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La plantación tradicional de una hectárea requiere entre 12 y 14 toneladas de caña semilla. Sin embargo, solo una pequeña parte de ese material corresponde a las yemas que darán origen a las nuevas plantas. Para evitar que el resto quede enterrado, la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) y la empresa Arcor desarrollaron UNINOD, un sistema que utiliza únicamente la sección de la caña donde se encuentra cada yema.
La tecnología fue presentada durante la Jornada Anual de Caña de Azúcar por Juan Giardina, investigador de la sección Caña de Azúcar de la EEAOC, y Enrique Valenti, gerente de Producción Agrícola de Arcor en el Ingenio La Providencia. El trabajo comenzó en 2015 y demandó más de diez años de pruebas de laboratorio, invernáculo y campo.
La idea surgió al observar la cantidad de materia prima destinada cada año a formar nuevos cañaverales. “Veíamos que en la plantación se enterraba muchísima caña que iba destinada a ser caña semilla y no era procesada para la producción de azúcar”, explicó Valenti. El sistema convencional también demanda transporte, combustible y mano de obra para trasladar grandes volúmenes de material.
Una yema protegida y lista para plantar
UNINOD consiste en cortar solamente la porción del tallo que contiene una yema y recubrirla con un material biodegradable. Esa protección permite que la yema se mantenga viva, pueda respirar y llegue al campo sin deshidratarse ni sufrir daños. Cada una de estas pequeñas piezas se convierte así en una unidad biológica preparada para producir una nueva planta.
El cambio permitiría reducir de manera considerable la cantidad de caña utilizada en la implantación. “En un sistema tradicional utilizamos altos volúmenes de material, mientras que con UNINOD podemos tener entre una y dos toneladas”, señaló Giardina durante la presentación en la Sociedad Rural. Según el investigador, esto representa una disminución de entre el 80% y el 90% por hectárea.
La tecnología también permite guardar las unidades encapsuladas durante un plazo de hasta 45 días, con una viabilidad superior al 90% en condiciones controladas. Este margen ayudaría a organizar la plantación frente a heladas, sequías u otros inconvenientes. “Si podemos conservar ese material con anticipación, una helada no nos impediría realizar las plantaciones”, explicó Giardina.
Otra ventaja es la posibilidad de colocar una cantidad determinada de yemas por metro y distribuirlas de manera uniforme. Para probar su mecanización, el equipo adaptó una plantadora de papa, capaz de abrir el surco, depositar las unidades y cubrirlas. Los investigadores también evaluaron distintas variedades y densidades, desde seis hasta doce yemas encapsuladas por metro.
UNINOD ya cuenta con patentes concedidas en Argentina y Brasil y, de acuerdo con sus desarrolladores, está en condiciones de avanzar hacia su escalamiento industrial y transferencia. El desafío será trasladar los resultados experimentales a superficies comerciales y determinar su desempeño económico en diferentes ambientes cañeros.