
El cáncer de ovario se posiciona como uno de los mayores desafíos para la medicina actual debido a su capacidad de multiplicarse rápidamente e invadir tejidos sanos sin mostrar señales claras. Según reportó la agencia Noticias Argentinas (NA), este viernes se conmemora el día mundial de esta patología con un fuerte llamado de atención sobre la demora en el diagnóstico. El patrón es alarmante: la dificultad para reconocer síntomas tempranos y las barreras del sistema de salud impiden que miles de mujeres accedan a un abordaje oportuno.
La Dra. Verónica Cristina Baró, jefa de Oncología en la clínica San Jorge, explicó que este tumor no posee métodos de cribado eficaces para la población general, lo que deriva en que el 65% de los casos se detecte tarde. Manifestaciones comunes como la distensión abdominal, el dolor pélvico o problemas digestivos suelen ser subestimados o confundidos con otras afecciones. A esto se suma que, una vez detectado, el éxito del pronóstico depende de una intervención realizada por ginecólogos especializados en oncología, un recurso que presenta grandes desigualdades de acceso según la región del país.
Desde la Fundación Donde Quiero Estar, su directora ejecutiva María de San Martín remarcó que el problema estructural comienza mucho antes de la necesidad de medicación. El informe MAPEC reveló que 6 de cada 10 mujeres enfrentaron obstáculos para concretar su primera consulta, mencionando desde la falta de turnos hasta complicaciones de cobertura. Para la organización, es vital simplificar los circuitos de acceso a estudios y capacitar a los profesionales para que la sospecha clínica sea más ágil, reduciendo las brechas de inequidad que hoy marcan el destino de las pacientes.
La importancia de la consulta temprana es el eje central de las campañas de este año, ya que los casos hallados mediante chequeos de rutina tienen pronósticos significativamente mejores que los detectados por síntomas dolorosos. Mejorar la experiencia del paciente requiere un acompañamiento integral, algo que hoy es escaso dado que el 70% de las afectadas no contó con apoyo de organizaciones civiles durante su proceso. El objetivo es transformar el sistema de salud basándose en la evidencia de quienes transitan la enfermedad a diario.