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SORPRESIVO PEDIDO DE SOBRESEIMIENTO

Caso Pablo Valdez: “la Justicia no puede calificar de ‘relación’ al abuso de un cura de 54 años contra una menor de 16”

La abogada de la denunciante del sacerdote de Simoca reclamó que la causa estaba a punto de llegar a juicio cuando la tomó un nuevo fiscal que consideró que la adolescente consintió lo que hizo el párroco

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Mariana RomeroTendencia de noticias
22 oct, 2026 12:34 a. m. Actualizado: 22 oct, 2026 11:01 a. m. AR
Caso Pablo Valdez: “la Justicia no puede calificar de ‘relación’ al abuso de un cura de 54 años contra una menor de 16”

Pablo Valdez. Foto: archivo.-

El escándalo que puso a Tucumán en boca de todo el país en 2022, cuando un grupo de personas quiso linchar a un sacerdote en la puerta de su iglesia por abuso sexual, se transformó en una complicada causa que, lejos ya de los flashes y el sensacionalismo, amenaza con cerrarse sin siquiera llegar a juicio. Tras pasar por varios fiscales e intentos de archivo, finalmente llegó a uno que pidió el sobreseimiento del párroco porque considera que se trató de una relación consentida por la menor. 

Pablo Valdez era cura de la parroquia de Simoca, donde conoció a la adolescente de 14 años que hoy, a los 21 pide que la causa no se cierre. De acuerdo a su denuncia, el hombre de entonces 54 años abusó reiteradamente de ella. El caso se conoció cuando los padres de la niña descubrieron lo que ocurría e intentaron golpearlo. Lo salvó la Policía. La joven terminó desmayada en la vereda. El obispo se puso a disposición de la familia y suspendió al sacerdote. La justicia comenzó a investigar. Toda la Argentina habló del tema. 


“Poca gente sabe, y esto está en el legajo, que la víctima fue llevada ese mismo día a la comisaría. Ahí, un comisario de apellido Valenzuela, le dice ‘dejá de hacer acting, si lo querés, no lo hundás más, dejá de hacer show, si querés después andá a tu casa y ahorcate, matate, pero a él déjalo’”, explica Luciana Gramaglio, abogada de la adolescente que, entonces, tenía 16 años y una profunda fe católica. 


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Luciana Gramaglio, abogada


La niña había recurrido a la Infancia Misionera en una etapa difícil de su vida: tenía problemas personales y sufría de bullying en la escuela. Allí conoció al sacerdote Valdez, 38 años mayor que ella. El religioso pronto le empezó a preguntar cuándo cumplía los 16 años. “Buscó refugio en la Iglesia y en este sacerdote a quien ella consideraba amigo, pero el sacerdote comenzó con conductas impropias de abuso que ella por su inexperiencia o por su corta edad no sabía interpretar, aunque sí la perturbaba mucho”, explicó la abogada en diálogo con Tendencia de Noticias. 


Evitando dar detalles sobre los hechos descritos en la investigación, la profesional señaló que la pequeña se sintió avergonzada y humillada, desapareció de la Iglesia pero luego regresó. “Durante un tiempo convivió la admiración y una dependencia emocional de este hombre. Una verdadera devoción: ‘él era para mí como Dios en la tierra’, me dijo”, detalla Gramaglio. 


“Él era su confesor, su líder espiritual y le pedía que guarde secreto sobre las cosas que le hacía y que lo cuide para que no lo metan preso. Cuando sus padres se enteran, ella se convierte en un video viral y un comisario le dice que es preferible que se quite la vida antes de que perjudique al sacerdote. En esas condiciones, la hacen declarar en cámara Gesell”, señaló su abogada. 


Simoca, dividida por el caso que involucra a un sacerdote

Parroquia de Simoca

Sin embargo, ella contó todo en 2022, señala. “Dentro de su pudor y sus conflictos, dijo lo que había ocurrido. Ella nombró todas las violencias como pudo, pero no le puso la palabra abuso. También habló sobre sus sentimientos hacia ese líder, algo muy usual en los casos de abuso infantil”, explica. La fiscal de la causa, Eugenia Posse, pidió el archivo. Dos veces. Entendió que no había delito porque la menor había “consentido” las relaciones con el hombre. “Dijo que, en todo caso, había una ‘conducta moralmente reprochable’, pero nada más”, señaló Gramaglio. 


“Cuando ella cumplió la mayoría de edad, pudo decirlo. Lo puso en palabras. Dijo: ‘quiero denunciar este abuso´. Gracias a su abuela, se contactó con la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos de Argentina, que me contactó a mí y comenzamos a trabajar en el desarchivo de la causa. El Tribunal de Impugnación, por unanimidad, anuló el archivo. El caso pasó a la fiscalía de Mónica García, que imputó al sacerdote. El juez Mario Velázquez hizo lugar y dijo que era criticable, reprochable e inentendible la actitud de la primera fiscal”, relató la abogada. 


La joven volvió a declarar en cámara Gesell en 2025. “Dijo lo mismo que había relatado cuando era menor, sólo que pudo dar más detalles y profundizar en los hechos. ‘Él me destruyó la cabeza’, dijo”, señaló Gramaglio. 


Sin embargo, todo cambió este año, cuando la fiscal García pasó a ocupar la Fiscalía Regional y la causa fue tomada por su reemplazante, Gerardo Salas. “Ya estábamos para ir a juicio, estábamos esperando los resultados de unos análisis y la causa se elevaba. Cuando, de pronto, nos dicen que el nuevo fiscal pide el sobreseimiento”, cuestionó Gramaglio.


Salas, en un escrito de 11 páginas, detalla que, a su entender, el cura no cometió delito alguno porque la víctima, cuando era menor de edad, dijo que lo quería. El investigador reconoce que el vínculo era asimétrico “por la edad y por la posición institucional del imputado”; sin embargo, entiende que ello no le imposibilitó a ella consentir la relación. 


El fiscal también admite que, cuando tenía 16 años, ella ya había referido un cuadro de relación "asimétrica, insistencias, situaciones de incomodidad y conflictos, pero también encuentros voluntarios y sentimientos afectivos recíprocos”. Además, reconoce que ella dijo “a veces también me pegaba” pero agrega que sólo individualizó un episodio concreto y otros comportamientos de “violencia, no violencia violencia” (sic). 


“Él hace una interpretación del tono de voz de ella. Reconoce que es ‘compungido’ pero dice que, si hubiera habido violencia, ella lo hubiera relatado ‘con una afectación adicional’. No, no es una opinión de un perito psicólogo, es la apreciación del fiscal sobre el significado del tono de voz de la denunciante”, describe Gramaglio. 


“Dice que no hubo violencia porque no encontró ningún mensaje amenazante, ni le encontraron bajo las uñas rastros de que haya luchado, como si la violencia fuera únicamente física. Y desestima lo que esta joven está diciendo porque cuando era menor de edad le faltó precisión. Salas considera que ella ‘reinterpretó’ su ‘relación’ con el cura pero la Justicia no puede calificar de ‘relación’ al abuso de un cura de 54 años contra una menor de 16”, cuestionó la abogada. 


Gramaglio explicó que la querella se opuso al sobreseimiento del sacerdote. “Cuando vos ves el contexto de lo que ocurrió, la vulnerabilidad de ella siendo menor y la relación de dependencia y poder que tenía él sobre ella, cuando vos la escuchás diciendo que eso le destruyó la cabeza y cuando analizás circunstancias que no se pueden hacer públicas, te das cuenta que esa niña no era libre de consentir los actos sexuales que este hombre hizo”, finalizó la abogada de la denunciante. 

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