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Día de la Escarapela: ¿Cuál es el origen del celeste y blanco?

La escarapela suele llevarse sobre el costado izquierdo del pecho; el 18 de mayo se conmemora su día y marca el inicio de la Semana de Mayo.

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18 may, 2026 09:16 a. m. Actualizado: 18 may, 2026 01:34 p. m. AR
Día de la Escarapela: ¿Cuál es el origen del celeste y blanco?

Este 18 de mayo se conmemora el Día de la Escarapela, uno de los símbolos patrios de Argentina y característico por sus dos colores, celeste y blanco. Si bien fue creada en 1812 por Manuel Belgrano, la historia de su origen acumula varias revisiones.


La escarapela es un símbolo patrio que sirve como insignia distintiva para denotar un sentimiento de unidad ante determinados festejos y sentimientos patrios. Inicialmente se utilizó para distinguirse de los enemigos y fomentar la fuerza y pertenencia.


Llevar la escarapela en el lado izquierdo pecho es una declaración pública. Poner el pecho ante la mirada común por una causa, por un puñado de valores, por un proyecto más o menos realizable, siempre en construcción.


El uso de la escarapela es reconocerse, pertenecer y estar del lado que hay que estar: de los nativos y no de los ingleses; de los patriotas y no de los españoles; de la Patria y no de la colonia.


El origen de la escarapela


Entre muchas versiones, una afirma que los colores blancos y celestes fueron adoptados por primera vez durante las invasiones inglesas (1806-1807) por los Patricios, el primer cuerpo de milicia urbana del Río de la Plata y que luego empezaron a popularizarse entre los nativos. Se dice también que la escarapela argentina fue utilizada por primera vez por un grupo de damas de Buenos Aires al presentarse a una entrevista ante el entonces coronel Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento de Patricios, el 19 de mayo de 1810.


El único dato fidedigno que consta en la documentación histórica es la solicitud que el general Manuel Belgrano hizo al Triunvirato el 13 de febrero de 1812, para que se dictaminara el uso de una escarapela nacional con el objetivo de uniformar al Ejército Revolucionario y, a su vez, distinguirlo de los enemigos.


Como respuesta, el 18 de febrero del mismo año, ese cuerpo decretó el reconocimiento y uso de tal emblema con los colores blanco y azul celeste como insignia patria, “quedando abolida la roja con que antiguamente se distinguían”.


Belgrano respondió al Triunvirato que el 23 de febrero de 1812 entregó las escarapelas autorizadas a sus tropas. Y agregó: Para que “acaben de confirmar a nuestros enemigos de la firme resolución en que estamos de sostener la independencia de la América”.


La carta preocupó al hombre fuerte del Triunvirato, el secretario Bernardino Rivadavia.


Según el historiador Felipe Pigna, Rivadavia “estaba preocupado en no disgustar a Gran Bretaña, y a su embajador en Río de Janeiro, Lord Strangford, con quien estaba negociando la retirada de los portugueses de la Banda Oriental, a condición de que no se mencionase el tema de la independencia”.


Pero Belgrano seguía adelante. El 27 de febrero de 1812 inauguró una nueva batería, la llamó “Independencia” e hizo formar a la tropa frente a la bandera que había cosido doña María Catalina Echeverría, una vecina de Rosario. La enseña tenía los colores de la escarapela. Oficiales y soldados juraron fidelidad: “Juremos vencer a los enemigos interiores y exteriores, y la América del Sur será el templo de la Independencia y de la Libertad”.


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La relación de French y Beruti con la escarapela


Juan Manuel Beruti, hermano del líder de chisperos y revolucionarios Antonio Beruti. En su reconocida “Memorias Curiosas”, Beruti asegura que durante la revuelta de mayo, los patriotas se identificaron en la Plaza de la Victoria con una cinta blanca en la casaca y en el sombrero una escarapela encarnada acompañada con un ramo de olivo a modo de penacho.


Lejos del relato escolar, una misiva atribuida a Ramón Manuel de Pazos asegura que Domingo French y Antonio Beruti repartían las famosas cintas blancas como signo de paz y unión entre criollos y españoles, pero que ante la hostilidad de los realistas el 25 de mayo comenzaron a repartirse cintas rojas como signo “jacobino” de revuelta y revolución.

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