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"CON RESPIRADOR ARTIFICIAL"

La Legislatura se convirtió en la trinchera de la ciencia tucumana para proteger el motor del desarrollo local ante el asedio nacional

Ante el desfinanciamiento y el "abandono" del Gobierno central, autoridades legislativas, parlamentarios de distintas vertientes políticas y los máximos referentes del sistema científico-tecnológico provincial trazaron una agenda estratégica para que el conocimiento siga impulsando la industria, la agricultura y la salud de Tucumán.

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15 may, 2026 03:48 p. m. Actualizado: 15 may, 2026 03:48 p. m. AR
La Legislatura se convirtió en la trinchera de la ciencia tucumana para proteger el motor del desarrollo local ante el asedio nacional

En un escenario de asfixia presupuestaria que amenaza con paralizar la investigación en el país, la Legislatura de Tucumán se constituyó en un espacio de resistencia para instituir a la ciencia y la tecnología como los pilares innegociables del progreso económico regional. El vicegobernador Miguel Acevedo encabezó una cumbre de comisiones ampliada con la Mesa Provincial de Ciencia y Tecnología —integrada por universidades y organismos como CONICET e INTA— con el objetivo de diseñar una agenda de trabajo conjunta. El encuentro surge como una respuesta urgente a la crisis terminal que afrontan las instituciones locales debido al recorte de fondos nacionales, buscando que el Parlamento funcione como un puente para que la innovación siga irrigando el desarrollo productivo de la provincia.


Acevedo fue el encargado de definir el nuevo rol articulador que busca asumir la Cámara frente a la emergencia del sector. Según explicó el titular del cuerpo, el propósito es "trabajar en proyectos conjuntos que permitan dotar a Tucumán de elementos que generen el desarrollo de nuestra industria, de nuestra agricultura, de nuestro quehacer cotidiano". Para el vicegobernador, la identidad de la provincia está intrínsecamente ligada al saber, afirmando que "si algo distingue a los tucumanos es la ciencia, las universidades, la capacidad que tenemos en conocimiento".


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Acevedo enmarcó esta convocatoria en una política de puertas abiertas que busca blindar a las instituciones frente a la incertidumbre nacional. "A todas las instituciones entendemos que las tenemos que fortalecer. Nosotros vamos a estar a la par de todas ellas, porque en Tucumán prime la solidaridad y el saber que cada tucumano cuenta con el otro para salir de estos momentos difíciles, superarlos y mirar un futuro mejor", aseveró con contundencia. Esta apertura legislativa pretende coordinar esfuerzos con organismos como el INTA y el Instituto Miguel Lillo para asegurar que la ciencia sea el motor del crecimiento tucumano.


Un "techo" que se achica: el riesgo del apagón científico


Desde los bloques parlamentarios, la preocupación por el futuro fue unánime. La legisladora Silvia Elías de Pérez vinculó directamente la inversión tecnológica con la supervivencia de la comunidad, señalando que "un país que no invierte en ciencia, en tecnología, en investigación y desarrollo, no tiene futuro". Para graficar el impacto destructivo de los recortes, recurrió a una metáfora cruda sobre el límite del desarrollo: "Imagínense que tienen que vivir con lo que hay y nadie mueve el techo. Lo que hace la ciencia, la innovación y la tecnología es mover los techos a los cuales llegamos".


Por su parte, el legislador Gabriel Yedlin advirtió sobre la gravedad del diagnóstico realizado por los propios investigadores, quienes acudieron a la "Casa del Pueblo" denunciando el "abandono del gobierno nacional de las políticas y el financiamiento". Yedlin fue tajante al señalar que desde la Nación se está "denigrando su trabajo" y que la destrucción de este sistema compromete directamente la soberanía local. "Los investigadores, los cerebros jóvenes están intentando buscar otro destino y se están yendo del país", alertó al referirse a la fuga de talentos.


El testimonio de los protagonistas del sector científico reflejó la crudeza de la situación operativa. Augusto Bellomio, titular del CONICET NOA Sur, utilizó una imagen dramática: "El CONICET está con respirador artificial. Estamos funcionando sin recursos para llevar adelante prácticamente proyectos de investigación". El investigador denunció que, si bien mantienen las unidades funcionando, no cuentan con financiamiento para abordar patologías locales críticas: "No tenemos fondos para investigar sobre el dengue, sobre el chikungunya, enfermedades que no las va a investigar nadie si no las investigamos nosotros acá en Tucumán". No obstante, valoró la posibilidad de usar la representatividad de los legisladores para "llegar al territorio" y transferir tecnologías directamente a la sociedad.


Finalmente, David Alfredo Flores, de la Fundación Miguel Lillo, resaltó que la provincia comenzó a ocupar los vacíos que deja el Estado nacional, supliendo incluso fondos que antes otorgaba la Agencia Nacional o el CONICET para eventos científicos. Flores destacó la "buena energía" del intercambio con las comisiones legislativas de Salud, Medio Ambiente y Economía, señalando que la ciencia posee la "expertise" necesaria para resolver problemáticas actuales de la provincia. "Suponemos que vamos a poder ir escalando esto a partir de nuevos apoyos tanto económicos como logísticos que nos pueda dar la provincia para el desarrollo de investigaciones que en última instancia vuelven a la salud pública, a la educación pública y al sector productivo", concluyó.

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