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FENOA 2026

“Yo no estoy atacando a los empresarios, yo estoy atacando a chorros”, afirmó Milei en Tucumán

En la jornada de clausura del 14° Foro Económico del Norte Argentino (FENOA) 2026, el presidente Javier Milei brindó una extensa clase magistral donde fundamentó su modelo de gestión a través de la síntesis entre el pensamiento de Juan Bautista Alberdi y Adam Smith. El mandatario defendió el ajuste fiscal como una necesidad moral, reivindicó el ahorro frente al consumo y aseguró que la inflación llegará a cero, al tiempo que denunció los privilegios de los sectores que parasitan al Estado.

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Gabriel ToledoTendencia de noticias
19 mar, 2026 10:53 p. m. Actualizado: 19 mar, 2026 11:00 p. m. AR
“Yo no estoy atacando a los empresarios, yo estoy atacando a chorros”, afirmó Milei en Tucumán

En su cuarta visita a la provincia de Tucumán, el presidente Javier Milei cerró el foro organizado por la Fundación Federalismo y Libertad con una conferencia de una hora y veinte minutos marcada, llamativamente, por un tono pedagógico e instructivo. Durante gran parte de su alocución, el mandatario se mostró moderado, utilizando el estrado para explicar las bases teóricas de su programa de gobierno y las leyes de crecimiento económico que guían sus decisiones. Al iniciar su intervención, reivindicó fervientemente la figura del tucumano Juan Bautista Alberdi, calificándolo como el ideólogo de la Constitución Nacional y uno de los más grandes pensadores mundiales de la libertad. Milei vinculó las ideas alberdianas con el legado de Adam Smith, señalando que la obra del economista escocés es la base sobre la cual Alberdi pensó el sistema económico y rentístico de la Argentina.


Bajo esta premisa, el mandatario destacó que la división del trabajo y los rendimientos crecientes son los motores históricos que permitieron el despegue de la riqueza mundial, comparando el impacto actual de la Inteligencia Artificial con la clásica "fábrica de alfileres" del siglo XVIII descrita por Smith. Milei explicó (ante la atenta mirada de su hermana y Secretaria General de la Presidencia Karina Milei, la senadora nacional Patricia Bullrich y el presidente de La Libertad Avanza en la provincia, Lisandro Catalán, sentados en primera fila) que el progreso tecnológico y el ahorro son los motores genuinos de la riqueza, contraponiendo esta visión al intervencionismo de los que llamó “cavernícolas” y “mandriles” que “todo el tiempo quieren fomentar el consumo” en detrimento del crecimiento. A través de un análisis del orden espontáneo y la "mano invisible", validó su modelo de déficit cero como el único camino para erradicar la inflación y restaurar la prosperidad basada en el mérito individual.


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En cuanto a la teoría del crecimiento, el presidente advirtió que las sociedades enfrentan un "equilibrio inestable" y dos estados estables: la prosperidad o la miseria. Sostuvo que escapar de las "trampas de pobreza" depende exclusivamente de la cultura del trabajo: “todo depende de cuánto ustedes le ponen garra a laburar”. En un duro diagnóstico sobre la decadencia argentina, señaló que fomentar la vagancia mediante la "inmundicia de la justicia social" solo condujo al parasitismo. “La izquierda es una idea de parásitos... lo único que hacen en su vida es desarrollar retórica para que ustedes se sientan culpables de la miseria de ellos y entonces comerles el bolsillo”, sentenció, agregando que, de haber seguido ese camino, “nos íbamos a estrolar”. No obstante, celebró que “los argentinos tuvieron las pelotas de cambiar” al optar por una opción radicalizada para evitar el destino de Cuba o Venezuela.


Milei también utilizó la vigencia de Adam Smith para denunciar la inmoralidad del proteccionismo y los privilegios de los sectores que denominó como "empresaurios prebendarios, políticos y periodistas que se llenan los sobres hablando en favor de los delincuentes”. El mandatario argumentó que cualquier intervención que limite el libre comercio es un robo que condena a los ciudadanos a productos caros y salarios bajos para salvar a “tres chorros”. En este punto, aclaró enfáticamente su posición frente al sector privado: “Yo no estoy atacando a los empresarios, yo estoy atacando a chorros. No ataco a la gente honesta, ataco a la gente deshonesta”. Asimismo, cargó contra los “envidiosos hijos de remil puta que empiezan a clamar por la distribución del ingreso”, sosteniendo que el éxito económico obtenido de manera honesta es un acto heroico que no requiere explicaciones.


Sobre el rumbo de la economía, el presidente fue tajante respecto a su batalla contra el alza de precios: “Inexorablemente la inflación se va a terminar en la Argentina... para el mes de agosto de este año la inflación minorista arranque con cero, les guste o no les guste”. Calificó de “caraduras” a los exfuncionarios del gobierno kirchnerista, a quienes tildó de “bestias” que financiaron déficit con emisión monetaria, y manifestó: “trabajamos intensamente para que haya sido el último gobierno de la historia” de ese signo político. Para Milei, el ajuste actual es el reflejo de una ética superior: “¿Cómo entramos al año electoral? Apretando la política fiscal, apretando la política monetaria... miren lo que hicieron los populistas, hicieron explotar el gasto público”.


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Finalmente, el mandatario propuso la "moral como política de Estado", fundamentada en valores judeocristianos y la rectitud de los estoicos, desmintiendo la contradicción entre el interés propio y la “empatía” (o simpatía smithiana), la cual diferenció de la “benevolencia” ajena. Explicó que el verdadero individualismo respeta la vida, la libertad y la propiedad bajo una ética de autocontrol. “Si ustedes obran de manera justa, no hay tensión entre los valores éticos y morales, la eficiencia y el utilitarismo político”, concluyó, asegurando que mantenerse rectos en estos principios, aunque cueste en el corto plazo, hará a la "Argentina grande nuevamente", entre el aplauso del auditorio, de hombres de negocios y dirigentes políticos de la región, quienes los interrumpieron con sus palmas en 19 ocasiones a lo largo de su discurso.


Al finalizar, el Primer Mandatario obtuvo la "Moneda de Reconocimiento" por parte del Instituto Republicano Internacional y no desaprovechó la ocasión para saludar a los presentes levantando sus brazos y repitiendo varias veces su famoso latiguillo: "Viva la libertad, carajo".

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