
Virginia Mercado, amiga y compañera de estudios de Paulina Lebbos, podría quedar fuera de la causa si prospera un pedido de su abogado defensor: cambiar la calificación del delito que se le endilga y pasar de encubrimiento a falso testimonio.
La decisión podría ser tomada el 30 de julio, cuando se reanuden las audiencias por el juicio que debería haber comenzado hoy, pero que se suspendió porque la acusada no se presentó.
Mercado es la última persona conocida que vio con vida a Paulina Lebbos la madrugada del 26 de febrero de 2006, cuando juntas salieron de un boliche y, según su relato, tomaron el mismo remis. Virginia se bajó en su casa (en la zona sur del centro) y Paulina continuó en el vehículo con intenciones de ir a la casa de su novio, César Soto. Nunca más se supo de ella hasta que 13 días más tarde apareció su cuerpo en Tapia.
La investigación del crimen arrancó con su testimonio, aunque hoy, sus palabras están siendo puestas en duda. En el segundo juicio que se hizo por el encubrimiento del crimen, en 2018, la joven declaró como testigo e incurrió en varias contradicciones, por lo que el tribunal ordenó que se la investigue como presunta encubridora.
Mercado terminó admitiendo el delito en febrero de este año, en un acuerdo de juicio abreviado que incluía una pena de prisión de tres años en suspenso. Sin embargo, el juez no aceptó el convenio, por lo que la causa avanzó hacia el juicio oral.

Un inicio accidentado
Esta mañana, debía comenzar el juicio. Sin embargo, la mujer no se presentó. Sí lo hicieron dos abogados en representación de ella: Eduardo López Garcete y Elías Abi Cheble, que explicaron que está atravesando una difícil situación de salud. Indicaron que padece cáncer con posible metástasis, aunque especificaron que el día previo a la audiencia sufrió ataques de pánico, lo que la incapacitó para presentarse.
El juez Eduardo Romero Lascano indagó profundamente en el estado de salud de la acusada. Tras una severa reprimenda a uno de los abogados (abandonó el recinto a los gritos, ordenándole que se presentara en la sala en el plazo de media hora), el magistrado resolvió posponer el debate oral para los últimos dos días del mes de julio.

Un futuro incierto
Sin embargo, existe una posibilidad de que ese día, apenas abierta la audiencia, se cierre la causa. Ocurre que el abogado defensor de Mercado Abi Cheble (López Garcete renunció tras el escándalo con el juez) pidió cambiar el delito por el que viene acusada la mujer. Solicitó que, en lugar de ser juzgada por encubrimiento, lo sea por falso testimonio.
El encubrimiento, si es agravado, lleva una pena máxima de seis años de prisión. En cambio, el de falso testimonio, sólo de cuatro. Es decir que, habiendo pasado ya tantos años de su declaración, la acción podría considerarse prescripta por el paso del tiempo. Sin embargo, esa decisión deberá ser evaluada por el juez, quien requerirá informes sobre posibles pasos procesales durante este tiempo que pudieran haber suspendido los plazos de la prescripción.
Si la fiscalía no se opone al cambio de calificación, el juez no podrá juzgarla por el delito más grave. En este caso, el padre de Paulina, Alberto Lebbos, no es querellante, porque el delito del que está acusada tiene como afectada a la administración pública. Eso significa que el Gobierno de la Provincia debería haber ocupado ese rol, pero no lo hizo. Por eso Lebbos, fuera de la causa, no tiene capacidad para oponerse al cambio.

Sin embargo, el padre de Paulina no se detuvo en otros procesos en los que también quedó fuera. Invocando la Ley de Víctimas (27.372) presentó junto a su abogado Juan Mussi impugnaciones, nulidades y solicitó el rol de querellante. Hasta ahora, ningún juez hizo lugar a su pedido. Romero Lascano podría ser el primero.