuales incluyen el envío de insumos y asistencia técnica a los países afectados, intentando determinar si existió un contagio interhumano o una exposición ambiental imprevista. Mientras la vigilancia continúa, los especialistas insisten en extremar las medidas de higiene para frenar el avance de esta enfermedad que, mantiene un monitoreo permanente sobre la fauna silvestre y los grupos de riesgo.